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Saludamos a toda la familia de Escuela
del Hogar, deseando que el Señor le haya concedido unas tranquilas
Navidades y que en este 2004, AÑO DE LA FAMILIA, las
nuestras se unan cada vez más y colaboremos todos en la recuperación
de los valores de la célula primaria y básica de la sociedad.
Y si queremos que mejore nuestro ambiente familiar recordemos que:
-Los hábitos de ser atentos, respetuosos, delicados y tolerantes
en las relaciones con los extraños deben ser una copia de nuestras
costumbres domésticas. Todos en el hogar merecen ser tratados con
respeto: niños, adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos.
Cada uno merece una explicación, si la solicita, ante cualquier
actitud por parte de algunos de los miembros de la familia.
-El respeto que deben los hijos a los padres no excluye los dulces placeres
de una confianza bien entendida. Nunca será un hijo más
obediente y respetuoso que cuando al estímulo del deber haya de
añadir los de una franca amistad.
-El padre ha de cuidar de no traspasar los límites de su autoridad,
perdiendo así la confianza del hijo; pero éste no abusará
del grado de familiaridad existente entre él y su padre.
-Nada hay más impropio que una discusión acalorada entre
padres e hijos. Cuando esto sucede se lesiona la dignidad y la moral de
los dos afectando la educación de los hijos.
Una nueva receta de boniatillo:
Boniatillo borracho.
2 libras de boniato
2 libras de azúcar
2 tazas de agua
1 limón
¼ cucharadita de sal
2 yemas de huevos
1 cucharadita de mantequilla
½ taza de vino dulce o licor
2 cucharaditas de ron
Modo de hacerlo: Salcocha los boniatos, cuando estén casi blandos,
hacer un almíbar con el azúcar, agua, cáscara de
limón y algunas gotas de jugo. No revuelvas el almíbar mientras
esté en la candela. Déjalo hervir 5 minutos. Hacer un puré
con los boniatos calientes. Echarle el almíbar también caliente
y pasarlo por un colador. Si tienes licuadora úsala para unir los
boniatos con el almíbar. Añade la sal y las yemas de huevos.
Cocínalo revolviendo hasta que espese. Bájalo de la candela,
agrégale la mantequilla y cuando esta se derrita échale
el vino o licor y el ron.
Polvoréalo con canela o cúbrelo con merengue después
de servido.
Y ahora sobre los modales:
Los modales forman parte de nuestra personalidad, entre ellos se pueden
contar la postura, el modo de entrar en un local, la manera de sentarse,
el modo de comer, etc.
-No señales, apuntando con el dedo, denota escasa educación.
-No coloques revistas o carteras debajo del brazo, no es bonito.
-En lugares públicos evita reír a carcajadas o hablar en
alta voz.
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