Revista Vitral No. 59 * año X * enero - febrero de 2004


JUSTICIA Y PAZ

 

LA INFORMACIÓN:
¿PODER PARA SERVIR
O MEDIO DE CONTROL?

VIRGILIO TOLEDO LÓPEZ

 


Un amigo peruano me dijo escandalizado: “es un pecado que en la capital de un país no se pueda comprar un periódico”. Al interrogarlo sobre la causa de esa aseveración, me contó que estando en La Habana había intentado comprar uno a las diez de la mañana y que no lo había logrado porque no había en los estanquillos y agregó además, que por la televisión no había podido informarse del acontecer internacional, lo que le había provocado una sensación de aislamiento como si estuviera en la isla donde naufragó Robinsón Crusoe.
Les confieso que no había tomado plena conciencia de la gravedad de lo que eso significaba. Supongamos que mi amigo no tuvo suerte y que no se encontró con un estanquillo que le quedaran periódicos. Si una persona decide comprar los diarios que se publican en Cuba, ¿alcanzaría algún ejemplar sin tener que someterse a una “cola” interminable y encontrarse al final con que se agotaron? ¿Cuántas publicaciones diarias existen en nuestro país al alcance del público nacional o extranjero para mantenerlo informado del acontecer nacional o internacional? ¿Cómo es posible que ocurra esto en pleno siglo XXI, donde la información ha alcanzado tan alta estima?;
¿Cómo es posible que la tremenda responsabilidad que tienen los medios de educar e informar de manera completa y veraz a la sociedad, esté tan deteriorada en nuestro país? ¿Por qué en Cuba solo puede existir un único propietario (el Estado) de los medios masivos de información, ya sean escritos, radiales o televisivos? ¿Por qué la inmensa mayoría de los cubanos no tienen acceso a Internet, una opción que integra al mundo y permite disponer del flujo de información global que existe? ¿Cuál es el alcance de la libertad de información que debe practicar el Estado y por qué no prioriza cumplir con la obligación de mantener bien informados a los ciudadanos a los cuales se debe? ¿Por qué no les reconoce y les facilita el derecho que tienen de acceder a mayores y distintas fuentes de información? Y, lo que considero más grave, ¿qué credibilidad tienen para los cubanos los medios de información de nuestra sociedad? o ¿qué nivel de cultura de la información existe en nuestro pueblo?
La selección dirigida y controlada por el Estado de lo que deben transmitir la radio, la televisión y la prensa cubana, que se limita a brindar una información de apoyo al sistema, ha contribuido a que surja y se fomente un rechazo creciente a lo que estos medios transmiten. Aumenta el número de expresiones como: “la programación de la televisión no hay quien la vea”, “no hay quien se empate con un periódico, de contra que informan tan poco”…, se hace cada vez más usual la búsqueda de opciones para evadir la propuesta establecida impuesta por los medios televisivos, algo que se hace más difícil con los medios escritos o radiales alternativos por ser más difícil su acceso; un ejemplo de ello es el auge del alquiler de películas en los llamados bancos particulares.
Si miramos para el mundo podemos apreciar que cada vez son menos los países que monopolizan para el Estado, u otros entes públicos, la implantación de cadenas de televisión, radiodifusión y prensa escrita. En Cuba no sucede así; los medios están en poder del Estado que censura toda la información que sale a la luz pública sin permitir ni favorecer la convergencia y las diferencias de opinión que constituyen expresiones normales de la vida pública en cualquier sociedad que se rija por los principios democráticos y que tenga como premisa esencial de su existencia plural, la libertad de expresión siempre y cuando esta no lesione la integridad de la persona o el bien común. Esto, lejos de ser una expresión de riqueza y una manifestación de unidad, demuestra la pobreza del servicio que prestan los medios informativos.
Las distintas opciones para romper el aislamiento informativo que existe en el mundo de hoy están muy limitadas para los cubanos de a pie. Una persona que quiera acceder a nuevas y diversas formas de información no se encuentra ante el dilema de escoger y seleccionar entre el gran cúmulo de información que existe respecto a cualquier temática, como le puede suceder a la gran mayoría de las personas del mundo contemporáneo, sino que tropieza con la barrera de que no tiene acceso a Internet o a periódicos de otros países.
Es verdad que en la actualidad existe para todos los países, y en especial para los subdesarrollados, un fuerte desafío que impone el gran flujo de información para los servicios públicos y una preocupación, cada vez mayor, por lo cambiante de las relaciones entre la actividad pública y la privada. Es deber y obligación de los responsables de los medios de información establecer unos límites que deben respetar escrupulosamente las leyes morales, los derechos legítimos y la dignidad del hombre, tanto en la búsqueda de la noticia como en su divulgación. Pero esto, a pesar de ser una de las principales preocupaciones de la comunicación a nivel mundial, no justifica que el Estado, las distintas instituciones de la sociedad y todas las personas, no defiendan y aseguren la verdadera y justa libertad sobre el uso de la información y que no procuren que, a través de los medios, no se causen graves daños para las costumbres públicas y el progreso de la sociedad.

Promover y recibir una buena
información es obligación
y derecho de todos

La información es un servicio al bien común, por lo que la sociedad tiene derecho a recibirla fundada en los principios de la verdad íntegra, la libertad y la solidaridad (salvadas la justicia y la caridad), además, todos los responsables de los medios, tienen la obligación de dar a tiempo y honestamente las informaciones que se refieren al bien general y respondan a las inquietudes fundadas de la población. Nada puede justificar recurrir a falsas informaciones para manipular la opinión pública. Nadie tiene derecho a falsificar la verdad o esconder parte de ella por ningún motivo, y mucho menos, hacerlo de una forma sistemática para ejercer un dominio político, económico o social de la opinión que responda a unos intereses particulares. (Cf. IM 5, 2 y 11)
Las prioridades y los problemas propios de los países y el respeto a su fisonomía cultural deben ser un patrón a seguir por todos los que tengan la responsabilidad de transmitir información por algún medio. Es por esta principalísima razón que no deben tratar de imponer una visión desorientada que responda a unos intereses convenientes a sus propósitos porque no estarían contribuyendo de esa forma al verdadero desarrollo del hombre y de la sociedad que es el fin último que debe tener ese servicio.
No sólo es función de los medios promover la participación y fomentar el surgimiento de nuevos movimientos sociales, crear nuevos estados de opinión, grupos de presión y de movilización, sino que, además, deben establecer mecanismos que les permitan a las personas decidir sobre el uso de los medios que les afectan. Es por eso que amplios sectores de los medios de comunicación no deben estar controlados por el Estado o unas pocas empresas. Mientras más diversa sea la propiedad, más heterogénea y rica será la información que reciban los destinatarios.

Problemas y obstáculos
de la información

-Pudiéramos decir que uno de los grandes problemas de nuestro tiempo es la ruptura que se establece entre una cultura que favorece el crecimiento y desarrollo de los hombres y de las sociedades, acumulada a lo largo de la evolución de la humanidad, y la contracultura, que es generada por los responsables inescrupulosos de los medios de comunicación que sólo persiguen favorecer sus intereses individuales o grupales o que, simplemente, pretenden propagar el anuncio de su información.
-La rapidez con que surgen nuevos modos de comunicar, con nuevos lenguajes, nuevas técnicas, nuevos comportamientos psicológicos que son generadores en sí mismos de nuevos estilos de vida que no siempre son los más adecuados para una convivencia que favorezca a la comunidad global es uno de los problemas que aumentan la complejidad de este asunto.
-La desigualdad de información que viven los países subdesarrollados por cuestiones financieras, tecnológicas, y en algunos casos particulares como el de Cuba, se agrega al elemento de que la información debe pasar por filtros políticos.
-Como en el mundo actual las personas desde sus casas pueden disponer de un gran cúmulo de información, surge el fenómeno llamado “aislacionismo” que provoca una reducción de la participación social y grupal de las personas al dedicarse solamente a sus propios intereses de forma aislada.

Ventajas de una información globalizada

Las nuevas tecnologías permiten una comunicación más internacional y cada vez más empresas participan en el mercado de esta, algo que favorece en gran medida que los elementos de distintas culturas del mundo se compartan en una escala sin precedentes. Esto es una conquista del hombre, porque es verdad que pueden ser afectadas algunas culturas en cuanto al peligro de empobrecerse, pero se puede dar el caso contrario: que esas culturas, al poder disponer de este patrimonio común de la humanidad, puedan influir en otras a la vez que se enriquecen con nuevos componentes; este proceso de intercambio entre las culturas es lo que se debe fomentar para que salga enriquecida la cultura universal.
La reducción de los tiempos de transmisión de la información a distancia y de acceso a la información ha supuesto uno de los retos esenciales para las sociedades de hoy día pero, a la vez, constituye una alternativa de la que dispone el hombre, pues ha humanizado su existencia, fin que debe perseguir cualquier avance del ser humano en el desarrollo de la técnica. Hoy en día cualquier persona que disponga de acceso a las distintas fuentes de información que existen en el mundo ahorra mucho tiempo para hacer una investigación, o para estar al tanto de lo que acontece en el mundo o, simplemente, para comunicarse con familiares, amigos o conocidos, por solo citar algunas de las ventajas y utilidades de este fenómeno.

Algunos criterios que deben regir
la información

La comunicación debe ser entendida como un servicio que unifica a la humanidad y la transforma en una comunidad global, tal importancia ha alcanzado que, para muchas personas, son el principal instrumento de información y formación, o de orientación e inspiración para los comportamientos personales, familiares y sociales.
El trabajo de los medios de información no debe ser solamente ni en primera instancia multiplicar el anuncio, su misión es algo mucho más profundo y trascendental, está en juego la cultura moderna de convivencia a la que deben tender los hombres, es necesario integrar el contenido del mensaje que se desea transmitir en sintonía con esa cultura moderna que se está creando a través de los medios de información.
La obediencia a la verdad sobre el hombre es la primera condición de la libertad y la responsabilidad que debe animar a los profesionales de la información para que su servicio contribuya al crecimiento de las personas y no se dé el caso de una manipulación llevada a cabo por los medios de comunicación social, cuando se imponen por la fuerza persuasiva de insistentes campañas y corrientes de opinión, sin que sea posible someter a un examen crítico las premisas sobre las que se fundan.

Propuestas para un buen uso
de la información

-Educar a los destinatarios de la información para un uso responsable de su capacidad de elección. Creer que las personas no son capaces de escoger entre el cúmulo de información que existe en el mundo de hoy es, no solamente subestimar al ser humano, sino que esto contempla un componente de desprecio por el hombre y la capacidad que este tiene de ser responsable de sus elecciones. El paternalismo de la información, al igual que cualquier otro tipo de proteccionismo, no se libera de engendrar y formar individuos dependientes y pusilánimes que son incapaces de ser protagonistas conscientes de sus actos y decisiones.
-Es necesario e imprescindible la formación de un profundo sentido de responsabilidad en los productores de la información y, sobre todo, en los profesionales de los Medios de Comunicación Social, porque de esta forma será más efectiva la labor educativa que puedan prestar sobre los principios que deben regir una sana convivencia que favorezca al bien de todos.
-La información que se transmita por los medios debe tener como objetivo que no genere pasividad y aislamiento en sus destinatarios porque el desarrollo y progreso de la sociedad no solo depende del avance tecnológico, sino sobre todo de las acciones y decisiones sociales de sus miembros, que jugarán un importante papel en ese camino.
-La alternativa no es censurar, ni filtrar, ni transmitir la información que solamente le conviene al que informa, esto no sólo es una actitud paternalista, sino que además es un oportunismo cruel y discriminante. Es necesario diversificar las fuentes de información y no poner trabas al derecho y a la posibilidad de crear medios de comunicación social. Está claro que para ello deben existir ciertos límites éticos, esta diversificación se debe favorecer siempre y cuando no amenace o dañe la integridad, derechos y dignidad de las personas.
-La legislación en materia de medios de comunicación social debe ser rigurosa y exigente en cuanto a las sanciones que se apliquen por la violación de los derechos a la reputación y a la vida privada de las personas.
-Establecer unas regulaciones especiales acerca del uso de los medios, a fin de que todos tengan la posibilidad de hacerse oír. Esto además de ser una preocupación lógica y una necesidad, es un elemento constitutivo que debe regir el pluralismo informativo.
-Prohibir la censura previa y no admitir el secuestro de publicaciones, y grabaciones o de otros medios de información, salvo que haya mediado previamente una resolución judicial donde se ha demostrado, con suficientes e irrefutables pruebas, que se ha lesionado el bien común.
Resumiendo me pregunto, les pregunto, ¿por qué razón el Estado cubano prohíbe a sus ciudadanos ser propietarios de medios informativos? ¿Será que teme o no valora la crítica sana y constructiva? o ¿será que piensa que sus métodos para organizar y dirigir la sociedad son los únicos válidos? Es hora de usar el poder de la información para servir y no para controlar, es hora ya de integrarse y abrirse al mundo promoviendo y facilitando el acceso a la propiedad y a la información mundial de todos los cubanos. El comienzo del siglo XXI es un buen momento para liberarse de miedos y ataduras que aíslan y empobrecen a Cuba como nación lejos de favorecerla.
Estoy seguro que los cubanos tenemos que aportar nuestras riquezas culturales a la gran comunidad de naciones, simplemente porque nos define una vocación universal. Detener este proceso de integración y apertura al mundo sería detener el desarrollo de nuestra sociedad, porque no recibiría los aportes de las culturas de otras naciones.
Quiera Dios que muy pronto todos los cubanos tengan igualdad de oportunidad para acceder a las riquezas de información con que cuenta el mundo. Ojalá que nunca más ningún visitante extranjero se queje de que no puede comprar un periódico y compare a nuestra bella isla con la de Robinsón Crusoe, no porque tenga nada en contra de la isla que escogió Daniel Defoe en su libro, sino porque existe una gran diferencia entre ella y Cuba, aquella cobijó a una persona, pero la nuestra solo necesita libertad para ser coherente con su vocación de servicio arraigada en nuestro estilo de vida, para poder acoger y abrirse a todo el mundo, para compartir esa hospitalidad que es característica, rasgo y esencia, que nos distingue como pueblo.


 

   

 

Revista Vitral No. 59 * año X * enero - febrero de 2004
Virgilio Toledo López
(Pinar del Río, 1966)
Ingeniero Electrónico. Animador del CFCR de P. del Río.
Responsable de la Consultoría Cívica del CFCR.
Diseñador de la revista Vitral.