Revista Vitral No. 64 * año XI * noviembre-diciembre de 2004


LECTURAS

 

CERCANÍA Y RADICALIDAD
DE UN PASTOR

P. JUAN CARLOS CARBALLO PÉREZ

P. Juan Carlos Carballo Pérez presentando el libro.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


Excelentísimo Monseñor José Siro González Bacallao, Obispo de Pinar del Río.

Señoras y Señores:

Hace aproximadamente dos años, en una reunión preparatoria de las celebraciones por el Centenario de erigida esta Diócesis de Pinar del Río, surgió la idea que el Señor Obispo realizara una visita pastoral a todas las parroquias de la Diócesis.
Esta idea o proyecto comenzó hacerse realidad en el mes de marzo del año 2003, por la parroquia de San Marcos en Artemisa, y culminó en el mes de noviembre del año 2004, tiempo durante el cuál el Señor Obispo visitó todas las parroquias y un gran número de pequeñas comunidades.
Pretende este volumen ser un compendio histórico, en el sentido que muestre la vida cotidiana de los hombres y mujeres que conforman este pueblo, que nos muestra además la vida de una Iglesia samaritana, que se preocupa y se ocupa cada vez más por llegar al corazón de tantas personas que viven en unas condiciones muy difíciles y yo diría que hasta inhóspitas.
No es una historia triunfalista que nos habla de logros y cifras, cómo nos tienen acostumbrados durante estas últimas cuatro décadas, es una historia de cercanía, de encuentro entre Dios y los hombres a través de su Pastor.
Es por ello que vamos a encontrar en las páginas de este libro manifestaciones plenas de lo que es la caridad cristiana, mostrado especialmente por la esmerada atención a enfermos y ancianos, por proyectos de formación y promoción humana, que van desde talleres de confecciónes manuales, hasta proyectos de atención a niños minusválidos y niños enfermos con el Síndrome de Down, y por una constante preocupación en la esfera educativa, a través de la catequesis y de la formación cívica fundamentada en los valores cristianos. En fin, nos vamos a encontrar al leer este libro con una Iglesia que ha optado por meterse dentro, por inmiscuirse, por relacionarse, por permanecer, por penetrar en cada ambiente, en cada realidad humana, social y económica sin perder su propia identidad; es decir, una Iglesia que existe, como su Maestro, compartiendo la vida de los hombres y mujeres y al mismo tiempo anunciando la Vida plena de Dios.
Cuatro grandes bloques o capítulos conforman el libro, que comienza con la homilía pronunciada por Monseñor José Siro González Bacallao, Obispo de Pinar del Río en la celebración conmemorativa del centenario de la Diócesis.
En el primer capítulo se hace una síntesis de la situación social, económica y política en que se encuentra la Diócesis, en el momento de realizada esta visita pastoral.
El segundo capítulo esta dedicado a una información más minuciosa y detallada del paso del Señor Obispo por cada una de las parroquias, comentando cada una de las actividades realizadas.
El capítulo final está reservado para distintos testimonios de personas que nos dicen qué significó para ellos, y en algunos casos para su pueblo, tener durante varios días la presencia del Obispo junto a ellos, y el testimonio de quien ha sido el pastor de esta porción del pueblo de Dios durante estos últimos 22 años, y para quien esta experiencia ha sido muy enriquecedora.
Ha querido la Providencia, que haya acompañado al Señor Obispo como secretario de la visita pastoral a la mayoría de las parroquias y eso ha sido para mí, un joven sacerdote, una verdadera escuela de humanismo cristiano, que me ha enseñado, y creo que enseñará a todo el que lea este libro, que los cristianos no somos un guetto excluyente, sino más bien sencillo fermento en medio de la masa, llamados a ser pequeña luz en medio de las noches históricas y sociales, que nos lleva a no acomodarnos a la situación ni a sentirnos ajenos a lo que acontece, sino a sentirnos inmersos en la dura realidad pero sin dejarnos arrastrar por ella, con la espiritualidad más comprometida y el compromiso más trascendente.
Al leer el libro Memorias inolvidables de una Visita Pastoral, aprendemos que el presente de nuestra Iglesia no puede, y no debe ser otro que el presente de nuestro pueblo. Estamos aquí para servirlo, para acompañarlo, para ayudar a curarlo, para cooperar en su crecimiento en humanidad y en gracia. Que no nos distraigan los ruidos de este mundo, que no nos confundan las voces extrañas al Evangelio, que nunca perdamos de vista al pueblo al que estamos enviados, porque si nos distraemos no escucharemos la Palabra de la Verdad, porque si perdemos de vista al pueblo que sufre, seremos ciegos que guían a otros ciegos, porque si abandonamos al que es discriminado, perseguido por causa de la justicia, al que se siente sólo o desamparado, estaremos abandonando al mismo Cristo.
Hoy 20 de noviembre se cumplen 151 años del nacimiento de uno de los cubanos más insignes, nos referimos al Padre Félix Varela. Miremos con detenimiento a su persona: El Padre Varela fue un hombre de una actitud congregante y participativa. Junto a él todas las personas se sentían llamados a ser mejores. El Padre Varela fue un hombre de amplios horizontes, por eso pudo ser sacerdote, maestro, miembro de la Sociedad Económica de Amigos del País, poeta, escritor, predicador, diputado, cura de parroquia, Vicario General.
Destaca también en su persona su capacidad de comprensión y tolerancia, incluso en sus polémicas con cristianos de otras confesiones. Era un hombre que no se desalentaba, sino que se dedicaba a lo que era posible según las circunstancias.
Los invito a que como cristianos y cómo Iglesia, pidamos esta noche al Señor que seamos una Iglesia al estilo del Padre Varela. Una Iglesia siempre incluyente y congregante. Una Iglesia que no se sienta perpleja ante tanta variedad de solicitudes pastorales. Una Iglesia que destierre la apatía, el desánimo y que se proponga siempre encontrar lo que es posible hacer aquí y ahora para junto a todos los cubanos construir un futuro mejor.
En fin, el Padre Varela con su vida ejemplar nos invita a comprometernos sacrificadamente con la libertad y el bienestar de Cuba. Esa será siempre una tarea para la Iglesia cubana, que la debe realizar practicando la justicia, amando con ternura y caminando humildemente con Dios.

Muchas Gracias.

 

Revista Vitral No. 64 * año XI * noviembre-diciembre de 2004

P. Juan Carlos Carballo Pérez
Pinar del Río (1962)
Párroco de la Catedral de Pinar del Río.