Revista Vitral No. 69 * año XII * septiembre-octubre de 2005


ECLESIALES

 

DECLARACIÓN
DEL CARDENAL JAIME ORTEGA

Cardenal Jaime
Ortega Alamino.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En una entrevista concedida recientemente, y que aparece fechada por la agencia ASCA el pasado 3 de septiembre, el Sr. Raúl Roa Kourí, Embajador de Cuba ante la Santa Sede, se refiere a las relaciones diplomáticas entre nuestro país y la Sede Apostólica, exaltando por un lado la postura positiva de la Santa Sede en relación con el gobierno de Cuba, al mismo tiempo que acusa a la jerarquía católica cubana de haber tenido al respecto una postura contraria a la Sede Romana para hacer caer toda la responsabilidad de las dificultades de las relaciones Iglesia-Estado en Cuba en los Obispos, ignorando cuanto corresponde al gobierno de nuestro país.
El Sr. Roa Kourí presenta al Episcopado cubano históricamente casi como una pieza estratégica de Estados Unidos en Cuba. Los Obispos de Cuba estamos habituados a leer artículos periodísticos de toda especie, donde se nos tilda de “colaboracionistas con el gobierno de Castro”, de apoyar a determinado grupo o líder disidente y de otras cosas contradictorias. Esto, aunque incómodo, es posible en artículos periodísticos, pero la insinuación repetida por el Sr. Roa de que la Iglesia en Cuba por medio de sus Obispos ha respondido siempre a los poderes extranjeros es totalmente novedosa y gratuita, es fantasiosa y en boca del Embajador de Cuba ante la Santa Sede resulta verdaderamente ultrajante.
Sus opiniones sobre los Obispos cubanos y su distanciamiento de los sacerdotes son inaceptables y falsas. Sus afirmaciones en general son tan gratuitas que no es necesario argumentar para rebatirlas. El resumen apresurado de historia de Cuba hecho en la entrevista es lamentable: Antes de la independencia de Cuba la Iglesia fue anti-independentista, después de la independencia la Iglesia estuvo sometida a Estados Unidos. ¡Qué simple y qué falso! ¿Dónde deja el Embajador el Seminario San Carlos, cuna de nuestra nacionalidad? ¿En qué rincón de su mente queda el Padre Félix Varela, padre del pensamiento independentista cubano y tan opuesto como José Martí a cualquier sumisión de Cuba a Estados Unidos?
El hecho de dividir y catalogar a los Obispos cubanos en “patrióticos” y aquellos que tienen “su mente en Miami” es insultante. Este vocabulario me parece desfasado y encuentro en él unas “resonancias chinas”, en aquello de “obispos patrióticos”, que hacen que ninguno de nosotros aceptaría ser considerado ni de un grupo ni de otro. Somos todos Obispos cubanos que amamos a nuestra nación, y aunque el Sr. Embajador intente negarlo, servimos a nuestro pueblo y basta.
Al principio de su entrevista habló el Sr. Roa de tender puentes, me parece que sus palabras con respecto a la Iglesia en Cuba desmienten este propósito, pues sólo intentan separar. Separar a la Iglesia en Cuba de la Santa Sede. Separar a los obispos en “patrióticos” y pro-norteamericanos. Separar a los sacerdotes de los Obispos...
Esta es una vieja estrategia muy conocida de nosotros. Extraña manera de preparar el Sr. Raúl Roa Kourí los 70 años del establecimiento de relaciones diplomáticas entre el Estado cubano y la Iglesia Católica. Quiera Dios que estas opiniones, que crean un clima tan desfavorable en las relaciones Iglesia-Estado en Cuba, sean el producto de errores o prejuicios personales y no la fundamentación o el anuncio de una posición oficial en relación con la Iglesia Católica en nuestro país. Esto no me parece posible, pues contrastan sus afirmaciones con otras palabras de los más altos dirigentes cubanos que tienden a crear un clima muy diverso. Se tornan así inoportunas, si no imprudentes las declaraciones del Embajador.
En esta entrevista, en los párrafos que se refieren a la Iglesia en Cuba, el Embajador Roa Kourí utiliza un lenguaje irrespetuoso y a veces ofensivo, nunca empleado antes por ningún embajador de Cuba ante la Santa Sede en documentos públicos. Esto constituye una desagradable sorpresa y quiero dejar constancia de nuestro rechazo total al contenido de sus palabras y a su estilo hiriente y nada conciliador.

La Habana, 7 de septiembre de 2005.

Revista Vitral No. 69 * año XII * septiembre-octubre de 2005