Revista Vitral No. 69 * año XII * septiembre-octubre de 2005


GALERÍA

 

JUAN CARLOS RODRÍGUEZ EN EL PANTEÓN DE LOS CÍRCULOS


PEDRO JOSÉ GONZÁLEZ FIGUEROA

 

 

 


El Punto

El Tao que puede expresarse no es el Tao eterno,
el hombre que puede definirse no es el hombre inmutable
la no existencia es llamada el antecedente
del cielo y la tierra,
la existencia es la madre de todas las cosas.

Versos iniciales del Tao Te Ching
de Lao Tse.

Hablar de la voz sánscrita sería remitirnos a los misterios hindúes, al calibre cultural de la actitud religiosa natural, manera de religar al hombre con su ámbito sagrado, mediante el ritual de mirar al cielo, y evocar la alianza entre lo profano y lo divino, lo objetivo con lo intangible, la vida con la muerte para volver a la vida, al hombre con Dios o con el panteón de los Dioses que intuyeron sus antepasados para recrear un ritual auténtico e iniciatorio que servirá de embalaje para depositar su fe, devoción, oración, símbolo y esperanza en la sanación como resurrección, cura física y espiritual es algo totalmente metafísico, porque se siente, pero no se puede probar, cuando se busca como premio la inmortalidad, ¿Cuántas religiones, sectas, grupos, sistemas políticos etc, han intentado salvar a su pueblo, a sus seres queridos, a sus vivos y a sus muertos?, ¿cómo equilibrar el conocimiento de todas las cosas al hecho natural y real de la muerte ? Las personas temen no tanto al acto sino al paso de esta realidad justa o no pero humana, que no solo se manifiesta en el ámbito social, espiritual o material sino también en el artista como ser dentro del arte, resultado que establece una filosofía propia de la vida, es versar con infinitud de confianza sobre el gestor instalacionista, pintor Juan Carlos Rodríguez, uno, de los más destacados, de talla humilde, reconocido nacionalmente, joven que ha elevado, a partir de sus inquietudes, las bases fundamentales de su vida, donde libra el combate con su otro yo, el contrincante que le aguarda en la cotidianidad de la conciencia para ganar la batalla de la vida sin acepciones ni etiquetas para perfilar su rumbo.

Convergencia. De la serie “Proyecto de ser” 2003.
Dibujo intalación/piso. Arena,
polvo de carbón y piedra. Dimensiones variables.


El es su propio asidero a la hora de laborar sobre la materia cósmica, dígase barro, arena, piedra, paja, lienzo, granallas de hierro, soga, cuchillas, etc, entre tantas cosas que comprenden su altar que no es altar o prenda que no es tal, sí la vida que es existencia. Yo pudiera definir que todo puede ser una mera ilusión, pero lo único verdadero para él es la conciencia, la hibernación de la idea, el misterio que invoca el bello estado de iluminación a la hora de apagar un cirio o cerrar una ventana, el espectador solo puede definirlo desde su espectro, su ámbito, contemplativo o no, los sentimientos de principio, preservación y terminación de sus estados de ánimo, numéricamente, de manera cíclica, teórica de la percepción sensorial, no así del código lineal del tiempo que podemos percibir y definirle no tanto a él como a las cosas que queremos nombrar desde la psiquis. Juan Carlos ha creado dentro de sí todo un eclecticismo de conocimiento, mezcla de valores que resumen su verdad, apunta hacia una teoría puramente religiosa, adaptable a cualquier religión, pero en esencia libre dentro de un todo, porque nadie ha sido dueño de la verdad, pues es diversa para que no sea patrimonio de nadie en exclusivo. Tanto como Mondrian, al referir que el centro puede estar en cualquier punto del universo y eso influye en la estabilidad del artista, él también es centro aunque lo sea ante nuestros ojos y salga de él cuando pase al próximo instante y ya sea otro el punto. Hay un pasado y un presente para definir las cosas, un Karma de por vida que nos asedia a las puertas del entendimiento, para comprender todo el sistema de ciudad de esa fortificación llamada cuerpo, de esa fuerza que llaman alma, de ese cosmos ligado al ser, ese ser que solo se diferencia en la forma que adopta la materia, pero que están formados de las mismas sustancias que las situaciones límites el impacto dió la vida, y el impulso generó movimiento para reunir en un mismo tiempo todas las probabilidades de interacción, para que las celulas se bipartieran como un micro universo, universo que diera paso del vacío casi orgánico a la metáfora del hombre que sería el más alto escalón en el jeroglífico de la vida biológica que aparentemente multiplicaría de manera cuidadosa el relieve del infinito.
El universo y el artista es lo uno, lo mismo son un antecedente común pero unidos bajo el mismo cielo y rasero de limitada sabiduría sobre los tiempos, primigenios o no, a eso que llamaría en la simbología mandálica el Rig Veda, como la composición del movimiento, avance cíclico en la joven rueda de la historia con una conciencia mística.

Autoretrato (Mandala No 7). De la Serie
“Proyecto de ser” 2000. Dibujo intalación/piso.
Arroz en paja, tierra, arena, polvo de
carbón y objetos. Dimensiones variables.

 

El Centro

Sujétate al ciclo de las cosas, abandónate
a las olas del gran cambio, ni feliz ni atemorizado
y cuando sea el tiempo de la partida,
vete simplemente sin alboroto innecesario.
Tao Chien (365-427 d.C.)

El autor se sitúa en el espacio, la lógica del ser que no es solo inmutabilidad filosófica, sino expansión como sentido de avance, antecedido y auspiciado por el denominador común entre la muerte y el tiempo, que determinará la variación de las cosas como avance, lo que perdurará y lo que no, la perdurabilidad del tiempo físico palpable en contraposición o complemento de un tiempo virtual de fundición con la realidad de vida que dará paso en su disyuntiva a la búsqueda del símbolo, de la identidad que proporciona en sus obras.
Los temas de muerte y resurrección de 1995-97, son el equilibrio de la existencia, o sea no puede existir la noche sin día, y solo son reconocibles a partir del otro elemento contrario o complementario, como una columna más, otra columna para hacer el arco que sostendrá el techo del templo, la casa del hombre tan unido al logos como palabra y como teoría, ciencia o tratado desde el conocimiento y la contemplación de la naturaleza en todas sus formas, el estilo que él quiere dar sobre estos soportes con términos aparentemente secretos, abstractos.

El ser y el tiempo. De la serie “Proyecto de ser”.
2003. Dibujo-instalación / piso. Gravilla fina de
arena y yunque. Dimensiones variables.


Se hace interesante observar como un artista cubano hace arte mediante influencias hindúes, budistas, lamaístas, cristianas, pero cuidado con la Posmodernidad, puede volverse nada, pues en su teoría y práctica las estructura de las obras son efímeras al fundirse en ese término universal ya preestablece sin establecer el término de los dogmas y de los misterios de fe a no ser el del surgimiento del universo como hierofanía de principio y fin, alfa y omega, materia y espíritu, verdad o mentira y al separarnos de todo esto nos quedaría la paz interior.
¿Acaso nos ha manipulado ? Tal vez ha sido su intertextualidad plástica una construcción de laboratorio a especulación abierta, quizás ha pretendido mostrarnos su interioridad salvada mediante el ejercicio, porque no la propuesta de vernos en su espejo, que no denigra la intención sino que auto define que cada cual sostiene su espejo propio, la libertad o la esclavitud que desea para sí.
JC retoma de Sidacta, de Lao Tse, de los Vedas, de Sidharta, de su tambor de armonía y la ejecución constante de sus manos y brazos, ante las tentaciones del autor que refiere en su persona la serie él mismo término, en su serie, Las tentaciones del arlequín ( 1997-98).
Etapa de purificación y refinamiento de la obra en lienzo, con colores azulados y que desarrolla toda una visión social sobre los acontecimientos que han marcado sobremanera sus pinceladas, pero primero que todo sus ideas, como estar dentro del círculo a su alrededor el desierto, no literalmente paisaje sino sinónimo de alejamiento, sosiego, meditación, paz traducida al pramallana de la razón, de la búsqueda de la energía positiva que intenta activar en su discurso plástico, pero sin olvidar que carga, como Atlas o San Cristóbal, el peso del mundo, a Dios mismo, sus problemas a su espalda y hombros, es su realidad es el centro aparentemente desplazado de sí sobre la cuadratura del círculo, preparando su memoria para la programación cibernética humana preestablecida a voluntad, conciente como persona, aceptación de tal, e imperfecta como unidad de procesamiento central.

El viaje. De la serie “Proyecto de ser”. 2003.
Dibujo instalación/piso. Paja de arroz, polvo de carbón,
impresión fotográfica en blanco y negro, porrón y plumas.
Dimensiones variables.


Ha resucitado rituales propios de religiones primitivas en su apariencia debido a la actitud de superioridad con que se extendió la civilización Europea, espoleada por el cristianismo y el materialismo occidentales, la fe y los comportamientos religiosos indígenas, despreciados y prohibidos y casi destruidos a finales del siglo XIX, hasta llegar casi a extinguirse, pero hoy a la falta de tolerancia en el mundo, la despreocupación por la tierra, la comunidad y la espiritualidad, han renacido de sus ruinas, recordando enseñanzas abandonadas, renovando viejas costumbres, JC es coparticipe artístico de una nueva forma y contenido estético, no dando tanta importancia a un mundo material sino a un mundo de espíritu, bienaventuranza y esperanza.
La mezcla de la Upanisad como parte de la rueda de la vida que gira una y otra vez sobre él, quien mañana no nos verá en el mismo lugar de la recta lineal de la circunferencia.

El Círculo

Todas las cosas se alternan y cambian, sin cesar
En momento: dan vueltas, giran y ruedan, se alejan
Y vuelven como las mutaciones de la cigarra.
Profundas, sutiles, ilimitadas.

El Búho Chia Yi (200-168 a.c )

Así se manifiestan las mándalas de JC con ese chamanismo artístico mezclado con imágenes pintadas, constituidas por figuras geométricas utilizadas sobre todo en el budismo y el tantrismo, ilustrando un aspecto del mundo psíquico y cultural en relación con lo divino, la cosmogonía en uso como el mantra al que su valor didáctico proporcionó el valor mágico para convertirse en micro cosmos centro del mundo, filosofía del Rig Veda cantada en himno, nunca ausente de la pintura al temple en que se puede representar divinidades, como arte de la Stupa, además de cobrar un sentido curativo y definiéndolo como el lo siente mándala: Centro óptico para salir del círculo, proyecto que tituló, Proyecto del Ser, obras de una madurez evidente y que actúan sobre la memoria visual como un texto atípico dentro del arte cubano contemporáneo, todo se solidifica sobre la ilusión óptica de lo efímero porque el final de toda cosa es su principio, o sea todo empieza a terminar cuando comienza a marcar el conteo regresivo hasta la etapa de un conteo final invisible, tanto por la acción de los públicos, y es ahí cuando comienza a sentirse la fuerza del mándala, mantra para resucitar.
Obras performáticas diseñadas para la eternidad con el propósito exacto de nuevos estados creacionales ante los nuevos paradigmas del auto formato que se propone el artista, programas distintos esencias nuevas de un mismo centro como círculo en su más perfecta dimensión para definir el ciclo como gesto de ensamblar los sueños en la espiritualidad de las personas sobre cada relieve, en el enigma de cómo, cuándo, dónde y por qué realiza estos aliviaderos de dolor y soledad, acompasados de esa serenidad inmutable donde la voluntad es despejada por el panteísmo del gesto, para disentir por un momento del espacio y el tiempo de la existencia y así consagrar la conciencia a esta salvedad del alma.

El sueño del artista (homenaje a Mondrián I).
De la serie “Proyecto de ser” 2001. Dibujo instalación/piso.
Paja de arroz, polvo de carbón y tejas, cenizas, raíl,
cuchilla de cortar arroz y piedra. Dimensiones variables.


Atrevimiento pero no desafío, hipocampo donde entroncan, obras como: El sueño del artista, Ventana con jardín y puente, El ve todo, sustancias que siempre nos acompañan y de las cuales estamos formados, polvo desecho de estrellas, un poco de todo entre lo definible y lo indefinible, algo que no es nada y a la vez se manifiesta y con esa profundidad de campo sobre la mente del artista que se debate con la continuidad de la perfección en el actual movimiento etéreo de las ideas, que hoy se conciben para renovar los principios más novedosos del nuevo arte cubano.

Puente(Mándala). De la serie “Proyecto de ser”. 1999.
Dibujo instalación/piso. Polvo de carbón, arena,
costillas de res, clavos de líneas, plumas, semillas de
anón, hierba seca, luz y objetos personales.

 

 

 

Revista Vitral No. 69 * año XII * septiembre-octubre de 2005
Lic. Pedro José González Figueroa
Poeta, ensayista y crítico de arte, miembro de la ACEA.