Uno más
Un rostro se pierde
en la ciudad que pierde
calle en tráfico seco
más ron de pesadilla.
Un rostro se pierde
en tinieblas a lo Poe,
y nos raspa el juicio que le haremos.
Se pierde riñéndose la tumba
sin imaginar la paradoja
su espuma en el pavimento
analfabeto,
y ya el grito es trapo en la basura
se atrapa en el próximo condón.
Comercia la última mirada,
Arpón de la otra esquina.
Un rostro se pierde la escena del cadáver
Se pierde
Y la ciudad sigue sin rostro.
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Gesto. Acuarela y grafito/cartulina.
Obra de Carlos Hernández Acosta. |
Comercial del mediodía
Esta gente se ha varado
en un pasado que no se explica
con sus ojos en el mismo filme
en blanco y negro.
Peor que blá blá
sin blablá de blablás
telarañas
sin verme entre ciegos
dando clases de escuchar
Esta y aquella se comen
Ja, Ja, Ja, gente,
el dragón comegentes.
¡ Vengan señores
y disfruten unas vacaciones
inolvidables !
Yo también soy una morsa
Tengo un hambre
egipcia
un hambre
griega
neardenthal o cromañón. Un hambre
de mamut
con hacha de mi tiempo.
Miren
estoy flaco
miren
flaquísimo de todo
de no vivir la cara
opuesta de la luna
de no morir rabiando
la otra cara
y escribo
¿ cómo egipciar a mis amigos
que no me vi esta tarde
cortando al rock
lo que dicen uña vieja
¿cromañar a la tierna muchachita
que estuve allí
bebiéndome la noche en una copa suya ?
LOS QUE VIERON (pueden llamarse JUAN
O PABLO o
JORGE o RINGO)
¿fue quizás un elefante en la bañera
un pez con el sexo congelado
un huevo sin gallina o la gallina sin el huevo
un perro muerto destilando las entrañas
el estiércol de la acera
dando patadas a Edgar Allan Poe lo que vieron?
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Twenty Century Cuba. Óleo/tela. 1999. 260x174 cm.
Obra de Alexis Esquivel Bermúdez. |
Soneto fin de siglo
Quiero borrar la sombra en que me aterro
para comer del pan una tajada.
decir que no me entreguen más destierro
contarle al viejo cuento que no es nada.
Fundir mucho antes quise el magro hierro,
limpiar la mugre toda acumulada
de mentiras, no hacer la limonada
de tiranos, negar la voz de perro.
Quiero empezar en ida de regreso
abalanzarme raudo sobre el beso
que me debe este siglo tan raído
-reunirnos de una vez en casa rota.
Pise fuerte la vida, que en mi bota
espero no tener ni un clavo herido.