Cada uno puede mejorar y transformar su vida
si cambia su actitud mental
William James.
Una de las enfermedades creadas por la mente del hombre y capaz de producir trastornos patológicos en el ser humano, es la preocupación. Gracias a Dios, un buen día llegó a mis manos el libro de D. Carnegie y E. Salesman, Cómo vencer las preocupaciones, el cual considero una obra maravillosa de incalculable valor y una herramienta divina para el crecimiento de toda persona dispuesta a leer, reflexionar y meditar dicho texto. En mi experiencia personal me ha servido de mucho para vivir con alegría en la sociedad de hoy, con menos miedo al futuro y poder ayudar a los demás en la cura y profilaxis del alma.
Estimado lector, cuánto quisiera que usted dedicara parte de su precioso tiempo para reflexionar sobre lo que constituye la preocupación. Es la ocupación o adquisición anticipada de una cosa. Juicio a primera impresión de una cosa con el ánimo que lo ocupa por entero. Ofuscación del entendimiento, debido a pasión, error, educación o ejemplo. Cuidado, desvelo, previsión de alguna contingencia. Estar prevenido a favor o en contra de alguna persona. Preocuparse es dar vueltas provocadoras e inútiles a un asunto en nuestra mente provocando inquietud, afán y debilidad a la persona. Significa pensar con susto, esperar con afán.
Según datos estadísticos más de la mitad de las camas de los hospitales están ocupadas por personas que se enfermaron por preocuparse mucho. Las preocupaciones destruyen la capacidad de concentración y el espíritu, la imaginación y el pensamiento del hombre están sin dirección lo que provoca un desacierto en la toma de decisiones.
El Dr. Goben, director de la afamada clínica de Santa Fe, decía que “el 75% de los enfermos nerviosos que acuden a los médicos, podría curarse a sí mismos, con solo liberarse de sus miedos y preocupaciones. Las indigestiones, úlceras, trastornos cardíacos, las jaquecas y el insomnio, desaparecerían”. El miedo causa preocupación y afecta el sistema nervioso provocando un aumento de la secreción de jugos gástricos y dan cómo resultado la aparición de la úlcera estomacal. En la mujer destruye con rapidez su imágen porque arruga el semblante y disminuye la buena figura. Crea un aspecto amargo y asustado lleno de arrugas, demostrando enfado y mal humor. Produce manchas y erupciones en la piel, granos y hasta verrugas. Decía el Dr. José Montana que “las úlceras del estómago no proviene de lo que se come uno, sino de lo que se lo está comiendo a uno”.
Estudios realizados por la Cruz Roja Internacional en los países más civilizados del mundo, comprobaron que muchas personas enferman debido a sus miedos, tristezas y preocupaciones. En estudios en cadáveres de individuos que padecieron trastornos nerviosos se encontró que sus nervios eran tan fuertes como los de un campeón de boxeo, pero en su vida fueron personas llenas de emociones negativas e inútiles, de frustraciones, sustos, tristezas, rencores, odios, complejos de inferioridad y de culpa, unos verdaderos sacos de preocupaciones.
La preocupación puede provocar aumento de la tensión arterial, afectar el corazón, causar reumatismo, afectar la tiroides, aumentar la diabetes y provocar resfriados, puede convertir una persona fuerte como un roble en un enfermo y colocarlo en una silla de ruedas con reumatismo y artritis.
Las emociones desagradables provocadas por la preocupación, el miedo, la ira y el disgusto pueden trastornar el equilibrio del calcio en el organismo y producir caries dentales. En una comunidad donde predominen las fuertes crisis económicas y esencialmente una fuerte crisis social y espiritual, donde el hombre está constantemente atacado y rodeado por una indisciplina social sin precedentes, habrá personas muy preocupadas, con alto riesgo de caries dental provocadas por caries mentales.
Me quisiera detener en algunas de las causas de las preocupaciones:
1. Vivir con la imaginación en el pasado y con miedo al futuro.
Dicen las estadísticas que de cada cien habitaciones en los hospitales, 50 están ocupadas por pacientes con enfermedades nerviosas y mentales. Muchas veces se trata de personas que se derrumbaron por la carga de los odiosos ayeres y de los temidos mañanas. Vivían afanados por el día que vendrá y con la tristeza del pasado. Cuando se intenta vivir el pasado triste y el futuro con miedo, se corre el riesgo de dañar la salud mental y a largo plazo la salud corporal. La mayoría de las personas que viven tristes es porque viven recordando las amarguras del pasado y porque viven imaginando los males que van a suceder en el futuro. Los sociólogos han comprobado que lo que trae más tristeza a los melancólicos no es el día que están viviendo, sino los recuerdos amargos del pasado o los temores asustados por el futuro.
2. No aceptar la realidad del presente. No aceptar las cosas que tienen que ser así y que no podemos cambiar. Decía Milton, “lo terrible no es ser ciego, lo terribilísimo es ser ciego y no aceptar ser ciego”.
3. No aceptar la existencia de un Dios, Padre Todopoderoso que nunca nos abandona y ama muchísimo, algo tan difícil en el mundo de hoy que vive influido por el secularismo.
4. Fracasos en el matrimonio.
5. Perder el tiempo pensando en cosas negativas por ejemplo: enfermedades, accidentes, muertos, y no ocupar el tiempo realizando algo útil para bien propio y de la sociedad.
6. Tener una actitud mental negativa ante los problemas. Esto empuja constantemente al individuo a ser una víctima perpetua de las preocupaciones.
7. Guardar rencor y resentimiento contra los que nos han hecho sufrir. Este aspecto constituye un factor directo en la aparición de las preocupaciones. Se producen trastornos nerviosos, en la tensión arterial y hasta alguna enfermedad del corazón. Shakespeare decía: “no eches tanto combustible al horno de tus resentimientos que termines quemándote tú mismo”
8. Vivir esperando gratitud y recompensa de la gente. Esto constituye una fuente inagotable de preocupaciones y la ingratitud provoca serios daños en la salud de aquel que espera agradecimientos.
9. La falta de cooperación con los demás lleva a muchos a las preocupaciones y a la melancolía porque solo piensa en sus problemas, a los cuales se les hace muy difícil encontrar soluciones. No aplicar la ley de oro de “dar para recibir”, nos convierte en un esclavo de las preocupaciones. Es más fácil ayudar que pedir ayuda.
10. La crítica de los demás es causa de las preocupaciones. No olvidemos que “las personas que tienen costumbre de criticar todo, son generalmente los que poseen menos espíritu crítico”(Gustavo Le Bon).
11. La fatiga puede ser causa de la preocupación. Nos hace más sensibles a los ataques mortales de las preocupaciones porque disminuye la resistencia física, resultando un organismo más débil para defenderse ante el ataque esas agresiones.
Especialistas en la materia han demostrado que cuando la gente logra descansar debidamente, le disminuyen mucho sus preocupaciones.
12. El insomnio puede ser causa frecuente de las preocupaciones.
13. El déficit económico. Encuestas realizadas en los 6 continentes, han llegado a la conclusión que lo que más preocupa a las personas en todas partes es la situación económica. La mayoría opina que si pudieran arreglar su déficit económico, se le acabarían todas las preocupaciones, por ello “aclaman y bendicen al Dios dinero”.
Medidas para combatir y controlar las preocupaciones
1. Vivir con entusiasmo el presente. El famoso Dr. Osler le enseñaba a sus alumnos el método que lo llevó a la paz y el éxito, dividir la existencia en tres apartamentos separados: el pasado, el presente y el futuro; así como proponerse no vivir con la imaginación en el pasado, porque está lleno de muertos pasados que ya no se pueden cambiar. Tampoco vivir en el futuro porque está lleno de no nacidos, que pueden o no pueden suceder. Entonces lo esencial es dedicarse por entero a vivir el presente con todo entusiasmo. Recordemos pedirle siempre a Jesucristo que nos de hoy nuestro pan de cada día. No vivir lamentándose por el pasado y con miedo al futuro. El futuro se planea y se proyecta pero sin afanarse en la preocupación y el susto. Si solo pensamos en cómo vivir un día con gran entusiasmo, la meta no es difícil, pero si pensamos en cómo vivir los 365 días del año, seremos víctimas de las preocupaciones, de lo que pueda o no pueda ocurrir. Un sabio que vivió muy alegre decía: “hay dos días que no quiero recordar jamás, el ayer, con todas las cosas desagradables que me trajo y el mañana, con todos los problemas que nos puede traer. Solo me preocupo porque mi hoy sea alegre, entusiasta, feliz y santo”.
2. Aceptar la realidad tal cual es. La aceptación de la realidad nos permite superar cualquier calamidad y disminuye el miedo a lo que pueda pasar; por tanto, controla las preocupaciones.
3. Dedicar el tiempo a realizar algo útil. Trabajar aleja las preocupaciones porque el cerebro de una persona no puede estar en dos pensamientos al mismo tiempo, no caben dos ideas a la vez. Quinientos años antes de Cristo los médicos griegos usaban la terapéutica del trabajo para curar la depresión y la melancolía. Por el contrario, cuando la persona no está ocupada en un trabajo útil, el cerebro se vacía y automáticamente se llena de recuerdos amargos, sustos del futuro, rencores, etc. Una ensalada de pensamientos negativos que atrae la preocupación.
4. Procurar tener pensamientos positivos. El hombre con pensamientos alegres, optimistas y entusiastas, convierte su vida en dicha, pero cuando solo se está lleno de pensamientos negativos, como el miedo al futuro, se va directo a la emboscada de las preocupaciones, pues lo que hace infeliz a una persona no son las situaciones por las que ha pasado, sino lo que piensa de esa situación. Se trata de mirar la vida con una óptica positiva, optimista, sólo así viviremos de un modo más agradable. Estimado lector, si usted cambia sus pensamientos negativos acerca de lo que le sucede por pensamientos positivos, su vida cambiaría de mal para bien, se volvería una persona alegre, con mayor probabilidad para ser feliz, porque desde ese momento disfrutará de lo hermoso y alegre que tiene la vida y echará a un lado las cosas tristes y desagradables que lo agobian.
5. Ser agradecidos en todo momento. De todos es conocido la fuerte crisis social que padece la humanidad y una de sus consecuencias es la ingratitud, esta es la causa de fuertes preocupaciones y desilusiones. Aquellas personas que realizan una acción esperando gratitud a cambio, en la mayoría de las ocasiones no reciben ni las gracias. Usted no espere nunca gratitud de la gente, la verdadera recompensa viene de Dios y Dios siempre paga y muy bien. Cuenta la historia que el sabio emperador romano Marco Aurelio por la mañana, cuando se dirigía a atender a la gente, se decía a sí mismo: “Hoy voy a tratar con gente desagradecida, mal educada, egoísta, cansona, aburridora, demasiado habladora, pero no me voy a disgustar por todo ello, porque así es la gente y así será siempre, y no va a ser de otra manera. Quiero aceptar en paz la realidad, tal cual es ella”. Este pensamiento le traía un continuo buen humor y se mantenía siempre de buen genio.
En el transcurso de mi vida he sido una víctima de la ingratitud y la desilusión porque yo era de los que pensaba que cuando se realizaba una buena acción en bien de otro, el día de mañana recibiría a cambio, de la persona ayudada una gratitud, en recompensa del hecho anterior pero la mayoría de las veces no he recibido ni las gracias. En una ocasión mi madre sufrió un accidente y en aquel momento pensé en todas las personas que pudieran ayudarme en gratitud a mis acciones para con ellos. Para sorpresa mía, salvo raras excepciones, sucedió todo lo contrario, porque me brindaron una gran ayuda personas de quienes yo no lo esperaba. Esta situación me afectó mucho pero, gracias a Dios, salí de esta crisis depresiva porque Él puso en mi camino un amigo de Tanzania al cual le narré mi estado de salud espiritual. Aplicando la sabiduría tradicional y popular de su pueblo, él me ayudó y me demostró que yo estaba en un gran error al “dar esperando recibir del favorecido”. Usted siempre espere recompensa de una buena acción realizada en el bien del prójimo. Pero esta la recibirá por mano de otra persona que usted no conoce y la misma será enviada por Dios; Él siempre paga.
Esta lección me ha servido de mucho en mi equilibrio espiritual porque hoy ayudo cuando puedo y hasta donde puedo, sin esperar recompensa a cambio. Es una vacuna maravillosa contra la epidemia de la ingratitud. Si usted acepta que existen personas desagradecidas e indiferentes y en un momento dado recibe una recompensa esto será una sorpresa deliciosa. Pero si hay algo que no consigue no se va a desanimar ni a preocupar, porque usted no esperaba recibir frutas deliciosas de la hierba mala y salvaje.
Según los especialistas en la materia hoy son muchos los enfermos de ingratitud, porque se imaginaron encontrar la paz y la felicidad pensando en la gratitud de la gente. Amigo lector, nunca olvide este consejo de oro que nos deja el evangelio de Jesús: “si se dedican a dar con una medida abundante, Dios le devolverá con una medida totalmente rebosante”.
6. Aceptarnos tal como somos. La causa de infinidad de preocupaciones, neurosis y complejos es vivir deseando ser distinto a como uno es, porque hay muchas personas que no aceptan ser como son y quieren ser como otros. En el mundo nadie es igual a otro, negarse a aceptarse imitando a los demás es un suicidio, “querer ser copia de otro es suicidarse y raquitizarse, cada uno tiene en el terreno de su alma unos granos de trigo destinados a producir cosechas de triunfo. Lo que necesita es no cansarse de cultivar su propia parcela”, nos decía Emerson. Usted es una mina de oro de un valor incalculable e inimitable, explótela y viva alegre de cómo es y del tesoro que solo usted posee. Si usted cultiva flores rojas en su propio jardín, usted recogerá muchas flores rojas. Debe creer en su valor como persona porque usted fue creado por Dios, y todo creado por Dios es maravilloso y muy amado por Él.
7. Vivir sirviendo a los demás. Sólo el hecho de dedicarse a ayudar a los demás, hasta donde usted puede como ser humano, le permite enfrentar y superar las preocupaciones de su pensamiento, porque hacer el bien le hace bien a uno mismo. La persona que no se ocupa de ser útil a los demás siempre está llena de dificultades, amarguras, preocupaciones y se daña a sí mismo. Cuando el hombre se dedica a realizar acciones a favor de los demás se beneficia él mismo porque deja de pensar en sí y en sus preocupaciones.
8. No se entrometa en la vida de los demás, cuide su buena fama. Usted debe tener presente que la crítica de los demás le puede causar serias preocupaciones, según la actitud que usted adopte ante las mismas y el origen de la crítica. Si se tiene como máxima que cuando el hombre es importante por su trabajo y por su función social, siempre será criticado sin compasión, entonces la crítica no será motivo de preocupación para usted. De Tomás Jefferson, el redactor de la Constitución de los Estados Unidos, un hombre ejemplar y lleno de virtudes, los adversarios y envidiosos dijeron que si llegaba a presidente las mujeres se degradarían, la virtud se olvidaría y hasta el mismo Dios se alejaría. Los mediocres e incompetentes se dedicaban a criticarlo ferozmente para desacreditarlo porque era un hombre intachable, de una grandeza personal única. Nuestro José Martí decía: “triste es no tener amigos pero más triste ha de ser no tener enemigos, porque el que enemigos no tiene, señal es que no tiene ni talento que haga sombra, ni carácter que impresione, ni valor, ni honra de que murmurar, ni bienes que se le codicien, ni cosas buenas que se le envidien”.
Cada persona vale por el mismo hecho de ser persona y “nadie es más porque lo alaben, ni menos porque lo critiquen”, decía Tomás de Kempis. La crítica injusta es una alabanza, por tanto usted trabaje y no deje de estar contento por la crítica de los demás, cuanto más grandeza alcance en la sociedad, mayor serán las críticas, sólo preocúpese por el juicio que de usted pueda hacer Dios.
9. Trate de vivir lo más tranquilo posible y descanse lo necesario. En estudios realizados por especialistas se ha comprobado que si el hombre descansa debidamente, la alteración del sistema nervioso disminuye y a su vez diminuyen sus preocupaciones. Albert Einsten, para tener excelentes resultados en su trabajo, tenía una fórmula: trabajar mucho, callarse la boca y descansar a tiempo. Para nadie es secreto que la falta de sueño es motivo de preocupación para quienes padecen de insomnio. Es una situación desesperante, de disgusto y susto, querer dormir y no poder. En muchas ocasiones acudimos a los medicamentos para conciliar el sueño.
Claro, amigo, hace más daño preocuparse por el insomnio que el mismo insomnio. En mi experiencia personal, desde muy joven, presentaba problemas con el sueño y en muchas ocasiones acudía a medicamentos para poder dormir; pero nunca encontraba la solución. Gracias a Dios, conversando con un amigo sobre mi terrible padecimiento, él me recomendó leer un buen libro en las horas de insomnio. Tomé muy en serio sus palabras y puse en práctica el método. Debo decir que hasta hoy me ha servido de mucho para mi crecimiento humano y profesional. Gracias a Dios, hoy sigo con insomnio pero no me preocupa en absoluto.
El Dr. Marañón, quien ha realizado estudios acerca del sueño, postulaba que nunca había visto a nadie morir de insomnio. Puede ser que alguien se preocupe mucho por la falta de sueño hasta llegar al punto que se debilita y pierde fuerzas para resistir los gérmenes de las enfermedades. Pero en este caso lo que hace daño no es el insomnio sino la preocupación. Algunas personas necesitan más sueño que otras. Toscanini sólo dormía cinco horas diarias y en su edad mayor apenas tuvo dos noches de sueño completo, pero a él no le preocupaba la falta de sueño, se dedicaba a trabajar mientras los demás dormían. Esta forma de enfrentar el insomnio le dio como recompensa muchos éxitos, llegando a ser uno de los prodigios del arte musical.
10. Vive con alegría, esta es la mejor medicina para conseguir la felicidad. El tiempo que usted pierde lamentándose por el pasado triste y un futuro tenebroso, ocúpelo en tratar de hacer reír a los demás o de reírse usted mismo de las cosas que pasan y hasta de sus propias desgracias. Busque amigos alegres que le sonrían a la vida en cualquier circunstancia por muy difícil que esta sea. Trate de vivir momentos alegres con humildad y mucha dignidad. Su ambiente social llénelo de sonrisas y no de lágrimas. El humor cura el alma, alivia las penas y aleja las preocupaciones.
El célebre Víctor Frankl en su obra El hombre en busca de un sentido demuestra que sí existía sentido del humor en un campo de concentración, lugar donde los hombres tenían una gran preocupación: ¿Sobreviviré?. En su expresión más leve, solo durante unos breves segundos, el humor existía como una especie de truco que utilizaban los hombres para dominar el arte de vivir.
11. Buscar soluciones a los problemas. Es una ley de oro: si usted busca encuentra, pero debe tener presente la forma de buscar si desea encontrar algo. Encontrar solución a un problema depende también del cómo se busque .Si usted sale a buscar un clavel o una rosa en un monte de aroma, estoy seguro que le será muy difícil, o tal vez imposible, pero si decide buscar la rosa o el clavel en un jardín cuidado por un jardinero que ama mucho las flores, hay muchas probabilidades de encontrar lo deseado.
En la vida de hoy el hombre pierde mucho tiempo buscando la felicidad, pero no la encuentra debido al método de búsqueda que aplica, el cual le produce muchas preocupaciones. El método actual por excelencia es el dinero. Mi madre dice: “en la búsqueda influye mucho el valor que le damos a las cosas y a las personas, porque en ocasiones a un objeto o una persona no le damos el valor que en realidad tienen, porque no nos imaginamos que ahí está lo buscado para determinada solución”.
Cuántas veces usted subestima a una persona por no haber estudiado o ser pobre, en muchas ocasiones esta persona analfabeta y pobre, pero con mucha dignidad, humildad, amor al prójimo y sabiduría en la vida, tiene la solución para encontrar lo deseado por usted para su bienestar y tranquilidad espiritual. Cuando compartimos nuestras preocupaciones con personas capaces de guardar el secreto y encontrar soluciones dignas al problema, se obtiene la paz y la fuerza para luchar contra las preocupaciones.
12. No se preocupe demasiado por tener bienes materiales. La inmensa mayoría de la humanidad se imagina que cuando duplique sus ingresos monetarios, disminuirán sus preocupaciones. En realidad no sucede como piensa porque el individuo cuanto más gana más gasta y más cosas quiere tener, porque no se contenta con lo que tiene, provocándole serias preocupaciones y afanes.
Estimado lector recuerde siempre que la felicidad obtenida por medio de las riquezas materiales, del dios dinero, son de cartón y limitadas. Salomón decía: “Señor no me concedas ni demasiada pobreza ni demasiada riqueza. Porque si nado en riqueza me olvido de ti, y si tengo miseria me desespero”. Todo hombre que no se acostumbra a vivir con lo que tiene y todo le parece insuficiente, será siempre un esclavo de la preocupación, un desdichado o infeliz perpetuo aunque tenga un tesoro. John Rockefeller fue en su tiempo uno de los hombres más ricos de América, a los 43 años era el millonario más rico de los Estados Unidos y a los 53 la preocupación estuvo muy cerca de acabar con su salud: su digestión se afectó, perdió el cabello y las cejas, perdió casi todo el apetito, andaba con los hombros hundidos y se bamboleaba al caminar. Estaba dominado por las preocupaciones y las emociones desagradables, afectada su tensión arterial y un desgaste extremo de su sistema nervioso. Todo porque, desde sus 23 años, tenía por costumbre que sólo se alegraba cuando ganaba dinero, lo convirtió en su dios. Todas las noches se acostaba con el miedo de perder ganancias y ser un pobre. Era un esclavo del dinero, solo pensaba en ganar más y más dinero. Por su trato con los demás, la mayoría lo odiaba a muerte, pero a él solo le importaba seguir ganando dinero. Fue tanto el deterioro de su salud como consecuencia de las preocupaciones que los médicos le dijeron: “elija entre dos fines, o dejar de preocuparse y así recuperará su salud, o siga preocupándose y será derrotado por la enfermedad”. Él aceptó las recomendaciones de los médicos, dejó de preocuparse por la ganancia de dinero y comenzó a pensar cuanta felicidad produciría a la humanidad si se dedicara a regalar y compartir con los más necesitados sus ganancias monetarias. Empezó a regalar millones a los pobres y para ayudar a los negros fundó la Universidad de Chicago. En tres años regaló 350 millones. Organizó la Fundación Rockefeller dedicada a luchar contra el paludismo, los parásitos y todo tipo de enfermedad en los países pobres del mundo. Se dedicó a realizar obras de caridad. Un hombre que cuando tenía 53 años estuvo a pocos pasos de la muerte, cambió su vida cuando dejó de preocuparse por el dinero y encontró el camino del Dios verdadero. Vivió 98 años lleno de vigor dedicándose a hacer el bien a los demás. Claro, amigo, reflexione sobre este ejemplo digno de admiración y saque sus conclusiones.
13. Ponga la confianza en Dios. Comparto la opinión de que la mejor forma de evitar y controlar las preocupaciones es entregándole un por ciento de la solución de los problemas a Dios. Hace varios años atrás era un hombre incrédulo, sin fe y amor por un ser superior todopoderoso, creador y Padre Espiritual del Universo. Estaba lleno de frustraciones, preocupaciones por el futuro, lamentos y quejas de mi vida pasada, había perdido la alegría que me caracterizaba desde niño y el interés por aumentar mis conocimientos. Mi vida cambió radicalmente cuando encontré en mi camino la Palabra y obra de Dios, renació en mí la alegría de vivir, desaparecieron los vicios que dañaban mi salud, dejé las preocupaciones y me dediqué a confeccionar un proyecto de vida guiado por un piloto divino, Dios. Confiemos siempre en Él, siempre nos escucha. El hombre debe aprender a aceptar que Dios da los beneficios que son necesarios para la vida de nosotros y de nuestros hijos y además nos guía porque Él sabe probarnos, arrancar de raíz las preocupaciones y temores del futuro. Tengamos una idea verdadera y positiva: si Dios me ama y cuida de mí, cero preocupaciones.
El famoso sabio norteamericano William James, decía: “Hay que aceptar que así haya sucedido”. La aceptación de lo desagradable que nos ha llegado es el primer paso para evitar las consecuencias desastrosas de la tristeza y desesperación. Dios, con su poder infinito, habría podido evitar que esto sucediera. Pero si permitió que ocurriera, seguramente será porque también de esto va a sacar algún bien. Dios puede sacar bien de todo lo que nos sucede, aún de lo más desagradable y de lo que nos parece más irracional y absurdo.
Hay una oración antigua y muy famosa, que los alcohólicos anónimos tomaron como eslogan; oración que ha servido a muchos para enfrentar los problemas y obstáculos de la vida: “Señor, ayúdame a cambiar lo que sí puedo cambiar. Y enséñame a conocer las diferencias entre estas dos, para lo que no se puede cambiar lo acepte con paciencia pero lo que sí se puede transformar, me dedique a mejorarlo”.
No pierda usted nunca la fe en Dios, confíe siempre en su infinita bondad. Cuando a Henry Ford le preguntaron: “¿usted vive preocupado por el futuro?” Él respondió: “yo no vivo preocupado por el futuro porque creo en Dios y Él tiene en sus manos las soluciones para todo lo que podamos necesitar y sabe muy bien que es lo que más conviene que nos suceda. Él no necesita de mis consejos. Con Dios al frente de lo que va a suceder, todo sucedería para nuestro bien. Así que yo no necesito preocuparme.”
El Dr. Carlos Jung, psicólogo de fama mundial, afirma en uno de sus libros: “durante los últimos 30 años han venido a consultarme miles de personas angustiadas, provenientes de muy diversos países y de toda clase de condiciones sociales. Y hasta ahora no he encontrado una sola cuyo problema no fuera no haber confiado debidamente sus problemas al Dios Todopoderoso que todo lo puede solucionar y mejorar. Puedo decir que todos mis pacientes estaban enfermos de los nervios y angustiados, porque no habían tenido la suficiente fe en la Divinidad, como para confiar en la bondad de Dios que le podía dar soluciones a sus problemas.”
Alexis Carrel fue un médico famoso que recibió el premio Nobel de Medicina y decía: “La oración es la más poderosa fuente de energía que existe, porque ella nos conecta con el poder de Dios, del cual provienen todas las energías y luces que necesitamos. Yo, como médico, me he encontrado con centenares de personas que después de buscar inútilmente en la ciencia y en las ayudas humanas la salud y la alegría que anhelaban, recurrieron a la oración y el cielo les envió la respuesta tan admirable que lograron vencer la enfermedad y la melancolía”. Cuando oramos nos conectamos con el poder más grande que existe: el infinito poder de Dios, y nos ponemos en comunicación con la bondad más extraordinaria, que es la bondad de Dios, tan deseoso de ayudar a cuantos le piden su protección. Incluso cuando oramos, nuestras deficiencias humanas quedan superadas porque interviene la omnipotencia de Dios y nos sentimos con nuevas fuerzas y energías, renovados y más entusiastas. Siempre que nos dirigimos a Dios con una oración fervorosa, sentimos la mejoría de cuerpo y alma. Es imposible que una persona rece un instante, sin un buen resultado.
Cuando se realiza la acción de orar, nos llenamos de serenidad, fortaleza y paz guiados por una verdadera fe religiosa de que existe un Padre Todopoderoso que todo lo puede y nos ama muchísimo. Durante la acción, misteriosa y divina, de orar nos ponemos en contacto con Dios y compartimos con Él nuestra carga de preocupaciones y problemas con la seguridad de que Él sí le encuentra soluciones a nuestras angustias y pesares.
El famoso Rocky Marciano, campeón mundial de boxeo, decía que su mejor arma era la oración. Cuando estaba en el ring siempre rezaba unos momentos antes de que sonara la campana para empezar el round, porque esto le ayudaba mucho a luchar con valor y confianza. Tenía razón el salmista cuando escribió: “Aunque un ejército luche contra mí, nada temo, porque mi Dios va conmigo”
Otro ejemplo de cómo la creencia y la fe religiosa en un Ser Superior Todopoderoso que no nos abandona influye en la actitud ante la vida y en la salud, es el caso de la longeva cubana Valentina López García, con casi 115 años habla de su vida y aconseja a los más jóvenes con perfecta lucidez, dice que tiene una fe muy grande en Dios y en San Lázaro, al extremo que desde antes de los 15 años les enciende una vela diaria pidiendo salud y prosperidad.
He tratado de hacer un resumen sobre las causas y consecuencias de las preocupaciones, cómo evitarlas y controlarlas para el bien del ser humano. Creo que es muy importante para cualquier persona, y en especial para los profesionales de la salud, por la cantidad de personas enfermas por las preocupaciones que cada día se encuentran. Los médicos, con los adelantos científicos son capaces de diagnosticar y curar un sin número de enfermedades, pero no llegan a reparar los enormes desastres mentales provocados por las preocupaciones; no son capaces de curar el alma y el espíritu, causa primaria de muchos padecimientos en el hombre actual.
Mi opinión muy personal al responder la pregunta de si vivir hoy, es una preocupación siempre digo que vivir en cualquier época, tiempo y espacio es una preocupación por las dificultades que atacan a los hombres. Todo depende, en gran medida, de la actitud mental de la persona ante la vida, si tiene o no un proyecto de vida, en dónde tiene puestas sus aspiraciones materiales y espirituales y qué persigue obtener en el futuro. La aceptación positiva de ser uno mismo “soy como soy gracias a Dios”. El aceptar a los demás como lo que son “un regalo de Dios”, aceptar la realidad tal y como es, no significa conformismo. Enfrentemos las dificultades como pruebas o metas que tenemos que lograr para conocernos a nosotros mismos y a los demás como pruebas que nos permitirán conocer de lo que somos capaces en determinada situación por muy difícil que sea, nos ayuda a crecer como personas y a valorar nuestra capacidad espiritual, son pruebas confeccionadas por Dios para conocer más a sus hijos y probar su fe. El paso más importante y decisivo es la creencia de ser hijo de un Padre Celestial que nos ama, no nos abandona nunca y tiene solución para nuestros problemas. No tenga miedo al futuro, Dios te lleva en sus brazos. Recordemos a Santa Teresa de Ávila quien rezaba:
“Nada te turbe, nada te espante,
todo se pasa, Dios no se muda,
la paciencia todo lo alcanza,
quien a Dios tiene nada le falta,
sólo Dios basta”.
Amigo, anímese a vivir con esperanza, viva la belleza del día de hoy y ponga esta máxima divina en el largo y tortuoso camino de su vida: “Mi futuro está en manos del más poderoso y generoso de los amigos, Cristo, te doy gracias y te confío mi vida”.
Bibliografía
D. Camegie y Eliécer Salesman: Como vencer las preocupaciones. Impreso en Colombia. 2da Edición 1995. Editorial Centro Don Bosco.