El mes de marzo del año 2006 pasó a la historia por jugarse el primer Clásico Mundial de Béisbol, con la participación de los mejores peloteros del mundo representando a dieciseis países, divididos en cuatro grupos.
Como dice un amigo mío, el milagro se hizo realidad, lo que parecía imposible se hizo posible. Y ese es el gran mérito del Clásico. Su celebración enseña al mundo que cuando hay disponibilidad y deseo, cuando se dialoga y se aprende a ceder, cuando se busca lo más importante y lo esencial y no se cae en caprichos y protagonismos personales, las cosas cogen otro rumbo, el rumbo que hace a todos ponerse en camino en busca del proyecto común.
Ojalá este ejemplo deportivo ilumine las mentes y toque los corazones de tantas personas que hoy en el mundo no se entienden y son incapaces de sentarse a la mesa del diálogo a conversar y buscar soluciones a sus conflictos.
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Estadio de San Diego donde se celebró la final del Clásico. |
Desde hace algunos años los dirigentes de las grandes ligas norteamericanas y de la IBAF trabajaban en la realización de este proyecto para mostrar, por un lado, al mundo deportivo la verdadera fuerza del béisbol y la simpatía con que cuenta entre un gran número de aficionados y para que, por fin, los mejores peloteros del mundo se enfrentaran entre sí y saber quién se llevaba el gato al agua.
El torneo tuvo una organización excelente, hasta el más mínimo detalle se tuvo en cuenta, tanto es así que ni los que siempre miran las cosas buscando dónde está el defecto para criticar han podido, en esta ocasión, darle rienda suelta a su lengua, al contrario, hablan de la calidad de los estadios y de los hoteles, hablan de la caballerosidad de los peloteros y directores de equipos, hablan de la calidad del arbitraje.
Durante más de quince días pudimos ver representando a sus respectivos países, a peloteros de la talla de Ichiro Suzuki, David Ortiz, Albert Pujols, Iván Rodríguez, Roger Clemens, Ken Griffigy Jr, entre otros, y también pudimos ver a nuestros peloteros compitiendo de tú a tú con esas estrellas que representan el firmamento más grande y más luminoso del béisbol mundial.
El torneo fue sumamente parejo, tanto es así que Japón y Cuba, campeón y subcampeón, efectuaron en total ocho juegos, ganando cinco y perdiendo tres, eso demuestra lo verdadero de la afirmación anterior.
Siempre, en todo torneo deportivo, y este no es la excepción, hay equipos que se van por encima de los pronósticos; en este caso podemos citar a Cuba y Corea, y otros que dejan mucho que desear y son considerados las decepciones del campeonato, son los casos de Venezuela y Estados Unidos; el primero debido fundamentalmente a su anémica ofensiva, hombres cómo Bobby Abreu, Miguel Cabrera y Carlos Guillén no fueron ni la sombra de lo que dice su historia y sus resultados en las grandes ligas.
Y en el caso de Estados Unidos, aunque lograron reunir un excelente equipo a la defensa y a la ofensiva, y considero que en estos aspectos no podrán hacer un equipo mucho mejor que éste, faltó calidad y profundidad en su pitcheo, aspecto que tendrán que mejorar para el Segundo Clásico Mundial de Béisbol, material tienen de sobra.
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El equipo cubano abraza a Pedro Luis Lazo
pitcher
que completó la labor de Yadel Martí
para que Cuba pasara a las finales. |
El equipo cubano probó sus fuerzas en el torneo más fuerte de la historia y salió bien parado; ahora bien, que eso no nos lleve a un falso triunfalismo, nuestro béisbol todavía tiene grandes lagunas en el pitcheo, sobre todo en el pitcheo de relevo, nos faltan hombres de fuerza y escasean los jardineros con buenos brazos.
Lo que sí demostró el equipo cubano es que sabe jugar con presión, que ganarle en juegos cerrados es muy difícil, y eso es una cualidad que siempre hay que ponderar y tener muy en cuenta.
También considero que el Clásico Mundial hizo cambiar las estrategias de los técnicos y directivos del equipo cubano desde el momento de la conformación del equipo; por fin se incluyó a Yoandry Garlobo y a Ariel Borrero, dos peloteros que durante varias temporadas han bateado muchísimo y siempre se encontraban falsas excusas para no incluirlos en la selección nacional o en la alineación regular, donde por fín predominó el valor de la ofensiva, y se incluyó a Alexei Ramírez en lugar de Carlos Tabares, quien desde hacía mucho tiempo debería estar en el banco.
Es hora de hacer un balance de lo que representó el Clásico Mundial y de su futuro, de sus aspectos positivos y de sus limitaciones.
Desde el punto de vista deportivo demostró la calidad que tiene el béisbol y la cantidad de aficionados que lo siguen, sobre todo en Asia y en América; desde el punto de vista comercial parece que fue todo un éxito. También el Clásico demostró el gran amor que sienten por sus países y por sus banderas muchos peloteros que hasta ahora se les llamaba peloteros pagados, demostraron con hechos que ellos también aman a su patria y que representar a sus países es algo muy grande para ellos.
Algunos especialistas cuestionan la fecha del torneo; sin embargo, para la gran mayoría, incluidos muchos peloteros, el mes de marzo es la mejor fecha para su celebración; a lo mejor hay que insistir en la forma deportiva en que llegan algunos, pero eso depende fundamentalmente de cada uno de ellos y los demás no tienen la culpa de eso, ni se debe demeritar tampoco la actuación de aquellos que sí llegan en mejor forma deportiva.
La gran limitación de este primer Clásico Mundial, a mi modo de ver, ha sido la no participación de algunas estrellas, debido por un lado a los intereses de algunos equipos profesionales, que no les han autorizado a participar, y, por otro lado, cuestiones políticas o ideológicas que han hecho a algunos países prescindir de los servicios de peloteros estelares; ojalá esta estrechez de mente y de intereses mezquinos sea superada para el próximo Clásico.
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Japón celebra la victoria en el Clásico. |
Si el Clásico ha llegado para quedarse el futuro de las competencias organizadas por la IBAF debe ser reorganizado, ¿Qué sentido tiene organizar un Campeonato Mundial? ¿Qué sentido tienen las Copas Intercontinentales? A no ser que tengan otro estilo de participación que pudiera ser, para las copas intercontinentales, el de la Copa Libertadores de América de fútbol, o la Champion League de la UEFA; y para los campeonatos mundiales, poner límite de edad hasta 23 años.
El Clásico Mundial ya es historia, en hora buena para los organizadores, en hora buena para aquellos que no se cansaron ni se rindieron ante las dificultades y tropiezos y buscaron siempre soluciones alternativas, en hora buena para todos los peloteros participantes, en hora buena para Japón, el verdadero y único campeón mundial de béisbol.