Teniendo en cuenta que cualquier ciudadano tiene responsabilidad en la economía de su país, puesto que esta no es solo para los economistas o políticos sino para todos, un grupo integrado por economistas, educadores, sicólogos, trabajadores por cuenta propia, trabajadores de la Iglesia Católica y otros, convocados por el Grupo de Economistas del Centro de Formación Cívica y Religiosa, nos empeñamos desde hace algún tiempo en meditar sobre la economía cubana y su efecto en la sociedad actual con el objetivo de ofrecer al pensamiento económico cubano una reflexión sobre valores determinantes, criterios de juicio, objetivos y estrategias generales para que toda la nación cubana pueda llegar a ser protagonista de políticas y programas económicos eficientes - basados en la solidaridad, la subsidiariedad, la justicia social, la apertura al mundo y el bien común - que tiendan a la consecución de un desarrollo integral sostenible, teniendo a la persona como sujeto, centro y fin de toda acción económica. En nuestro itinerario de reflexión hemos hecho un análisis de la realidad económica cubana actual y definimos una serie de valores y criterios de juicio que, desde una inspiración cristiana, deben caracterizar las políticas y propuestas económicas para ser éticamente aceptables.
Ya sabemos que la relación entre la ética y las cuestiones económicas es una discusión histórica pero no podemos negar que en la actualidad, tal como existen signos de gran falta de eticidad en la economía mundial o en el interior de los países, se vislumbran signos de toma de conciencia y sensibilidad en las relaciones macro-económicas e internacionales. Es el caso, por ejemplo, de la condonación de la deuda externa a una buena cantidad de países subdesarrollados, o la aplicación práctica de leyes antimonopolios.
Al compartir con ustedes el fruto de nuestra reflexión, lo hacemos con la esperanza de que pueda servir como un instrumento a quienes decidan protagonizar desde su lugar, la vida económica de Cuba, ya sea proponiendo soluciones a problemas o evaluando las soluciones que otros propongan, despojándose del complejo de no saber o no poder.
¿Qué valores determinan que una propuesta económica sea obviamente aceptable?. Esta pregunta provocó la siguiente respuesta.
Valores determinantes:
1. Solidaridad.
2. Subsidiaridad.
3. Apertura.
4. Eficiencia.
5. Destino universal de los bienes.
6. Búsqueda del bien común.
7. Honestidad.
8. Participación.
9. Respeto a la persona.
10. Respeto a la diversidad.
11. Transparencia.
12. Compromiso con la justicia social y no con ninguna ideología.
13. Consideración de la cultura, las tradiciones y las condiciones reales del país.
La simpatía o, incluso la confianza que nos inspire una persona o proyecto no nos bastan para evaluar profunda y seriamente una propuesta económica. Necesitamos hacer una evaluación que, en ocasiones, dejamos en manos de los especialistas, quienes hacen su aporte desde el punto de vista técnico, pero que, muchas veces pierden de vista el aspecto humano de la cuestión. Estos criterios de juicio nos pueden ayudar a formarnos una opinión sólida sobre la eticidad de cualquier proyecto o política económica para Cuba.
Criterios de juicio:
1. La persona humana debe ser centro y fin de la vida económica y social.
2. El Estado debe participar en la economía principalmente como regulador de las relaciones económicas.
3. La seguridad social debe cubrir, en lo posible, las necesidades de los que no tienen las mismas oportunidades.
4. Todos los cubanos de la isla y de la diáspora deben participar en la economía cubana.
5. Justa política para el problema de las propiedades confiscadas después de 1959 a los cubanos, que tenga en cuenta los intereses de la nación y de los propietarios actuales, sin descartar posibles y debidas y acciones.
6. Las oportunidades de iniciativa privada y participación deben ser iguales para todos. Convivencia de propiedad privada, pública y mixta.
7. Debe existir la autonomía empresarial, cooperativa, basada en la descentralización. Las empresas deben promover la participación de los trabajadores en sus decisiones y en la distribución de utilidades.
8. El sistema bancario debe poder calificarse de eficiente y cooperante sobre la base del establecimiento de políticas crediticias que favorezcan el desarrollo de la iniciativa personal y cooperativa.
9. Debe procurarse, paulatinamente y con la debida protección, la circulación de una sola moneda con el establecimiento de una tasa de cambio real.
10. La economía cubana debe ser abierta, hacia dentro con el respeto a la libre iniciativa privada y, hacia fuera, con una regulada apertura a la inversión extranjera y a la salida de capital al exterior que pudiera reinvertirse en el país.
11. La búsqueda de desarrollo del comercio exterior con tasas arancelarias adecuadas al momento histórico.
12. Explotación racional de los medios a disposición cuidando el medio ambiente, buscando los mayores niveles de rentabilidad y sostenibilidad.
13. La política económica debe empeñarse en reparar en lo posible los daños ecológicos existentes y evitar otros.
14. Promoción y protección de la pequeña y mediana empresa
15. Perfeccionamiento de la tecnología productiva y de servicio en general.
16. Sistema fiscal captador y destinador de gastos para el aumento del nivel de vida de la población y la justa redistribución de las riquezas creadas.
17. Fiscalización de la hacienda pública por tribunales verdaderamente independientes del Estado.
18. Correcto procedimiento para la elección de empleados públicos, que considere su competencia y probidad.
19. Sistema educacional que provea a la persona de conocimientos sólidos y amplios que le permitan desplegar sus potencialidades de aptitudes y conocimientos así como evaluar y transformar la sociedad.
20. Redistribución de las riquezas lo más equitativamente posible. Exigencia de pago de salarios justos.
21. Incremento paulatino del empleo
22. Desarrollo de la genuina sociedad civil que sirva de apoyo al ciudadano para su participación en la vida económica del país.
23. Marco legal adecuado para garantizar el desarrollo sostenible.
24. Presencia de valores cívicos (históricos, culturales y morales) en las políticas económicas.
25. Economía basada en las condiciones propias de nuestro país
26. Que la integración regional y en el mercado mundial sea preservando la cultura, la soberanía y el desarrollo humano integral de nuestro país.
Protagonizar la vida económica no consiste solo en hacer negocios, en trabajar en empresas o en dictar leyes o medidas. Cada persona debe saber que cada pieza que se mueva en el juego de la economía influye en su vida. Por tanto, todos tenemos la obligación moral de preocuparnos y ocuparnos de esta. Un gran aporte sería ejercer su criterio serio y responsable.
En lo adelante continuaremos compartiendo con los lectores de Vitral las reflexiones de los próximos encuentros de nuestro itinerario.