El Grupo de Educadores del Centro de Formación Cívica y Religiosa de la diócesis de Pinar del Río convocó al VII Seminario Diocesano de Formación para profesores y personas que animan los ambientes educacionales, el cual se desarrolló en la Casa Nuestra Sra. de Loreto durante los días viernes 24 y sábado 25 de marzo de 2006.
Asistieron y participaron en el Seminario numerosos profesores de varias comunidades así como religiosas y personas con inquietudes relacionadas con la educación, interesadas por la convocatoria centrada en un tema general y dos aspectos fundamentales de inspiración cristiana: “La espiritualidad del maestro y del educador cubano” emanada de las influencias educativas de las más puras raíces culturales y de la labor de formadores y forjadores de nuestra pedagogía, de las enseñanzas y el Magisterio de la Iglesia y su Doctrina Social.
Las actividades dieron inicio el viernes 24 de marzo a las 6 de la tarde con la acogida e inscripción de los participantes. Después de la comida, a las 8 de la noche, fueron pronunciadas las palabras de bienvenida a cargo del Sr. Obispo José Siro, agradeciendo la presencia de los participantes y deseándoles los mejores frutos en las jornadas del seminario.
Seguidamente fueron presentados, por el Lic. Rafael Capote, los objetivos del seminario, consistentes en contribuir a la formación didáctica y humanista de maestros y educadores, tomando como fuente de inspiración las mejores tradiciones de nuestros insignes patricios pedagogos; inspiradores y forjadores de nuestra nacionalidad.
Otro de los objetivos consistió en proponer líneas de acción concretas que garanticen elevar la labor formativa de los educadores para animar así, de una forma creativa, humana y consciente, el ambiente educacional cubano de hoy inspirados en la Doctrina Social de la Iglesia.
Como estaba previsto, a las 8:30 P. M. dio inicio una Conferencia muy esperada: “La espiritualidad del maestro o profesor”, impartida de manera magistral por el P. Ramón Rivas, s.j., psicólogo (aprovechamos la oportunidad y el espacio para ofrecerle las merecidas gracias y el reconocimiento valioso por su exposición y participación en el Seminario) que con gran maestría supo despertar intercambios, preguntas y debates interesantísimos, a tal punto que fue necesario continuar en la jornada de la mañana del sábado los debates sobre el tema y responder a un reducido número de preguntas que movió activamente el interés de todos.
El sábado 25 comenzó la jornada del día con la oración de la mañana a las 8 A.M. animada por las Madres Escolapias Ana María y Ana Laura que junto a la oración leída por todos, sobre el Padre Nuestro reflexivo y la lectura de la Sagrada Escritura, las meditaciones, reflexiones y peticiones personales, sirvieron para imbuirnos en el ambiente espiritual y profundo con que dimos inicio y desarrollo a las actividades de este día.
La conferencista, profesora Perla Cartaya Cota no pudo presentarnos su exposición por motivos de salud. Rogamos a Dios se encuentre ya restablecida,
La Divina Providencia permitió que el desarrollo del Seminario no se viera afectado por la ausencia de la conferencia sobre José de la Luz y Caballero que debía haber expuesto Perla Cartaya , pues ese sábado, después de la oración, se desarrolló una labor valiosísima retomando la conferencia del P, Rivas sobre “La espiritualidad del maestro” aprovechando la jornada en un amplio y enriquecedor debate y reflexión sobre el tema central del evento; de dicho trabajo se extrajeron reflexiones y propuestas que fueron expuestas en plenaria por los equipos participantes, las que se extendieron durante toda la mañana hasta la hora del almuerzo.
A las 2 de la tarde el Ing. Dagoberto Valdés nos permitió disfrutar de la conferencia titulada “La educación en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia” de gran importancia para los laicos y para la Iglesia que peregrina en Cuba por su actualidad y aplicación novedosa, además de estar insertada en un valioso documento eclesial de reciente edición y publicación por el Pontificio Consejo Justicia y Paz.
Con relatos conmovedores, muy convincentes por su realismo y por sus sueños despiertos, nuestro hermano Dagoberto nos hizo recorrer en el tiempo una realidad vivida que pudo madurar desde la fuerza de lo pequeño con el coraje y la voluntad con las que el Espíritu Santo suele encargar misiones que parecen quedarle grandes a nuestras fuerzas.
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P. Ramón Rivas, s. j. dictando la conferencia. |
Pienso que las vivencias de Dagoberto, junto a las de nuestro Pastor y Padre José Siro, los diferentes grupos, misiones y pastorales de esta diócesis, son testimonio de lo que nos dice ahora el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia y que las críticas que algunos han sostenido sobre estas obras ha quedado demostrado que no han sido invento de ninguna Iglesia local, ni de ninguna persona o grupo en particular, sino que es misión e interés del Magisterio de la Iglesia y de su Doctrina Social, la de nuestra Iglesia Católica Universal, para bien de su Misión primera: la de ponerse al servicio del hombre que sufre hambre de pan, sí , pero también sufre hambre de justicia y de paz para alcanzar la verdad que los ha de hacer libres de elegir según su dignidad y derechos.
Muy ricos fueron los debates y las exposiciones en plenaria que confirmaron lo anteriormente expuesto pues exige a educadores, laicos y cristianos, todos con sentido de responsabilidad, estudiar y reflexionar como se hizo durante el desarrollo del contenido posterior a la conferencia, el cual fue facilitado con material que contempla los aspectos relacionados con la Educación en el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, junto con las fundamentaciones evangélicas del Magisterio y la Doctrina Social de la Iglesia.
Finalmente la evaluación del Seminario fue satisfactoria, buena asistencia y una participación notable de personas jóvenes y entusiastas, con ganas de hacer y dispuestas a la responsabilidad.
Como aspectos negativos se expresaron los relacionados a la previsión de alternativas en caso de fallar las planificadas, evitar los anecdotarios innecesarios (esto ocurre por la inexperiencia de los nuevos en este tipo de eventos) que ciertamente hacen perder tiempo y se convierten en monótonos.
Durante varias oportunidades durante el desarrollo del seminario se enfatizó en la necesidad de que los educadores, todos en general: conozcan, reflexionen, opinen y hagan sus aportes, valoraciones y críticas a la propuesta ética para el Proyecto educativo de inspiración cristiana para Cuba y se les explicó a los presentes cómo se elaboró y se reflexionó para llegar a ese borrador que ya fue presentado ante más de 200 educadores en agosto pasado en La Habana, pero que debe ser enriquecido con un trabajo más acabado y profundo.
Finalmente, al filo de las 6 de la tarde con una comida fría, comenzaron las despedidas hasta el próximo seminario. Algunos de los presentes nos recordábamos unos a otros, que al día siguiente, el domingo 27, nos volveríamos a ver para asistir al Consejo Diocesano de Laicos que se celebraría en esa misma casa y nos dimos un hasta mañana.