R. V. Estimado Rafael “Felo” Ramírez, ¿en su niñez y juventud en su pueblo natal de Bayamo, Oriente, hubo alguien o algo que fuese fuente de inspiración para que Ud. dedicase su vida a la narración del béisbol?
R. R. Bueno, yo no sé realmente cómo fijar un determinado elemento que haya influido directamente en mi carrera, pero sí puedo decir que fui un gran fanático del deporte, del béisbol, y… todo lo mío ha sido una verdadera casualidad, casi un milagro, fui asesor, o mas bien ayudante del cronista deportivo de la emisora de Bayamo, y en un momento determinado él no pudo ir a una transmisión, yo fui, y a partir de ese momento ya yo empecé a hablar por radio. Nunca estuvo en mi mente describir un juego de pelota, hasta que llegó la manera de hacerlo a través de unos amplificadores en el estádium de Bayamo. La gente soportaba que yo les describiera lo que estaban viendo y así me fui formando. En un viaje a Santiago de Cuba, por la Cadena Oriental de Radio, transmití un par de innings de una confrontación de Bayamo contra un potente equipo de Santiago de Cuba, a partir de entonces ya me entró la ilusión, la idea, de que podía hacerlo, pero nunca como un profesional, simplemente divirtiéndome en el estádium de Bayamo, pues hubo transmisiones que fueron a través de la emisora local, pero realmente yo lo hacía por placer, me divertía con eso.
R. V. Felo, cuando Ud. se inicia en las narraciones radiales en La Habana, en Radio Salas en 1945, en poco tiempo logra destacarse y en ese mismo año logra su primer Premio en la narración deportiva, ¿cómo fueron esos comienzos en la radio capitalina?
R. R. Bueno, el haber estado ya vinculado directamente a la radio, de manera profesional, el inicio en La Habana se puede decir que fue algo hasta simpático, porque yo me negaba a ir a hacer una prueba a Radio Salas. En ocasión de un viaje que hice con un grupo de amigos y pasamos por la calle San Rafael, donde estaba ubicada la emisora Radio Salas, ellos, los amigos míos, me dijeron: “¿por qué no hacemos una prueba aquí, ahora que están transmitiendo un juego de pelota amateur?” En esa época, la pelota amateur era más atractiva que la profesional, reunía más público y todos los peloteros que se destacaban eran famosos, los Iqui Moreno, Natilla Jiménez, en fin, todos esos grandes jugadores que después saltaron al profesionalismo, llegaron a Grandes Ligas y nos representaron muy bien en el béisbol grande. Pues bien, mis amigos me obligaron, prácticamente, yo no quería, yo soñaba con volver a Bayamo, ya eran demasiados días en La Habana, ¡era un puro guajiro… y lo sigo siendo! Bueno, pues fuimos a Radio Salas, me hicieron una prueba y… en definitiva, me hicieron una oferta, que en estos días es muy risible, pero en aquel momento no lo era tanto, tratándose de alguien a quien nadie conocía como era el caso mío. En definitiva, hice la prueba y fui aceptado. A Salas le gustó mucho que yo estuviera muy relacionado con el béisbol; a pesar de estar en Bayamo seguía todas las transmisiones de radio (no había televisión en aquella época), estamos hablando de la época de los cuarenta, en definitiva yo acepté en Radio Salas… en ese primer año, transmitiendo el béisbol aficionado en reemplazo de Pedro Galiana, que era quien estaba haciendo esa función, pero a él no le interesaba, y además no era buen narrador, por diversas razones: no tenía la voz ni tenía la vocación para hacerlo, él era, quizás, el mejor cronista que teníamos en ese momento, en cuanto a los conocimientos de cualquier deporte, podía escribir de cualquier deporte con gran autoridad, ese era Pedro Galiana, pero eso del radio…, bueno, pues lo hacía, por nada, las circunstancias, se alegró muchísimo que llegara yo.
Ese primer año fui seleccionado como el Narrador del Año. En estos días, en estos tiempos, pues hay muchas organizaciones que rinden homenaje y exaltan a figuras, en diversas ramas de la radio y de la televisión y por consiguiente eso se ha ampliado demasiado, pero en aquella época era un solo organismo, la ACRI (Agrupación de la Crónica Radial e Impresa), no había televisión y ese organismo tenía una importancia grandísima, eran doce selecciones nada más, estaba el mejor actor, la mejor actriz, etc., y como estaba incluido el narrador deportivo, me pusieron a mí. Eran doce personas nada más y recuerdo que la fiesta para otorgar los trofeos fue en el Senado del Capitolio. Una transmisión muy importante que tenía en esa época a Germán Pineli como maestro de ceremonias y este joven campesino fue exaltado como el narrador del año.
R. V. Su creciente reputación y la gran simpatía dentro de la audiencia lo llevan, en 1950, a formar parte de la Cabalgata Deportiva Gillette en compañía del señor Buck Canel: esas transmisiones se pasaban por más de 200 estaciones radiales en América Latina, ¿qué recuerdos tiene del señor Canel y cuál Ud. considera uno de los momentos más emocionantes durante esas transmisiones?
R. R. Bueno, el más grande programa deportivo lo escuchaba yo en Bayamo en la voz de Buck Canel por la NBC, en la época que se encadenaron todas las grandes organizaciones radiales, vamos a decir, del mundo entero. Las grandes cadenas: ABC, NBC, la Columbia, etc. Tenían transmisiones todos los días, Buck Canel, director de la División Latina de la NBC, hacia un programa por el cual yo tenía una admiración tremenda, La Cabalgata Deportiva Gillette no era todavía La Cabalgata Deportiva, era un programa que se llamaba El Juego de Hoy, que era una dramatización de los grandes momentos de ese instante en el béisbol, presentaba entrevistas y después escenificaba, narraba, lo que él entendía era el mejor juego de ese día, el momento grande de un partido. Era un espectáculo único en la voz de Buck Canel. Me hice un gran fanático de él y luego tuve la oportunidad de conocerlo en La Habana, en ocasión de celebrarse la primera Serie del Caribe, en el año 49, y tuve la inmensa dicha de entrevistarlo en la COCO, ya yo me había ido de Radio Salas para la COCO y allí tuve además el honor de escucharlo describiendo un inning… fue una gran occasión.
Buck y yo transmitimos juntos grandes e inolvidables momentos, como la gran jugada de Willie Mays en la Serie Mundial de 1954.
R. V. En la pelota profesional cubana había cuatro equipos; el Habana, el Almendares, el Marianao y el Cienfuegos; como gran aficionado del béisbol que Ud. es ¿tenía preferencia por alguno de los cuatro? ¿por qué?.
R. R. Todos los narradores, se sabía, menos quizás en el caso mío, simpatizaban con Almendares, que era el equipo de las multitudes; yo tenía una razón poderosa para ser fanático del Club Habana: dos bayamenses figuraban en ese equipo: eran los hermanos Carlos y Heberto Blanco. Así es que, por esa razón principalmente y porque era un gran admirador de Mike González, manager del Habana por muchos años, el hombre de más sapiencia en el béisbol que yo he conocido; lo digo ahora porque no estamos transmitiendo, pero yo lo disimulaba bastante, a mí me acusaban de ser fanático del Almendares, del Cienfuegos, del Marianao, en fin… trataba, era algo que siempre tenía en mi mente a la hora de transmitir, es decir, cómo reaccionaba el fanático y demás y no quería herir a nadie, trataba de ser lo más imparcial posible.
R. V. Durante su época narrando la pelota profesional cubana ¿qué evento recuerda con mayor emoción? y si recuerda su última narración en Cuba ¿qué pensamientos evoca Ud. de la misma?
R. R. Bueno, yo tengo recuerdos imborrables en la carrera mía, porque es una carrera larguísima, nadie, tal vez, en este momento esté en condición de poder decir que ha narrado más cantidad de béisbol y de boxeo, peleas de Campeonato Mundial, que yo, que cada viernes iba al Madissson Square Garden a transmitir la pelea del viernes y transmitía el juego de la semana, al siguiente día, ya en La Cabalgata Deportiva Gillette empezamos en el año 50, con el juego de la semana, y después, en el año 51, mi primera Serie Mundial, ininterrumpidamente por muchos, muchos años, eso, naturalmente, me hace recordar momentos gloriosos: el juego perfecto de Don Larsen, eso es imborrable, pero yo, por ejemplo, participé de un juego en que Allie Reynolds, el famoso indio de los Yankees, dió su segundo no hit no run y lo transmitimos como parte de un juego de la semana, eso fue un momento de gran emoción. El juego perfecto, en serie de campeonato de post temporada, de Don Larsen, para mí es muy especial, porque me tocó la parte dramática del juego, narré los últimos cuatro innings y medio y fue el desenlace tremendo del partido, ese ponche a Dale Mitchel, en el momento preciso, cuando el umpire Ray Pinelli, cantó el último out. Eso está grabado y a cada rato la gente tiene la oportunidad de escucharlo, es un orgullo para mí muy grande.
De Cuba… pues conservo muchísimos recuerdos gratísimos del baseball profesional y ya al final… pues… naturalmente, pasamos momentos muy interesantes en que… todavía permanecían en Cuba figuras importantes como Miñoso, Camilo Pascual, etcétera, etcetera, etcetera, y recuerdo muy especialmente la Serie del Caribe, en Panamá, que fue la última… y otros momentos cumbres, aquella vez que ganó el Habana, un juego espectacular de campeonato, en que el Habana derrotó al Almendares, en un partido en que el desenlace fue un homerun de Sonny Drake y decía Orlando Peña, quien perdió 1 a 0 un juegazo tremendo, decía Peña: “menos mal que fue Sonny Drake, que a lo mejor en poco tiempo, ya la gente ni se acuerda quién dió el homerun, porque si lo llega a dar Miñoso, me estarían atormentando toda la vida con ese recuerdo”.
|
Felo al lado de su estatua en el Museo del Deporte
en Puerto Rico narrando el hit 3000 de
Roberto Clemente en las Grandes Ligas. |
R. V. Aunque ha dedicado la mayor parte de su vida profesional a la narración del béisbol, también narró peleas de boxeo, ¿alguna en particular no ha podido borrar de su memoria?
R. R. Yo he narrado una gran parte de la carrera de figuras que están de lleno en el grupo de los grandes, grandes del boxeo y en cuanto a mí, personalmente, me llegué a creer, y lo sigo creyendo, que narro mejor el boxeo que el béisbol, pero hace años ya que no… y le he perdido la ilusión al boxeo, porque han pasado muchas cosas en el boxeo, demasiados organismos que fabrican los boxeadores, el boxeo nunca ha sido absolutamente algo ejemplar, siempre ha habido sus cosas, pero antes… antes era mucho más serio. He narrado grandes peleas, yo recuerdo la pelea de Gavilán en Syracuse contra Carmen Basilio, que fue el tercer hombre en la carrera de Gavilán que lo envió a la lona , pero muy brevemente, lo tiró en el segundo round, Gavilán se incorporó y dio una exhibición de boxeo tremenda; ganó en 12 rounds y retuvo su Campeonato Mundial. Recuerdo también, penoso, cuando perdió el campeonato contra Johnny Saxton, en una pelea celebrada en Filadelfia.
En el boxeo, naturalmente, he tenido la oportunidad de describir peleas de los grandes, grandes, como por ejemplo Sugar Ray Robinson, que es el mejor boxeador que ha nacido. Narré algunas, ya pocas, pero narré tres peleas de Rocky Marciano y en esa etapa del boxeo en que Alí empezó a darse a conocer, cuando se llamaba verdaderamente Casius Clay, narré aquellas peleas en las que él señalaba el round en que iba a “knockear” a su oponente, y todas aquellas cosas… Narré muchas peleas de Campeonato Mundial, una gran cantidad, las de Sugar Robinson, las de Gavilán, etc., en fin, si seguimos hablando de boxeo la entrevista se haría interminable.
R. V. Sabiendo lo difícil que es en un deporte comparar épocas, pero para disfrute de nuestros lectores, y de seguro generar buenas discusiones entre los grandes aficionados del béisbol cubano, si le pedimos que escoja, posición por posición, los nueve peloteros cubanos que integrarían el equipo estelar de todos los tiempos ¿cuál sería su selección?
R. R. Bueno, hay un tema que siempre, eternamente, será polémico, nunca nadie se va a poner de acuerdo en un verdadero “all stars”, de jugadores de todos los tiempos. De Cuba, pues, Cuba ha dado grandes estrellas y si usted hace un “all stars” es muy difícil que todo el mundo esté conforme, porque siempre quedarán fuera unas cuantas figuras; se dice, por ejemplo, que Cristóbal Torriente fue un peloterazo, que debía de estar en el Hall of Fame, que su color le impidió estar en las Grandes Ligas, pues sería el left fielder, pero Miñoso fue una super estrella en las Grandes Ligas y sería un crimen dejarlo fuera. Alejandro Oms se considera que fue el mejor bateador, el más fino bateador de todos los tiempos de Cuba, en el jardín derecho. En esa posición hay muchos más, pero es realmente dificil que usted le quite el guante y el bate a Tony Oliva y su historia en las Grandes Ligas, su carrera, se vió interrumpida en el momento grande de verdad, cuando sufrió una lesión, por la cual lo tuvieron que operar tantas y tantas veces que quedó lesionado de por vida y no pudo seguir. Se hizo un gran right field, pero un bateador eminente, una figura enorme de la ofensiva. En la receptoría siempre se pone a Mike González porque fue un maestro de la posición, no lo vimos nosotros… la edad no da para tanto. Pero Cuba ha dado muy buenos receptores que han brillado en Grandes Ligas - no es fácil señalar en ese grupo- como Fermín Guerra, Salvador Hernández, Azcuy y otros grandes de verdad y, de momento, cuando te hacen la pregunta, se te escapan algunos nombres que tienen los números y tienen la capacidad para ser incluidos en este grupo. En cuanto al pitcheo, pues naturalmente Adolfo Luque, el más ganador de los latinos en una temporada de Grandes Ligas, con 27 victorias en el año 1923, un hombre que a los 43 años de edad, en el año de 1933, fue el héroe de la Serie Mundial pitcheando por los Gigantes contra Washigton; en el juego decisivo lo llamaron a lanzar después de cuatro innings y dos tercios y logró un dominio total, dió cinco ponches y acabó con la ofensiva del equipo contendor, fue el héroe de esa Serie Mundial.
En esa posición no podemos dejar de mencionar a otros estelares como Luis Tiant, hijo, Mike Cuellar y Camilo Pascual.
Haciendo un paréntesis podemos mencionar de momento a cubanos que han sido héroes de Series Mundiales; porque Amorós, en el año 1955, con la gran jugada aquella, que tanto hemos visto repetirse cuando se recuerdan los grandes momentos de Series Mundiales, fue el héroe de esa serie.
En general no es fácil la selección del “all stars”; por ejemplo, usted no le puede negar la condición de primera base a Tany Pérez, un bateador respetabilísimo, especialista en empujar las carreras del gane, un verdadero “money player”. En segunda base, Cuba ha tenido grandes estrellas, grandes luminarias, entre ellas Tony Taylor y Cookie Rojas, ambos con largas carreras en las Grandes Ligas. En el campo corto dimos la eminencia, lo máximo con un guante en la mano, Willie Miranda, que no podía con el bate. Ahí, en esa posición, Cuba ha dado grandes figuras, como Humberto Fernández, y no quisiera arriesgarme mucho a estar mencionando nombres porque van a quedar algunos fuera. Lo más parecido a Willie Miranda es Ordóñez, yo tengo una grabación, que me dió el Jefe de Relaciones Públicas de los Mets, con grandes jugadas de Ordónez que es un banquete, tampoco fue un gran bateador, pero esa es una posición emimentemente defensiva y es muy difícil dejarlo fuera, pero… hay otros, realmente no es fácil. Tercera base, el más grande hombre con un guante en la mano que dio Cuba es Héctor Rodríguez. Los que vimos a Héctor a través de su carrera siempre pensamos que era el mejor del mundo, hasta que tuvimos la oportunidad de ver a Brooks Robinson, y entonces ya ahí, ya era imposible; pero Héctor nació con un guante en la mano, después, de viejo, jugó short, que es la posición que él debió haber jugado siempre ¡un fenómeno! el líder en la Liga Internacional en Triple A, y en ese mismo equipo de Toronto, pasó a jugar en el center field y fue el mejor center field, o sea, que ese hombre fue un genio con el guante en la mano.
R. V. Para seguir ejercitando nuestras mentes beisboleras y mantener la discusión en el parque, tan acalorada como con la pregunta anterior ¿cuál sería su selección para el equipo todos estrellas, sin tener en cuenta la nacionalidad?
R. R. Meterse a hacer una selección de todos los tiempos del béisbol es muy dificil, se pueden hacer como diez equipos y todos tienen perfecto derecho a figurar, por consiguiente una sola selección, que es la que realmente la gente quiere saber, casi es un atrevimiento hacerla, pero desde luego, siempre hay nombres que brillan con luz propia. Hay un puertoriqueño que compite con Johnny Bench en la receptoría, que es Iván “el Pouch” Rodríguez, que fue el catcher de los Marlins en la Serie Mundial última que ganaron los Marlins, pero los números son impresionantes y la competencia es muy cerrada con Johnny Bench. Bueno, siempre se pone, con justa razón, a Lou Gehrig en la primera base, en la segunda a Rogers Hornsby, por su bateo enorme, tremendo. También Napoleón Lajoie fue un grande de la ofensiva; claro, algunas de estas figuras son de una etapa del béisbol que ninguno de nosotros vió, fue al comienzo, parte del siglo antespasado y parte entrando un poquito en la etapa más moderna del béisbol, pero… yo quisiera, realmente, ponerlos a todos; porque mire usted, están Ty Cobb, Ted Williams, Babe Ruth, Tris Speaker, Joe Di Maggio. Yo he sido toda mi vida un “Dimagista” tremendo, porque fue la perfección, la naturalidad por excelencia jugando béisbol y un bateador increíble. No se puede dejar de mencionar a Hank Aaron. Una tecera base como Brooks Robinson, y ese extraordinario campo corto que fue Ozzie Smith, “el mago Ozzie”.
En cuanto a materia de pitcheo hay que remontarse al principio del siglo antespasado, debido a que ahí están Cy Young, Johnson, Cleveland Alexander, que escribieron páginas muy gloriosas, y en la etapa moderna hay un montón de lanzadores como Sandy Koufax, Juan Marichal, Adolfo Luque que fue un tremendo lanzador; pero…hay unos señores de la época más contemporánea del béisbol, como Roger Clemens…, por eso es prácticamente imposible hacer un verdadero “all stars”.
|
Felo recibiendo de manos de Joe Morgan, integrante del
Salón de la Fama
y miembros de la directiva de la institución,
la proclamación de exaltación al Salón de la Fama del Baseball. |
R. V. Muchos comentaristas deportivos tienen una frase que utilizan en sus narraciones con la que los fanáticos tienden a identificarlos, son millones de aficionados los que identifican a Felo Ramírez con la frase ¡la bola se va elevando y la bola se llevó la cerca!, ¿cómo surge dicha frase?
9-R.R./ Bueno… …decir cómo surgió una frase… que me ha dado a conocer bastante, como la descripción de un homerun, pues no sé; bueno, una inspiración mía; un día la dije y seguí diciéndola. Al mismo tiempo he creado muchas más. La primera frase que alcanzó popularidad en Cuba fue: ¡es bueno el tiro! que yo la utilizaba cuando había un “rolling” al cuadro, tiraban a primera y era out; fue tan popular que, en Prensa Libre yo hice una columna, escribía una columna que se llamaba así “Es Bueno el Tiro”, pero yo quité la frase… por una razón , porque cada vez que yo decía ¡es bueno el tiro!, era out, y para que no me adivinaran… preferí decirlo de otra forma, ¿te das cuenta?, pero por ejemplo, la frase que establecí en Venezuela y se la aplico aquí a los Marlins es, al final, al resumen del inning: ¡están ganando los Marlins!, eso lo pregona la gente en la calle, eso a mí me llena de orgullo; en Venezuela igualmente ¡está ganando el Magallanes!, que es allá el team de las multitudes.
R. V. Un pelotero pinareño que se destacó en las Grandes Ligas fue “Tony” Oliva, el primer cubano en las Grandes Ligas en ser galardonado como Novato del Año (1964), y el único jugador en las Mayores en haber ganado el Campeonato de Bateo de la Liga en sus dos primeros años (1964,1965) ¿considera Ud. que si las lesiones en sus rodillas no hubiesen terminado su carrera prematuramente, él hubiese llegado a formar parte del Salón de la Fama?
R. R. Bueno, yo tengo la oportunidad de ejercer mi derecho al voto en la integración de algunos jugadores en el Hall of Fame. Hay, en cada posición, un montón de candidatos y uno tiene que elegir y de ahí sale la selección. Esta es la tercera vez que voy a votar y en estos días me llega la boleta, ahí están Miñoso, está Luis Tiant, que debía estar en el Hall of Fame hace rato, con unos números impresionantes; debía estar Adolfo Luque pero ya no está en la lista. A Tony Oliva siempre lo he puesto también, en fin, vamos a ver si en esta ocasión los demás cronistas se percatan también, porque nosotros hacemos un resumen de la carrera del individuo y exponemos nuestro criterio de por qué debe de estar. Tony Oliva tiene que ser un miembro del Hall of Fame, Tony Oliva fue, por ejemplo: Rod Carew, Harmon Killebrew, a esa gente tú le preguntas y ellos dicen que lo que saben de bateo lo aprendieron con Tony Oliva; las lesiones cortaron su gran carrera pero, aún así, fue brillante, esos dos primeros años tres conquistas de campeonato de bateo, en fin, que fue un pelotero con derroche de aptitudes en el terreno de juego.
R. V. Felo, Ud. ha narrado béisbol tanto para la radio como para la televisión en varios países, incluyendo Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Nicaragua, República Dominicana y Estados Unidos, siendo en estos momentos, junto con Yiki Quintana, las voces en español de los Florida Marlins ¿cuál ha sido el momento, durante esas narraciones, que más lo ha emocionado?
R.R. Bueno, hace un rato les hablaba de la oportunidad que he tenido de describir algunos hechos grandísimos del béisbol que están en la historia. El home run 715 de Hank Aaron, el juego perfecto de Don Larsen, el hit 3,000 de Robero Clemente, que están grabados. Una de las satisfacciones grandes que he experimentado últimamente, es que me han hecho un honor, tan alto, tan alto, que no sé si yo merezca tanto. En Puerto Rico hicieron una estatua mía, en esa estatua aparezco al lado de Roberto Clemente en la descripción de su hit 3,000. La estatua de Clemente es giratoria, con la gorra en alto, se proyecta el momento en que él da el hit 3,000 y la voz mía narrándolo. Creo que es un momento bien, bien grande, forma parte de todo lo que yo pueda haber hecho que se vaya a catalogar de importante ante un micrófono.
Al salir de Cuba me instalé en Venezuela originalmente, después pasé a Puerto Rico, donde llevo más de cuarenta años compartiendo con ellos, han sido conmigo super, super atentos, me han acogido de una manera tal que en este momento, en ese grupo de figuras grandes de ellos, que tienen estatuas, algunos que han conquistado medallas olímpicas y demás, pues aparezco yo. Esa estatua fue hecha en Brooklyn, en el sitio donde hacen las estatuas de los presidentes y de las grandes luminarias del cine y demás; realmente, cuando pienso en serio eso, viro la cara para otro lado y digo: yo no puedo estar aquí, eso es demasiado grande. Y ese es un honor que me han rendido los puertorriqueños y por esa razón, pues imagínate…
R. V. De los peloteros cubanos formados en la Isla que han llegado a las Grandes Ligas en los últimos años, ¿quién es el que más lo ha impresionado por su talento?
R. R. Bueno, hay un grupo de peloteros que prácticamente se fugaron de Cuba y han brillado en las Grandes Ligas. Hablé de Ordóñez, de su guante maravilloso. Pero al hablar de eso uno tiene que reconocer que el Duque Hernández ha derrochado talento, clase y, además, cubana; él, cada vez que se expresa, dice lo que tiene que decir, los abusos que tuvo que soportar y las razones poderosas para que esté en Estados Unidos, disfrutando de la libertad y de todo el bienestar que se proporciona aquí; y, claro, está su hermano Liván, que ha hecho también historia buena en Grandes Ligas, los quince ponches que le dio a Atlanta en aquel play off y, además, es un picher consistente, de los pocos que hay ahora que pueden lanzar los nueve innings.
|
Felo Ramírez con el estelar expelotero
de Grandes Ligas,
el pinareño
Tony Oliva,
la noche en que
Felo fue exaltado al Salón de la Fama. |
R. V. En su larga y exitosa carrera Ud. ha recibido muchos premios y reconocimientos; en el 2001 fue exaltado al Salón de la Fama de las Grandes Ligas al recibir el Premio Ford Frick, que anualmente, desde 1978, se otorga a un comentarista ¿qué significó para Ud. dicho premio? y, de ser posible, nos gustaría que compartiera con nuestros lectores algunas de las palabras que pronunció en su discurso de aceptación.
R. R. Bueno, he sido objeto de muchos reconocimientos, indiscutiblemente. Cuando sonó el teléfono en mi casa, en el mes de agosto del año 2001 diciéndome que había sido seleccionado para integrar el Hall of Fame con el Premio Ford Frick, realmente…de momento, me eché a reír, porque pensaba que alguien, amigo mío, me estaba “tomando el pelo”, me estaba jugando una broma, pero se identificó la persona: era el secretario del presidente del Hall of Fame en Cooperstown, el templo de la fama del béisbol y, realmente, me abracé a mi esposa, nos reímos, lloramos, yo… la recuerdo con… inmenso cariño…en todo momento… es la otra mitad de mi vida, en todos los aspectos. Al siguiente día todos los periódicos pusieron la información desplegándola en una forma que, bueno, me llené de orgullo, de felicidad y... me parecía imposible; cuando pienso en eso, retrospectivamente, echo los almanaques hacia atrás, quién iba a pensar que mi carrera, iba a ser tan larga, con tantas oportunidades, que las he aprovechado al máximo. En primer lugar, compartir con mucha gente grande del micrófono, empezando con Buck Canel, la máxima figura, y otros queridos compañeros como Lacavalerí, como Pancho “Pepe” Creo que de los de Venezuela, y de todas partes en realidad, de todos los países, el Mago Septién de México, en fin, Carlos Barñanos, todos esos compartieron con Buck y conmigo transmisiones de la Serie Mundial, todo eso me da mucho gusto recordarlo y reconocerlo y sentirme feliz de haber tenido la oportunidad de conocerlos y de haber tenido la oportunidad de compartir con todos ellos, que eran de una gran calidad profesional.
Indiscutiblemente, la exaltación en Cooperstown fue un momento inolvidable, pues de milagro pude hablar, porque la emoción es demasiada y todos los que reciben el premio, los peloteros, los anunciadores, los periodistas, hay un momento en que no pueden hablar. Y hay un hecho muy significativo, cuando me exaltaron a mí, exaltaron también a Dave Wingfield, a Kirby Puckett, a Bill Mazeroski… Mazeroski, por ejemplo, no pudo hablar, cogió su discurso, que lo llevaba escrito, y lo intentaba y lo intentaba, y no podía, no podía; el llanto no lo dejó hablar. Por eso recibió una ovación tan grande de reconocimiento, un hombre al que la emoción le impidió decir cuantas cosas bonitas él hubiese querido decir; y yo… pues me costó trabajo terminar un pequeño “speech”que dije en español y lo tradujo Jaime Jarrin, quien había sido exaltado en el año 1999, después de Buck Canel en 1985, y yo en el 2001. Somos los tres de habla hispana que figuramos allí, en un grupo que no es numeroso, incluyendo máximas figuras como Mel Allen, Red Babbit y todas esas voces tan reconocidas y que muchos de ellos ya no están con nosotros; en realidad es un honor inmensamente grande.
En el pequeño “speech” que dije, … mis últimas palabras fueron: … Dios quiera que en poco tiempo yo pueda estar en mi Cuba querida, transmitiendo la pelota profesional.
R. V. ¿Qué pensamientos evoca Ud. al escuchar la palabra Patria, Virgen de la Caridad, familia, amistad, béisbol?
R. R. Bueno, hay palabras que uno… las siente tan profundamente que están indeleblemente en nuestros corazones: por ejemplo Patria, Virgen de la Caridad, familia, amistad, béisbol. Pero esas primeras palabras: Patria, Virgen de la Caridad, familia, amistad, eso, naturalmente, pues yo creo que a cualquier ser humano nacido en nuestra patria le enaltece decir lo que yo estoy diciendo y creo que lo compartimos todos. A mí me emociona, y yo soy de un pueblo que se puede catalogar como “la cuna de la Patria”; Bayamo, donde se estrenó el Himno Nacional, donde se dio, muy cerca de Bayamo, el Grito de Yara, donde nació Carlos Manuel de Céspedes y donde nacieron tantos y tantos patriotas que están en relación directa con aquel gran momento de nuestra historia.
R. V. Felo, algún comentario o mensaje que Ud. quiera enviar a los lectores de la revista Vitral.
R. R Felicito a todos los que tienen, de alguna manera, una relación con la revista Vitral. Creo que es una contribución muy importante a la nación cubana y que todos tenemos que disfrutar al leerla. Aquí hay muchos nombres ilustres y especialmente, aquí hay mensajes, mensajes que lo estremecen a uno y que uno comparte. En realidad, la revista Vitral, no había tenido la oportunidad de leerla, como lo he hecho en este momento y, francamente, ha sido emocionante. Una felicitación grande, muy grande, a todos los que tienen que ver con ella.
_____________
Transcripción literal de la grabación en vivo hecha por un cubano fanático del béisbol, residente en Miami, al inmortal de la narración, Rafael “Felo” Ramírez, en entrevista exclusiva para la revista Vitral, realizada en Miami, Florida, el 6 de enero de 2006.