“Como me propongo no tanto instruir como ejercitar tu mente,
no me importa que tú adoptes mis ideas o las rechaces,
sólo importa que centres toda tu atención.”
Denis Diderot.
“Un par de semanas después del arresto (…) de Sérdich, fui llamado a la ciudad de Minsk, al vagón del jefe de las tropas de la región (…). En el vagón me recibió F, Golikov, (…) me hizo varias preguntas de carácter biográfico. Me preguntó si no tenía amigos o familiares detenidos.
“Entre los conocidos y amigos había muchos detenidos.
“-¿De quién eras amigo? –preguntó Golikov-.
“-Era amigo de Rokossovski, de Sérdich, (…) de Kosógov y de Verjovski.
“-¿Y ahora sigue siendo de la misma opinión?
“- Sí.
“Golikov se levantó bruscamente (…) y –enrojecido hasta las orejas- dijo con aspereza:
“-¿Y no es peligroso (…) alabar a los enemigos del pueblo?
“-(…):
“-Existen datos de que su mujer, no sin conocimiento de usted, bautizó a su hija Era, en una iglesia. ¿Es cierto?”
Relatado por Gueorgui Zhukov, Mariscal de la Unión Soviética.
¿Cuál habría sido la suerte de Zhukov si en aquel año de 1937 ésta última acusación se hubiese demostrado cierta.?...Quizás le tocaría sufrir lo que a Tujachevski, militar valeroso acusado de bonapartista-por elementos mal intencionados – al avizorar el peligro del rearme alemán…o peor aún, tratado como lo fue –años más tarde- Iván Dziabko (1963) joven ejecutado sin juicio previo por colaborar en la impresión de literatura religiosa, o con suerte arrestado y deportado a Siberia como los miles de supuestos enemigos del pueblo –tanto civiles como militares- cazados durante aquel oscuro y caótico período, donde abundaban la intriga y la delación amparada en la suspicacia sin principios –según palabras del propio Zhukov- de la dirección política del país. (Memorias y reflexiones. G.Zhukov).
Pero ¿Desde cuándo los dioses de los hombres se habían convertido en causa para condena, deportación y muerte?
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Este icono ruso, repujado en plata
y esmaltes,
nos da la imagen de
Cristo-Majestadabri, rodeado de santos. |
Los inicios
Rusia, 1917. La situación político-social estaba sumamente caldeada, en febrero había estallado una revuelta democrático-burguesa, pero no es hasta principios del invierno –del mismo año- que emerge –como de un volcán abrasador- la Revolución de Octubre, liderada por el bolchevique Vladimir Ilich Lenin, quien rápidamente tomó las riendas del poder político en toda la nación.
En 1922 al asociarse cuatro repúblicas, de las cuales es Rusia la mayor y más importante, nace la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Con los años la unión llegó a aglutinar quince repúblicas y a abarcar la sexta parte de la superficie terrestre.
V. I. Lenin era fervoroso discípulo de Karl Marx, quien vió el cristianismo como un instrumento de opresión y a la religión en general, como el “opio del pueblo”. El propio Lenin consideraba la religión como un fenómeno socialmente condicionado y por ende, históricamente transitorio, decía al respecto: “…la religión es una de las variedades de la opresión espiritual que pesa siempre y en todas partes sobre las masas populares …”(t X pág..65,).
Al convertirse en líder político de su pueblo trasladó al plano público sus concepciones filosóficas ateas iniciando así una era de depreciación religiosa. Desde entonces la U.R.S.S. se distinguió por ser el primer Estado en tratar de erradicar del pueblo la fe en Dios.
La fuerza del poder
Lenin dijo: “Toda idea religiosa, cualquier idea acerca de cualquier diosecillo (…) representa una abominación incalificable”. En consonancia el gobierno prohibió a la Iglesia elegir un sucesor tras el fallecimiento del patriarca ruso Tikón. Según muestra la Enciclopedia Británica, a fines de los años veinte y durante la década del treinta, la Iglesia sufrió una sangrienta persecución que cobró “miles de víctimas”. El virulento ataque convirtió en ruinas muchos de los edificios religiosos, otros fueron confiscados y reutilizados con fines civiles. Los sacerdotes disidentes fueron enviados a campos de trabajo forzados, donde gran número de ellos perdió la vida. La Enciclopedia Británica señala. “En 1939 solo contaban con permiso oficial, tres o cuatro obispos y cien templos”
La maniobra
En 1939 las tropas alemanas iniciaron las hostilidades en Europa, dando comienzo a la Segunda Guerra Mundial. Entre la U.R.S.S. y Alemania existía un tratado de «no agresión», en el cual, al parecer, confiaba Stalin. No obstante, como medida profiláctica –estratégica, el gigante soviético interviene y se anexiona las cuatro últimas de sus quince repúblicas: Moldavia, Lituania, Letonia y Estonia. Pero aunque este tratado tenía una significación especial para el mando soviético, para Hitler era solo un ardid para ganar tiempo.
En la noche del 21 de junio de 1941, en la región de Kiev, un soldado alemán cruzó la frontera presentándose a los guardafronteras, e informó a los soviéticos que los alemanes atacarían a las cuatro de la madrugada. Era el segundo incidente de este tipo, sin embargo –según cuenta el testimonio de Zhukov- el ataque dejó totalmente anonadado al jefe supremo, lo cual –tal vez- propició el éxito de la ofensiva nazi durante el primer año de guerra.
Desde los primeros días de combate, el metropolitano Sergio –cabeza eclesiástico ortodoxo- exhortó a los fieles a hacer lo imposible por la victoria. Durante los años siguientes publicó no menos de 23 epístolas a favor del Estado ateo. (La guerra rusa: sangre sobre la nieve, Richard Overy, Prof de Hist. Moderna, King’s College of Londres). Y Stalin, conciente de la necesidad de un amplio apoyo general, sabedor que millones de ciudadanos mantenían su devoción religiosa, emprendió el camino de las concesiones.
¿Cuál fue el resultado de aquella liberalización religiosa? En breve tiempo el número de templos ortodoxos creció vertiginosamente a veinticinco mil y el de sacerdotes a treintitres mil… La fe en Dios no había muerto, solo estaba condenada al letargo impuesto.
En 1943 Stalin dió reconocimiento oficial a la Iglesia Ortodoxa Rusa, posteriormente La Gaceta del Patriarcado de Moscú, órgano oficial de ésta institución religiosa, elogió a Stalin como “el mejor caudillo de toda la historia y del mundo entero, enviado por Dios para salvar la nación de la opresión, los terratenientes y los capitalistas y exhortó a los creyentes a derramar hasta la última gota de sangre en defensa de la U.R.S.S. y de la construcción del comunismo”. (Teólogo ruso Sergei Ivanenko). Tanto Sergio como su sucesor en 1945, Alexis I, se convirtieron en útiles instrumentos del comunismo soviético. Ambos fueron muy apreciados por la K.G.B. que aprovechó oportunamente sus influyentes cargos. (K.G.B. Seguridad del Estado).
En 1945 Alexis I hizo la siguiente declaración: “La Iglesia Ortodoxa Rusa respalda la política exterior (…) de nuestro gobierno. No lo hace porque se encuentre –como dicen- privada de libertad, sino porque la política soviética es justa y armoniza con los ideales cristianos que predica la Iglesia”.
Por su parte el sacerdote disidente Georgi Edelshtein –también ortodoxo- aseguró. “Elegían con cuidado a los obispos para que colaboraran con el gobierno soviético. Eran todos agentes de la K.G.B. Es bien sabido que esta organización reclutó al patriarca Alexis, cuyo seudónimo fue, Drozdov. (The Guardian/22 enero 2002). La complicidad era evidente. ¿Pero por qué la Iglesia se convertía en vasallo del Estado que años atrás había considerado impío? Edmund Stevens escribió: “La Iglesia tenía mucho cuidado de no volverse contra su benefactor. Sabía muy bien que el Estado -a cambio de los favores que le otorgaba – esperaba que mostrara firme adhesión al régimen y se mantuviera dentro de ciertos límites.” (Rusia no es un acertijo. Edmund Stevens. 1945).
Pero a pesar del servilismo y la colaboración mostrados, los líderes ortodoxos no pudieron evitar la fuerte campaña antirreligiosa lanzada por el Primer Ministro Nikita Jruschov entre 1959 y 1964, que redujo a menos de diez mil la cantidad de templos abiertos. Quedaba demostrado que los políticos soviéticos “no habían abandonado la meta de erradicar la idea de Dios de la mente de las personas” (Rev. Amkeni: 22 abril del 2001).
Pero… ¿qué sucedía con los cristianos que no eran ortodoxos y por ende, estaban fuera de sus informes de colaboración? Veamos….
No todos son ortodoxos….
El libro, La espada y el escudo hace la siguiente observación: “A la K.G.B. le preocupaban mucho más las actividades subversivas de los cristianos que escapaban a su control directo. (The sword and the shield/ La historia de la K.G.B.. -1999) ¿Qué cristianos eran éstos?.
En primer lugar: La Iglesia Católica Griega de Ucrania –hoy Iglesia Católica Ucraniana- que reunía a mas de cuatro millones de fieles. Esta fe sufrió considerablemente el ataque soviético… De los diez obispos que prestaban servicio espiritual, ocho murieron por motivos de conciencia en los campos de trabajo forzado (“Gulags”) siberianos. También sucumbieron por mantenerse fieles a su fe miles de sacerdotes y laicos católicos…un verdadero genocidio.
Además de los católicos ucranianos, sufrieron el mordaz ataque, las Iglesias protestantes no inscritas y otras confesiones evangélicas.
En julio de 1947 en Liov, un cristiano que trasladaba publicaciones religiosas fue detenido en la calle. Los servicios de seguridad le aseguraron reconocimiento oficial a su fe si –como muestra de transparencia-le proporcionaba a cambio las direcciones y los nombres de los correligionarios a quien entregaba esas publicaciones con regularidad. Eran años de dudosa libertad y el cristiano, ingenuo y confiado, les dio las direcciones…Todos fueron detenidos.
Estrategias similares fueron utilizadas por toda la Unión Soviética. Era la primera vez que las autoridades habían detenido –de un solo golpe- a tantas personas. Stanislav Burak, supervisor de aquella definición religiosa, falleció en la cárcel poco después.
Ya para 1950 la K.G.B. consideraba que en estas otras agrupaciones se reunían unos cien mil integrantes.
Según documentos oficiales moldavos, el Politburó gubernamental ( C.C.P.C) había tomado una decisión con respecto a quiénes debían ser deportados al oeste de Siberia. En la lista estaban:
-Anteriores terratenientes.
-Comerciantes destacados.
-Cómplices de los alemanes.
-Colaboradores de la policía rumana.
-Miembros de la Guardia Blanca.
-Miembros de las Sectas Religiosas “Ilegales” (no inscritas).
Y…
-Las familias de los que pertenecieran a las mencionadas categorías.
Las deportaciones
“Vivíamos en el pueblo de Vilshanitsa, en el oeste de Ucrania. El 8 de abril de 1951, antes del amanecer, nos despertaron unos funcionarios acompañados de perros y nos dijeron que -por orden del gobierno de Moscú- nos enviarían a Siberia a menos que firmáramos un documento de renuncia a nuestra fe”. Con estas palabras relata su amarga experiencia Fyodor Kalin, uno de los más de seis mil cien desterrados por motivos de conciencia en Ucrania, aquella mañana de abril de 1951.
Antes de desarraigar forzosamente a los cristianos, las autoridades tenían la orden de anotar en un registro los bienes materiales de cada uno de los deportados..solo eran registrados los artículos de poco valor..los más valiosos: “desaparecían”.
Seguidamente eran conducidos por soldados hasta donde el tren pudiera recogerlos y posteriormente apiñados en vagones de carga llamados “establos”, pues normalmente eran para transportar ganado. Juntaban hasta cuarenta personas en un solo vagón, sin asiento, ni aislamiento térmico de ningún tipo, ni retrete…para un viaje de dos o tres semanas. (Las necesidades fisiológicas se efectuaban en un balde o en un orificio hecho en el suelo por los mismos deportados, en ninguna de las dos variantes se contemplaba la posibilidad de algún tipo de privacidad).
Los deportados sólo podían llevar consigo artículos de poco valor y efectos personales. No se eximió a nadie por razones de sexo, ni de edad avanzada, ni de mala salud. Absolutamente todos los que se encontraban en la casa a la hora de la deportación, fueron arrastrados a Siberia.
De Moldavia, Lituania, Letonia, Estonia, y el oeste de Belarús en conjunto fueron deportados más de diez mil personas en condiciones similares a las antes mencionadas. (Solamente el 8 de abril de 1951. (Nota del autor). Los que no se encontraban en sus hogares a la hora de la deportación no fueron buscados ni desterrados. Algunos pidieron a los funcionarios que los deportaran junto con sus familiares, pero las autoridades no atendieron sus pedidos, ni tampoco le informaron el paradero de sus seres queridos.
Los campos de prisioneros
Otro de los castigos impuestos a los cristianos, eran los campos de prisioneros o campos de trabajo forzado siberianos. En éstos vivían, hacinados en barracones, hasta cien reclusos, trabajando en condiciones infrahumanas…Ivan Lytvak sobreviviente de éstos campos nos relata:
“El trabajo era agotador. (…)Éramos como una cinta transportadora humana que acarreaba piedras pesadas. Durante el invierno siempre estaba oscuro y hacía mucho frío”.
Ivan Lytvak, después de permanecer sentado con la espalda erguida, las manos sobre las rodillas y sin poder estirar las piernas, durante tres meses.-proceso similar al utilizado por la Gestapo en Pankrác, durante la primavera de 1943 –fue condenado por motivos de conciencia el 5 de mayo de 1947, siendo –después de la guerra- de los primeros en conocer los “Gulags” siberianos. Él nos cuenta:
“Llovía mucho y las mantas se empaparon tanto que no podíamos cargar con ellas, (…) Yo me había estado diciendo: solo un poco más y tendré donde guarecerme. No obstante lo único que había ante nuestros ojos era un campo cubierto de una gruesa capa de musgo. Los guardias dijeron: ¡Instálense... Hemos llegado!. Algunos prisioneros lloraban, otros maldecían al gobierno.
“Dormimos sobre el musgo bajo una lluvia torrencial. Me desperté durante la noche y miré a los mil quinientos que estábamos allí y ví el vapor que subía de la multitud. (…). Por la mañana me di cuenta que tenía todo el costado dentro de un charco.
“No teníamos nada para comer. (…). Por fin una avioneta trajo harina, la mezclaban con agua hervida y eso era lo que comíamos.
“Dormíamos a la intemperie (…). Así que estábamos empapados, hambrientos y congelados. (…). Entonces recogimos hierba y la colocamos en el piso, finalmente ésta se pudrió formando compost de modo que acabamos durmiendo sobre el compost.”
Las condiciones higiénico-sanitarias no eran mejores a la de los campos de concentración fascistas. Iván prosigue: “Luego vinieron los piojos de todos tamaños que nos comían vivos, no solo nos invadían el cuerpo, sino también la ropa. Era terrible (…) nos devoraban.”
Muchos no soportaban aquel rigor y morían por centenas, otros buscaban caminos extremos para librarse del esfuerzo deshumanizante y despersonalizador, dejando congelar intencionalmente algunos de sus miembros para una vez amputado, no clasificar en el grupo de trabajo máximo.
Iván concluye:
“- ¡Qué espanto!. Miré al hombre que estaba a mi lado. ¡ Se veía igual que yo!,¡Nos habíamos quedado en los huesos, totalmente consumidos; parecíamos esqueletos! No me quedaban fuerzas ni para subir al vagón de carga…
“Así y todo seguían clasificándome dentro de la primera categoría, la de los obreros jóvenes y sanos.”
¿Conseguía la dirección política del país, con ésta actitud violenta e injusta, erradicar del corazón de la gente la fe en Dios? Veamos…
El 16 de agosto de 1953 pusieron en libertad a Iván Litvak, le dijeron que podía ir donde quisiera y…
“Lo primero que hice fue dirigirme al bosque para agradecer a Jehová por su protección. Me adentré en la arboleda, me arrodillé y di gracias a Dios por haberme conservado con vida y darme la oportunidad de seguir participando en la obra de glorificar su santo nombre.”
Es evidente que aunque habían tratado de aplastar con la bota de la fuerza la religión, solo habían logrado el daño humano y social y el desprecio que esto conlleva, porque en la conciencia de la gente seguía viva la chispa de la fe, presta a encender el bosque seco y hostil del ateísmo en cuanto éste cediera paso.
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Pormenor de un icono ruso con
escenas de
la vida de Cristo
(Colección particular, Madrid). |
La guerra propagandística
Las autoridades soviéticas también comprendieron que la atroz persecución no erradicaba definitivamente las deidades humanas y que incluso algunas se dispersaban con las deportaciones, llegando a manifestar –en ciertos momentos- un modesto- pero peligroso-aumento.
Entonces decidieron un ataque de «flancos», orquestando así un enorme programa difamatorio, con todos los medios a su alcance ...libros, películas, radio, televisión… Algunos de éstos libros propagandísticos alcanzaron tiradas de hasta cien mil ejemplares. Además comenzaron a infiltrar agentes encubiertos de la K.G.B. que habían recibido preparación especial dentro de las filas de las organizaciones religiosas. Según: A concise Enciclopedia of Rusia (1964): “Los Testigos de Jehová realizaban un prosetilismo muy activo y constituían la colectividad religiosa perseguida con más saña en la U.R.S.S.”
Por tanto, fueron severa y desmedidamente calumniados.
Esta campaña de desacreditación y distorsión produjo un efecto nefasto en la concepción o evaluación social sobre el papel histórico de la religión en general, pero sobre todo, en perjuicio de los Testigos de Jehová.
Vladimir Bukovsky, ciudadano ruso que emigró a Inglaterra en 1976 escribió: “En Londres, una vez iba yo de noche (…) y al pasar junto a un macizo edificio (…) eché una mirada distraída al rótulo. Era una placa (…) que ponía. “Testigos de Jehová” y algo más que no llegué a leer…tal fue el fulminante asombro, rayano en susto, que me invadió”.
Bukovsky explica el por qué de su pánico injustificado:
“Son los sectarios verdugos con quienes las autoridades asustan a nuestros hijos (…). No es posible ver jehovistas vivos más que en las cárceles o en los campos de concentración. Y de pronto aquí tienes: una casa, un rótulo… Entonces ¿cualquiera puede entrar aquí sin ambages, puede tomar con ellos una taza de té?”.
Preguntó. Y para recalcar la razón de su alarma, termina diciendo:
“En nuestro país se persigue a los jehovistas casi con el mismo encarnizamieto que a la mafia, y el misterio que los rodea es casi idéntico”.(Ese dolor lacerante de la libertad. 1982. V. Bukousky.)
La influencia de la propaganda es considerable cuando va dirigida enfáticamente sobre algo en particular y puede originar ignorancia, temor, odio y rechazo al crear estereotipos y enriquecer prejuicios que no obedecen a conceptos realistas. The World Enciclopedia asegura: “La gente con prejuicios tiende a abrigar opiniones infundadas, (…) a tergiversar, distorsionar, malinterpretar o incluso pasar por alto todo lo que discrepa de sus ideas preconcebidas”. Es comprensible entonces que mucha gente resultara poderosamente influida por aquellas colosales campañas antirreligiosas, tanto más si se tiene en cuenta que el material ofrecido fluía en una sola dirección, privando totalmente a las personas expuestas a él, de una conclusión justa basadas en fuentes alternativas de información. Raúl Rivero Castañeda, periodista y escritor asegura: “…una comunidad o un país sin prensa libre puede convertirse (…) en una parcela de arbitrariedad”.( Pruebas de contacto. R. Rivero).
Al finalizar la 2da Guerra Mundial (1945) muchos países europeos que absorbieron el sistema de gobierno soviético, combatieron denodadamente la espiritualidad religiosa de sus respectivos pueblos con igual saña.
En la década de 1970 el poder soviético redujo considerablemente su política de detenciones y deportaciones; sin embargo, en 1982, Ucrania se vio barrida por una nueva ola de persecución que duró dos años, dirigida fundamentalmente contra confesiones evangélicas no reconocidas, aunque –según datos- es posible que esta última represión se llevó a cabo sin la autorización del gobierno de Moscú.
La libertad es el derecho de elegir un camino por sobre otro, o no elegir ninguno
“Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye, la libertad de cambiar de religión, o de creencia, así como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual o colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia”.
Declaración Universal de los Derechos Humanos …Art Núm. 18.
El concepto de libertad religiosa nace para el pueblo soviético en un doloroso parto (una lucha contra los prejuicios, la intolerancia y el dogmatismo político) que cobró miles de vidas.
A partir de 1985 se produjeron cambios significativos en lo referente a la política interna de la nación. La policía política secreta dejó de vigilar a los religiosos y se hicieron concesiones a las confesiones no reconocidas, así como se amnistiaron a los reos que cumplían condenas por motivos de fe. Los funcionarios civiles estatales invitaron a los coordinadores y representantes religiosos a las oficinas regionales para estos asuntos e incluso, estuvieron de acuerdo en entrevistarse con los representantes mundiales de dichas confesiones. Es bueno señalar que esta liberación fue vista con desconfianza y escepticismo por la parte teísta.
Ya para 1989 muchos religiosos activos cruzaban las fronteras polacas para reunirse con sus correligionarios y trasladar literatura de vuelta a sus lugares de origen, pues los funcionarios aduanales no confiscaban dicho material, se respiraba cierto aire de tolerancia, se avizoraba la luz al final del túnel.
En los años siguientes, la Unión vivió sorprendentes cambios –inspirados en reformas surgidas a instancias del poder central (perestroica-glasnost) que favorecieron la fe y la religión en general hasta que, en 1991, se disolvió definitivamente la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, siendo éste uno de los sucesos más trascendentales del siglo XX y de la Historia de la humanidad.
“En los países que integraron la U.R.S.S. el resurgimiento de la religión ha sido espectacular.” publicó la revista Awake el 22 de abril del 2001, y prosigue: “El 50% de los rusos dice ser ortodoxo y otras confesiones cuentan con millones de fieles”. La esperanza en Dios surgía como una nueva y relevante alternativa, ahora bajo el reconocimiento y el amparo gubernamental, pues en septiembre de 1997 fue aprobada y firmada, por el entonces presidente Boris Yeltsin, la Ley sobre la Libertad de Conciencia y Asociación Religiosa, promovida fundamentalmente por la Iglesia Ortodoxa. (Esta ley concedía a esta definición un trato preferente por ser considerada una religión «tradicional» lo que despertó inquietud dentro de las restantes confesiones religiosas).
Hoy, después de más de catorce años de la descomposición total de la federación soviética, muchísimos ciudadanos se preguntan por qué razón procuró el gobierno suprimir la religión, lo que hace que muchas de estas personas, adoctrinadas por tantos años de ateísmo, se sientan movidas a hacer sus propias investigaciones y envueltos en ellas, cuestionen desfavorablemente la actitud hostil llevada a cabo durante tantos años por el oficialismo.
Las antiguas ideas se han apartado y han dado lugar a una nueva valoración sobre la religión a nivel individual y social, ocupando esta cada vez más espacio y consideración dentro de cada familia o cada grupo, recibiendo así la cobertura buscada por los fieles perseguidos de otrora y reasignándole el papel cívico-educativo que le corresponde a la Iglesia con la respectiva libertad e igualdad de derecho confesional general, que resulta inalienable a toda sociedad democrática y libre.
Isaías escribió: “Y me alborozaré de mi pueblo y ya no se oirá más (…) el sonido del llanto, ni el sonido de un lastimero clamor. “(Isaías 65.19.b.Tra.N.M.)
¡Todos deseamos que así sea!
Documentación estudiada para la realización de este trabajo
-Denis Diderot. Tamara, B. Dlugach.
- Memorias y reflexiones. Gueorgui Zhukov.
-Diccionario Filosófico. M. Rosental y F. Iudin,
-Moldavia/2004. An. T. J.
-La Segunda Guerra Mundial. G.Deborin.
-Pruebas de contacto. R. Rivero.
-Reportaje al pie de la horca. J. Fucik.
-Ucrania. / 2002 An. T. J.
-R. Ds. 8/01/99. 22/4/01.
-R.At.15/08/04.
-Traducción del Nuevo Mundo de las Santas Escrituras.