Revista Vitral No. 73 * año XIII * mayo-junio de 2006


POESÍA

 

EXILIO

RAÚL RIVAS PÉREZ

 

 

 


Divago en la duda del camino escogido,
conozco la falta de proyecto futuro,
el viaje se hace interminable y no se apacigua el cansancio,
el vacío se vierte en todo y es nada,
no hay paisajes preciosos,
y sobrevuelan águilas tristes,
los ríos son secos y el mar es solo de sal;
no es así en mi tierra,
qué nostalgia al posar el recuerdo en tu estancia,
cual sinsonte en la palma de tu campo travieso.

II

La noche se acerca sin avisos ni divisiones,
no hay estrellas ni tampoco canciones,
la luna ya no sale, ni siquiera se tiene en cuenta,
no es siquiera la misma, está más pálida y fría,
los fantasmas abundan y son corpóreos,
de reojo te observan, con un guiño te delatan,
son las fieras sueltas por el mundo desierto,
entrenadas para olfatear los más leves alientos,
acechantes a todo lo que se mueve o está muerto,
dispuestas a matar el más sublime de los florecimientos.

III

El miedo me persigue a todas partes,
quiere alcanzarme de nuevo, esclavizarme otra vez,
se disemina en cada ser vivo cual virus voraz,
no dialoga, no mira, es mortal; es capaz,
despiadado, cruel y empeñado,
no descansa hasta acabar en terror, inquietud y porfía;
la razón no hace lugar, espacio ni tiempo y no guía,
no perdura lo bello ni trasciende lo serio,
el desamparo es crucial y los rostros son extraños,
a veces ni siquiera son rostros, máscaras de carnaval.

IV

El destino te espera al final y sabes que te está aguardando,
de soslayo te ve llegar, cabizbajo y andrajoso,
te deja sentar aún en bellos ropajes y carruajes lujosos,
te va a aceptar; desamado de todos
querido de nadie siempre serás,
la condena es cicatriz y es dolor en conciencia,
que nunca te abandonará, que siempre te pesará,
tu palco siempre está reservado para admirar la puesta
en teatro de poderosos, marionetas de pueblo y masa,
escenario sangriento, auditorio de chusma, traición sin igual.

V

En el Exilio el silencio te roba el hablar, la apnea el respirar,
nunca más podrás soñar, verás evaporarse incolora
tu memoria en el viento, no hay riquezas
tesoros o felicidades, ni existen las casualidades,
siempre serás perseguido y te estarás escondiendo,
no querrás mostrar la cara, quisieras borrar tus facciones,
aún con rostro nadie te va a notar, y eso, no lo sabrás,
indeciso y nervioso huirás, tras horizontes que ni
horizontes son, ilusiones de magia sucia y negra,
ciénagas de fango, arenas, y movedizo lodazal.

VI

No tendrás huellas digitales ni registro dental,
no habrá una tumba en la que tu nombre aparezca,
no hay muchedumbres en el Exilio,
ni actos sexuales, ni algún germinar, no se despide a nadie
en su última morada, no existe el principio,
solo se és “No Identificado”, no se llega al final,
vivirás incógnito, suburbano y buscas la guadaña
en cada frontera o añoras ver el manto negro,
y aunque incansablemente la persigues,
en el Exilio, ni siquiera muerte de esa hay .

VII

El regreso es inexcusable, la lágrima infalible
y el beso inefable, un adiós para siempre,
en el Exilio no hay para siempre,
ni jamás y el agua no calma la sed,
el arma no mata al traidor ni mata al dictador, la justicia no es ciega,
la ley es parcial, lo puedes cambiar en tu tierra;
en el Exilio solo importa como regresar;
después, podrá pasar una de dos cosas:
una ostra, una cadena, una jaula, el musgo, un hueco y un orinal,
o con una cruz, un altar y la verdad alcanzar una página en la historia.




 

Revista Vitral No. 73 * año XIII * mayo-junio de 2006
Raúl Rivas Pérez, Pinar del Río,
Ing. en Telecomunicaciones. Actualmente reside en Miami, Estados Unidos.