Caso 23
Unos médicos que han terminado su jornada diaria se encuentran a la salida del hospital y mientras esperan por el ómnibus conversan sobre diferentes temas:
- Oye, Carlos, a que tú no adivinas quién vino a verme a la consulta hoy.
- No —responde—
- ¿Tú te acuerdas de Ana Margarita? Si, chico, la que estaba en nuestro grupo del Pre y estudió medicina.
- ¿Quién? ¿La que vivía por Sandino?
- Si, ella misma, se graduó y la enviaron a trabajar a su municipio.
- Desde que nos graduamos no la he vuelto a ver.
- Y está bastante preocupada pues le han detectado un nódulo de mama y la van a operar. Está pendiente de unos resultados. Tiene una familia, dos hijos pequeños. Lo primero que me dijo es que no sabía qué hacer, que no quería que se lo comentara a nadie hasta que estuvieran los resultados y ella decidiera qué hacer, dijo también que se alegraba de haberme encontrado en ese momento porque la podía apoyar en un momento tan difícil.
- ¿Si? La pobre, quién sabe lo que le espera. ¿Cómo era su aspecto físico?
- Yo no la veo bien, lo comenté con los de la sala. Ella prometió pasar la semana próxima.
- ¡Que pena! No dejes de avisarme. Mira, ya viene nuestro ómnibus.
Casos como estos ocurren a diario.
Usted, amigo lector, siendo un paciente ¿le gustaría que se divulguen las enfermedades que padece?
¿Confía en el secreto que debe guardar el médico?
¿Qué espera del médico?
Si usted amigo lector es un médico:
¿Cuántas veces se ha visto en situaciones como estas?
¿Qué significa el respeto y la confidencialidad de una consulta médica?
¿Si se encontrara en el lugar del paciente, qué haría?