
BENEDICTO
OBISPO
SIERVO DE LOS SIERVOS DE DIOS
Al querido hijo JORGE ENRIQUE SERPA PÉREZ,
del Clero de la Arquidiócesis de San Cristóbal de La Habana
y en ella, hasta ahora, Rector del Seminario Mayor,
elegido Obispo de Pinar del Río,
Salud y Bendición Apostólica.
Quienes sucedemos a San Pedro en su misión, nos preocupamos con atención solícita por el bien de toda la grey del Señor. Como ciertamente debe ser provista la Catedral de la Iglesia de Pinar del Río, vacante por la renuncia del Venerable Hermano José Siro González Bacallao, tú, querido Hijo, calificado por cualidades verificadas y perito en las cuestiones pastorales, has sido considerado idóneo para gobernarla.
Por consiguiente, atendiendo a la opinión de la Congregación para los Obispos, con Nuestra Potestad Apostólica, te nombramos Obispo de la Diócesis de Pinar del Río, con todos los derechos y obligaciones.
Permitimos que recibas la Ordenación por parte de cualquier Obispo fuera de la ciudad de Roma atendiendo a las prescripciones litúrgicas y habiendo realizado previamente, de acuerdo con los sagrados cánones, la profesión de fe y el juramento de fidelidad a Nosotros y a Nuestros Sucesores.
Ordenamos, además, que esta Carta sea puesta en conocimiento del clero y del pueblo de la misma Sede, a los que exhortamos a que te reciban con gusto y fomenten el debido respeto a tu persona.
Finalmente, querido Hijo, por intercesión de la Virgen María, rogamos para Ti los copiosos dones del Espíritu Paráclito, para que ayudado por los mismos, de tal modo apacientes a los fieles confiados a tu cuidado que sean testigos creíbles y alegres del Evangelio de Cristo, teniendo como centro espiritual de su vida la Eucaristía, por la cual vive y crece la Iglesia.
La Gracia de Dios esté siempre contigo y con la comunidad eclesial de Pinar del Río, muy querida por Nosotros.
Dado en Roma, junto a San Pedro, el día décimo tercero del mes de diciembre del bimilésimo sexto año del Señor, segundo de nuestro Pontificado.
