Revista Vitral No. 77 * año XIII * enero-febrero de 2007


ESPECIAL

 

GRACIAS MONSEÑOR SIRO
BIENVENIDO MONSEÑOR SERPA


EQUIPO COORDINADOR DEL CONSEJO DE LAICOS

 

 

 

Una representación de toda la iglesia pinareña se reunió el domingo 14 de enero para celebrar dos acontecimientos muy importantes: la despedida de un pastor que nos ha acompañado, guiado y servido durante ya casi 25 años como Obispo de esta Diócesis y la toma de posesión del nuevo pastor.
El Equipo Coordinador del Consejo de Laicos desea expresar en nombre de los laicos que lo integran nuestros sentimientos y gratitud al Pastor Emérito y nuestra acogida y disponibilidad al nuevo Prelado.
A nuestro Obispo Siro: Padre, Maestro, Pastor y Amigo, toda la Iglesia cubana tiene que agradecerle mucho; con justicia se pueden aplicar las palabras del apóstol Pablo: Has recorrido bien tu carrera, has mantenido la fe. El servicio y la entrega a tu pueblo, razón de ser de un Obispo, han definido tu episcopado, el estar siempre cercano, al alcance de todos los que te han necesitado, con serena humildad y sencillez, ha sido signo sublime de la grandeza de alma que te caracteriza y de tu labor pastoral. Estas actitudes, mantenidas coherentemente, sin dejarte llevar por intereses extraños al Evangelio, han permitido que el pueblo pinareño y muchos cubanos te admiren y respeten más allá de todo credo, ideología o filosofía profesada.
La sabiduría que posees te ha permitido gobernar, con eficacia y pobreza, esta Diócesis donde existe tan escaso presbiterio y demás agentes pastorales. Esto lo has logrado por la capacidad demostrada para trabajar en equipo con sacerdotes, religiosas y laicos; la confianza en tus colaboradores ha definido tu estilo episcopal, porque entendiste que los autoritarismos son contrarios a la riqueza que emana de la corresponsabilidad y la diversidad, y porque el poder sólo tiene sentido cuando se convierte en servicio y autoridad moral para convocar a los otros. Los laicos pinareños, de manera especial, te agradecemos por eso, por haber sabido y querido depositar tu confianza en nosotros. Tu valiente y decidida compañía, además de haber mantenido y potenciado el compromiso laical de esta diócesis, nos ha permitido mantener nuestra identidad y presencia en el mundo, lugar de santificación por naturaleza para nosotros. Aún sufriendo por Cristo y su Iglesia.
El celo que has demostrado en contribuir a la enseñanza y educación de tu Iglesia pinareña y el amor que le tienes a tu querido y sufrido pueblo, han hecho que promuevas con verdadera perseverancia y cariño obras y servicios pastorales animados o dirigidos por laicos, como los Ministros de la Palabra, la Hermandad de Ayuda al Preso y sus Familiares, el Consejo de Laicos, el Centro de Formación Cívica y Religiosa y la revista Vitral destinados no solo a los católicos sino a todas las personas.
Por último, Obispo Siro, no queríamos dejar de decirte que la santidad de vida que hemos experimentado en ti, ha sido el mejor testimonio evangelizador y la mayor inspiración para que los laicos pinareños, en comunión contigo, con la Iglesia cubana y con el Santo Padre, hayamos podido aportar nuestro grano de sal a la evangelización de la cultura y de los ambientes sociales donde vivimos, tan necesitados hoy día de los valores de libertad, justicia, paz y fraternidad que aporta el cristianismo.
Por todo, Amigo y Padre Siro, gracias. Tu labor episcopal ha entrado a formar parte importante de la historia de la Iglesia cubana y de Cuba toda. Las generaciones presentes ya te lo agradecen y el futuro lo confirmará. El que viva lo verá.
Señor Obispo Jorge Enrique Serpa, también los laicos de Vueltabajo nos alegramos por su llegada a esta Iglesia de Pinar, esperamos que sea para no irse más, las virtudes de la hospitalidad, la sencillez, la humildad y la nobleza de este pueblo pinareño las ponemos, sin limitación ni prejuicio de ningún tipo, a su servicio. La larga historia de voluntariado y disponibilidad del laicado pinareño para trabajar duro y perseverantemente en la labor pastoral y evangelizadora no cambiará, nos atrevemos a asegurarlo, sino que se incrementará en esta nueva etapa; Cuba y su Iglesia lo necesitan.
Los laicos lo invitamos a que conozca esta Iglesia local, su gran tradición laical, sus virtudes y sus limitaciones, para que su labor episcopal sea fiel exponente de las funciones de santificar, enseñar y pastorear que le son conferidas como Obispo. Cuente con nosotros, no dude en solicitar nuestros servicios y oraciones. A partir de ahora todo queda en sus manos y en las Manos de Dios, nuestro Padre, a quien confiamos su ministerio episcopal.
En nombre de todos los laicos pinareños le decimos: Gracias por “estar aquí” y Bienvenido a su casa.


 

Revista Vitral No. 77 * año XIII * enero-febrero de 2007