| |
Era sábado 22 de octubre del año 2005, aproximadamente las tres de la tarde cuando el Señor llamó a su presencia a su siervo el Padre Lara, momento en que sus seres más queridos y feligreses de muchos años, junto a su lecho de enfermo rezaban la última decena del rosario, casualmente guiado por su entrañable hermana y amiga Marina.
El territorio sufría los embates del huracán Vilma que hacía sus últimos estragos, causante de que centenares de amigos no estuvieran presentes en el último adiós hacia la casa del Padre. No fueron pocos los que recordaron la vida austera y sacrificada de aquel hombre ya declarado guanero que había asistido espiritualmente durante más de 54 años a su querido pueblo, acompañándolos siempre en sus tristezas, penas y alegrías.
Rolando Lara Gutiérrez nació el 16 de enero de 1921 en la ciudad de Pinar del Río, asistió desde pequeño a la catequesis de la Catedral, tomando su primera comunión el día 30 de mayo de 1930.
Fue ordenado sacerdote el 24 de febrero de 1945 en la misma iglesia donde asistió desde pequeño, por el entonces obispo de la diócesis de Pinar del Río, Monseñor Evelio Díaz Cía, tomando como lema el Salmo 42: “Subiré al altar de Dios que alegra mi juventud”.
Conocido por todos en la zona y más allá de las fronteras supo ganarse el cariño de muchos. Hombre culto y afinado, conocedor de la naturaleza y amante de ella. Era paciente, serio e inigualable en sus consejos de confesión, respetuoso por excelencia y muy organizado en su vida particular.
Atendió desde 1961 hasta 1989 la grey desde Sábalo hasta Dimas construyendo capillas en Punta de la Sierra y Manuel Lazo, fundó varias comunidades, reconstruyó la iglesia de Las Martinas y restauró la parroquia de Guane.
Viajó durante muchos años a decir misas a poblados como el de Sábalo, donde lo hacía de madrugada en tren, esperando que amaneciera acostado en los incómodos bancos del templo. Bautizó en toda la región según las posibilidades que tenía.
Hoy sus restos descansan en el cementerio de Guane, como él mismo lo pidió, alegando que allí siempre habrá un guanero que se acordara de él y le dedicara un rosario; sobre su tumba una lápida dedicada por el actual sacerdote de Guane, el P. José, en la que agradece en nombre de todos su sacrificio en el anuncio del Reino de Dios
|