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Estar disponible para el servicio de los demás, amar al prójimo como a ti mismo, ser humildes, obedientes con Cristo, buscarlo siempre a través de nuestra ac-titud de servicio, sentir la confianza en Él, serle fiel y orar, orar mucho. Estos temas fueron la inspiración para la Novena de la Caridad del Cobre este año. La parroquia que lleva su nombre, aquí en Pinar del Río, vistió sus mejores galas y recibió a los sacerdotes que presidieron las misas durante estos nueve días.
Desde el día jueves treinta de agosto hasta el día sábado ocho de septiembre el templo estuvo abierto todos los días y las noches… las noches fueron cóm-plices regocijadas de las luces, las flores y los cantos que homenajeaban a la Virgen de la Caridad. Ella, con alegría indescriptible contemplaba su templo repleto; sus asientos no fueron suficientes ni una sola vez.
El entusiasmo, la devoción y la alegría desbordaron la noche del viernes siete cuando la velada en la es-pera del día anunciado. Hubo cantos, poesías y la procesión con la imagen de la Virgen por el patio, portales y pasillos. Devotos, muchos devotos de la Virgen de la Caridad: miembros de la comunidad y visitantes que fueron incontables en todos los momentos. Algo que nadie puede negar, ocultar ni prohibir en esta tierra cubana: la devoción por nuestra Patrona.
Con misa solemne, presidida por el obispo Mons. Jorge E. Serpa, culminamos la novena. Majestuosa fue la entrada bajo los acordes del “Ave Maris Stela” interpretada por el grupo Resurrection: el susurro de las conchas y del mar, el sonido novedoso de la gaita y una voz preciosa, inmovilizaron de emoción a los presentes. Ya al finalizar la misa, puestos de pie, entonamos las notas del Himno Nacional.
Después de la bendición escuchamos con recogi-miento al Grupo que nos regalaron una "Salve Regin", de Esteban Salas .Terminamos la misa y la novena entonando con alegría y entusiasmo:
Salve Salve, delicia del cielo,
Virgen pura, suprema beldad,
Salve excelsa Patrona de Cuba,
Madre hermosa de la Caridad.
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