| |
En la historia hay personas que ocupan un lugar importante, por lo que han hecho o han significado para la vida de sus pueblos, en el caso de la ciudad de Pinar del Río, al hablar de su historia no se puede omitir, por justicia y por agradecimiento, la persona del doctor Juan María Cabada, quien fuera alcalde de esta ciudad.
Cabada fue un alcalde de verdad, aunque olvidado por algunos que lo conocieron y desconocido para las nuevas generaciones de pinareños. Por ello quiero compartir con los lectores de Vitral algo de la vida de este honesto y talentoso hombre. Con su vida nos enseñó las cualidades que debe tener un alcalde y su ejemplo debe ser luz para aquellos que se sienten con vocación política.
A continuación expongo la crónica realizada por Ricardo Pareja en el periódico El Fígaro en el año 1918, a los quince meses de gestión de su cargo de alcalde de Pinar del Río.
“… Y fue algo así como una violenta sacudida que experimentó el pueblo pinareño, que lo hizo despertar del marasmo o anestesia en que durante tres largos lustros yacía…
“La ciudad de Pinar del Río, que por su extensión y bellezas naturales podía ser una de nuestras más hermosas poblaciones, manteníase en el más desconsolador abandono, sin calles —pues de tales no podían calificarse los pedregales que servían de avenidas— sin ornato, sin parques ni paseos, carente hasta de lo más imprescindible en todo pueblo civilizado y culto cual ese: de asistencia a los menesterosos del Municipio, y de una Casa de Socorros que de tal pudiera calificarse.
“La anterior Administración Municipal que ocupó el gobierno durante diez y seis años en su decidido afán de hacer justicia por sobre todo, descuidó lo que a ella estaba encomendada y arrastrada por esa vorágine que se llama política tropical, ni cobraba, ni pagaba… Con este programa imagínese el lector lo que sería el Ayuntamiento de la capital vueltabajera.
“Pero llegó el momento en que era preciso renovar los poderes locales y surgieron de las convenciones de ambos partidos, dos nombres de pinareños ilustres, cuyo solo enunciado, constituía legítima esperanza de rectificación de la que tan necesitados estaban todos los departamentos de la Administración local. El doctor Juan María Cabada, postulado por los conservadores. El doctor Lorenzo Nieto por los liberales. Médico notable y ex representante el primero, abogado de sólido prestigio y legislador en esos momentos el segundo. Nunca para elegir candidatos tuvieron tanto acierto nuestras conciencia políticas.
“La suprema voluntad del pueblo, libremente expresada, dio el triunfo al candidato conservador y a Pinar del Río, un alcalde, no nominal como tantos otros, sino un verdadero alcalde que al serlo, realiza un sacrificio y prueba su amor a su querida ciudad natal, que al serlo, se propuso desenvolver este programa de gobierno: administración seria y honrada, y progreso de la ciudad y su término. «Yo haré de Pinar del Río una ciudad sana, bella y cómoda si triunfo en los comicios», dijo el doctor Cabada al presentarse al cuerpo electoral en demanda de sufragios y en efecto, los pocos meses que lleva al frente de la Alcaldía, vienen probando —cosa rara en estos tiempos— que no olvida sus promesas, y que su programa será cumplido.
“Quince meses de haberes se debían a los empleados del Municipio, al tomar posesión el doctor Cabada. Hoy, se pagan todas las atenciones el último día de cada mes, y ya se han satisfecho más de la mitad de los atrasos. El Ayuntamiento de Pinar del Río disfruta hoy de envidiable crédito, y anteriormente no había comerciante que quisiera enviar nada a esas oficinas si no iba el dinero por delante, ni siquiera los útiles para la limpieza.
“He aquí en líneas generales los propósitos del talentoso Alcalde, en pro de su término: Moralizar la administración; levantar el crédito del tesoro municipal; atender las necesidades de los barrios rurales; hacer un catastro con el fin de descubrir la verdadera riqueza del término, y obtener mayor recaudación con menos gravámenes para el contribuyente; construir la casa Ayuntamiento, un mercado y un rastro. Esto es, en síntesis, lo que prometió al cuerpo electoral. Lleva quince meses escasamente, ocupando el puesto, quince meses de perturbaciones y angustias de índole diversas, y no obstante, como demostración de que una voluntad decidida al servicio de una buena causa hace prodigios, véase lo que ha podido realizar hasta ahora. Las oficinas municipales hoy pueden citarse como modelo en todos sentidos: seriedad, respeto, trámite y solución rápida de todos los asuntos sin entorpecimientos ni dilaciones. Ha abordado el catastro. Se ha hecho un nuevo amillaramiento de las fincas urbanas sin un centavo de costo para el Municipio. Los servicios sanitarios municipales que casi no existían se han reorganizado, contando hoy Pinar del Río con una espléndida Casa de Socorros con magnífico instrumental, ambulancia, automóvil, material en abundancia y experta dirección. Estas grandes mejoras han costado cinco mil pesos que fueron donados por amigos del doctor Cabada.
“Ya se ha comenzado el arreglo de las calles por la bella y amplia avenida Martí que luce espléndida sobre todo por la noche, con sus globos de luz en línea al centro de la calle, empezando en un paseo —el llamado Malecón— y concluyendo en otro, el parque principal de la ciudad.
“El doctor Cabada consiguió del Gobierno central un crédito para acometer el arreglo de las calles, hasta tanto se apruebe en el Senado un proyecto de Ley, aprobado ya en la Cámara, y que concede medio millón de pesos para la pavimentación de Pinar del Río. Muy en breve se hará el alcantarillado de la ciudad, pues existe una ley ya sancionada que concede el crédito necesario. Esta ley la presentó a la Cámara el propio doctor Cabada durante su período de representante.
“El paseo de la Concordia, el de la Alameda, del Hospital, el de las calles de Maceo y Cabada con otros tantos proyectos que se propone desarrollar este joven animoso, modelo de alcaldes modernos de ciudades progresistas. Todas estas avenidas o paseos irán provistos de árboles y aceras de seis metros de ancho a cada lado. Más de tres mil árboles se propone sembrar en la ciudad este devoto del ornato y embellecimiento público. Por gestiones del doctor Cabada, ha presentado el Senador Porta un proyecto de Ley por el que se autoriza al Alcalde de Pinar del Río a canjear el edificio que ocupa la cárcel, por otro de un costo de cien mil pesos que se construirá para Mercado.
“También cristalizará en breve el proyecto de Palacio Municipal, pues Cabada cuenta con la solemne formal promesa de los señores Alfredo Porta y Manuel Luciano Díaz, dueños de las afamadas minas de Matahambre de donar cincuenta mil pesos a ese fin. Los planos están hechos y pronto comenzarán las obras.
“Ocupa también la atención del Alcalde, las necesidades de los barrios rurales, e irá atendiendo a las más urgentes, en relación con los recursos de que vaya disponiendo.
“El Cuerpo de Policía llena a conciencia la finalidad a él encomendada y es prenda de garantía para todos los vecinos.
“En el Consistorio, liberales y conservadores, prestan decidido apoyo al doctor Cabada, y esto, y el hecho de que hasta ahora no haya habido por nadie una sola censura para este funcionario digno de loa en muchos sentidos, es la más elocuente prueba de que inspiran estas líneas un espíritu de estricta justicia, sin que nos mueva a exagerar lo más mínimo el afecto que de antiguo al doctor Cabada profesamos.
“Tampoco exageramos cuando al comienzo de este artículo decimos, que al aceptar el cargo, realizó un sacrificio. Es de todos conocida la holgada posición económica que disfruta el doctor Cabada, quien además posee el título de Médico cirujano, no siendo por tanto los escasos emolumentos con que el cargo de Alcalde está dotado, estímulo para luchar por él. Por el contrario, las grandes batallas que hay que librar cuando se quiere hacer algo útil por el término que elige, y las enormes molestias y contrariedades que trae aparejado este cargo, puede ahorrarlas el doctor Cabada si su gran amor a esta ciudad, —que es la suya— no lo hubiera impulsado a aceptar el puesto para embellecerla, sanearla y hacerla digna de la admiración de todo el que la visite.
“Nosotros, que queremos a Pinar del Río por sentimiento espontáneo y sin ninguna especie de ulteriores miras, con júbilo y entusiasmo hemos llevado a cabo la idea que hacía tiempo acariciábamos, cual es la confección de este número extraordinario exclusivamente dedicado a la ciudad de Occidente, que es algo así como heraldo de lo que en la hora de ahora es Pinar del Río, en su orden intelectual, oficial, agrícola, comercial, minero, político y social. Otro gran incentivo tiene esta edición para los hijos de esta provincia. La historia de Pinar del Río completamente documentada, escrita de mano maestra por otro joven talentoso y culto y bien querido en esta región: el señor Emeterio S. Santovenia, miembro correspondiente de la Academia de Historia.
“Ojalá que este modesto esfuerzo nuestro, realizado en pro de una idea de cultura, halle eco simpático en todos los que pasen por su vista las páginas de esta edición, y que los magnos proyectos del alcalde Cabada cristalicen todos en un futuro próximo para que en plazo breve sea Pinar del Río una ciudad sana, bella y cómoda…”
|