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MALTRATO PSICOLÓGICO AL ANCIANO

ROBERTO MOREJÓN


Año XIV. no. 83
enero - febrero
de 2008


JUSTICIA Y PAZ

 
 


 
 

Desafortunadamente, una de las realidades dolorosas que enfrentamos a diario tanto en Cuba como en el mundo, es la de la violencia, el maltrato a personas vulnerables como los niños, las mujeres, los enfermos, los discapacitados y los ancianos. Sobre el maltrato a estos últimos, se ha investigado y denunciado mucho, y sabemos del uso del maltrato físico contra ellos causándoles la muerte, o a través de golpizas, del sometimiento a la realización de tareas domésticas excesivas para sus  fuerzas, o de la agresión sonora que supone el alto volumen de los  equipos modernos de música, o el de los ruidos ambientales dentro o aledaños a sus casas, afectando con esto además, la función fisiológica y recuperativa del sueño. En este propio punto del maltrato físico se reconoce también, no suministrarles la alimentación y los medicamentos que requieren  en esta etapa y en cada caso, lo que conduce inexorablemente al deterioro progresivo del organismo, la aceleración del envejecimiento y el incremento de la vulnerabilidad a las enfermedades.

Otra perspectiva también abordada dentro del tema del maltrato al anciano, es el maltrato psicológico. ¿Qué entender por maltrato psicológico al anciano?, ¿cuáles son las formas más comunes de ejercer el mismo?, ¿qué causas pueden propiciarlo?, ¿cómo es visto el maltrato del anciano por él mismo?, ¿qué consecuencias puede traer consigo el maltrato psicológico a estas personas?, ¿cómo suelen afrontar comúnmente los ancianos el maltrato psicológico?, ¿cómo contrarrestar este fenómeno una vez que aparece?, ¿es posible evitar o prevenir el maltrato psicológico a los ancianos?, ¿cómo se manifiesta este fenómeno en nuestro país en el momento actual? El presente trabajo pretende ofrecer un punto de vista sobre este tema y brindar una opinión sobre interrogantes que se consideran básicas en el estudio de este problema social.
El maltrato psicológico al anciano no debe ser analizado sin partir del principio que es un tipo específico del fenómeno social y global del maltrato, que adopta  particularidades en estas personas de la tercera edad, teniendo en cuenta sus características, necesidades, limitaciones, potencialidades, condiciones de vida y, algo muy importante, las características de personalidad e historia de vida del anciano.
Asimismo, como principio metodológico, es necesario comprender que el maltrato psicológico puede ser causa y efecto de otras formas de maltrato, sean estas física, social, económica, legal o política; sin embargo, como entidad relativamente independiente, el maltrato psicológico es posible identificarlo, explicarlo y anularlo, mediante la acción personal y social.
Otro pilar importante que sirve para el estudio de este problema es considerar que no todos los ancianos vivencian y personalizan del mismo modo el maltrato psicológico.
  
 El maltrato psicológico. ¿De qué hablamos?
Toda acción humana física o verbal, ejercida por una o varias personas sobre otra u otras, o por la propia persona sobre sí, durante cierto tiempo y bajo determinadas circunstancias, cuyo resultado puede ser un daño a la vida, la salud, la dignidad o a la realización y el desarrollo de ellas en varios de estos aspectos, es considerada, maltrato.
Partiendo de esta amplia definición, podemos inferir que, el maltrato psicológico es un tipo específico de maltrato humano, desarrollado por una o varias personas sobre otra(s) o por la propia persona sobre ella, mediante acciones mentales, verbales, gestuales y físicas, encaminadas a lacerar y disminuir la autoestima, infundir miedo, restar autoridad y derechos, incapacitar y acrecentar la dependencia, elevar el sentimiento de soledad y desesperanza, reforzar el deseo de morir, desestabilizar emocional e intelectualmente, cuestionar y anular la fe, el sentido de la vida, escapar de la enfermedad, el sufrimiento y el aburrimiento, así como fines de otro orden: hacerles perder propiedades materiales, utilizarlos como esclavos del trabajo doméstico, emplearlos como medio de elevar el nivel de vida, destruir relaciones amorosas establecidas en la propia tercera edad, utilizarlos como aliados en los conflictos intrafamiliares, y un largo etc.
Existen formas diversas de ejercer el maltrato psicológico contra los ancianos, dentro de las más comunes tenemos: el chantaje emocional (amenazas de retirarle el afecto, dejarlos solos, alejarlos de los nietos, de los hijos, no acompañarlos al médico); el chantaje económico (amenazar con retirarle el apoyo financiero para satisfacer necesidades básicas o retirarlo bajo condiciones, expulsarlos de la casa o marginarlos dentro de la misma); la humillación pública (mediante críticas malsanas y burlas que afectan la dignidad y el prestigio del anciano); el terror (a través de golpes, amenazas, gritos, empujones, encierros forzosos, conversaciones sistemáticas sobre muertes y enfermedades); el abandono de la atención y el apoyo al anciano (no se le visita, no se le apoya en la alimentación y la asistencia médica, no se le acompaña y conversa con él); la crítica negativa y constante de las acciones del anciano, que suele combinarse con sobreprotección y trato hostil; la marginación o exclusión (que se manifiesta al dejarlos al margen de las decisiones que tienen que ver con su salud física y mental, su seguridad económica y emocional, su felicidad, el bienestar de la familia, principios y valores a practicar en el marco familiar o el modo de vida a llevar dentro y fuera de casa); la inestabilidad en el modo familiar de vida (las mudanzas frecuentes, rotarse al anciano por las casas, el cambio frecuente de médico y medicamentos, las alteraciones en el régimen de vida, especialmente, las tareas relacionadas con  alimentación, aseo y sueño).
Junto con esta dimensión interpersonal, social, del maltrato al anciano, existe otra  más personal, aquella que pudiéramos definir como automaltrato psicológico, o maltrato psicológico del anciano por sí mismo y hacia sí.

El anciano se automaltrata psicológicamente de forma general a través de autocríticas desmesuradas sobre errores reales o supuestos, pasados o presentes, excesivos sentimientos de culpas, automarginación social, renuncia al inicio de una nueva relación de pareja o amistad, autolástima, ideas fijas de incapacidad e inutilidad, renuncia voluntaria a sus derechos, privación igualmente voluntaria de necesidades básicas, negación del descanso, renuncia a tratamientos médicos y al consumo de medicamentos orientado por facultativos, práctica de hábitos tóxicos, reforzamiento voluntario del deseo de morir.
En no pocos ancianos el automaltrato psicológico ha sido el resultado o el daño resultante del maltrato sociopsicológico ejercido durante años o de manera traumática.
Como bien podemos apreciar, la conjugación de las diferentes formas de automaltrato psicológico conduce al anciano a estados mentales límites para la salud y la vida como los estados de demencia senil, la depresión endógena crónica y la predisposición emocional al suicidio.

El maltrato psicológico percibido por el anciano.
La práctica del trabajo social, las investigaciones sociopsicológicas y médicas desarrolladas con ancianos, parecen revelar una multiplicidad de maneras de evaluar el maltrato psicológico en personas de estas edades. Un aspecto interesante es el relacionado con la presencia de estereotipos sobre las personas de la tercera edad donde se aprecia cómo no pocos ancianos valoran la llegada a este periodo de la vida como la antesala de la muerte, la renuncia a derechos, necesidades y posibilidades de desarrollo y aporte social, la inferioridad sempiterna con respecto a los más jóvenes, la asociación de la salud, la razón, la verdad, el empuje ante la vida con los de menor edad, la asociación automática, inconsciente de vejez con enfermedad y muerte. Tales estereotipos o prejuicios pudieran estar en la base de modalidades de maltrato psicológico, particularmente con las de automaltrato, así como con el no afrontamiento del maltrato psicosocial y su aceptación casi tácita por parte del anciano.
Por otra parte el grado de conciencia y la magnitud del sufrimiento del maltrato psicológico por parte del anciano, al parecer, se muestra vinculado al nivel de educación y cultura, la historia de vida del anciano, la calidad de las relaciones intra e interfamiliares, el tipo de motivación existencial y la percepción propia de la vida humana.
Pilares para el tratamiento y la prevención del maltrato psicológico.
De acuerdo con estos elementos pudiéramos concluir tres aspectos de importancia en el tratamiento y la prevención del maltrato psicológico al anciano:

  • El anciano puede estimar que aunque el maltrato psicológico del cual está siendo objeto, le resulta doloroso y molesto, lo sufre porque esto es propio de la vejez, lo cual significa que lo legitime y le confiera pues, sentido al sufrimiento por esta causa. ¿Qué pasaría entonces si el anciano se convence de que esto es una ficción y sobre todo una injusticia?
  • Cualquier modalidad de maltrato psicológico puede ser mejor afrontada por el anciano si es capaz de reconocerla y conocer el fin que se persigue con el.
  • Las condiciones personales de salud, el conocimiento de los derechos humanos del anciano, la solvencia económica y el nivel de apoyo social (y familiar), pudieran constituir factores claves en la atenuación de los daños del maltrato psicológico al anciano.

Panorámica del maltrato psicológico al anciano en Cuba en la actualidad.        
El maltrato psicológico al anciano en Cuba  está vinculado a una serie de factores:

  • La crisis económica por la que atraviesa el país hace que cada día sean más los ancianos con ingresos económicos insuficientes provenientes de su jubilación, lo que los obliga a continuar trabajando para paliar medianamente sus necesidades básicas y contribuir a las de la familia. Asimismo, la crítica situación de la vivienda hace que existan no pocos ancianos sin hogar o marginados por su familia dentro de la propia casa. Este factor, psicológicamente, provoca en el anciano estrés, inseguridad, angustia, tristeza y temor.
  • El deterioro de valores humanos como el respeto, la solidaridad, la cortesía, hace al anciano más vulnerable a la humillación pública, a la marginación social y al miedo.
  • La elevación del índice de envejecimiento en la población cubana, junto con el auge de la emigración y la vorágine de las colaboraciones y misiones internacionalistas ha provocado por una parte, el crecimiento del número de ancianos en medio de familias cortas o divididas, la mayor parte del tiempo solos, con ningún o muy poco apoyo familiar y llevando en la práctica el peso del hogar,  representando, a su vez, la única o la principal influencia educativa familiar, de los niños y jóvenes del país. En términos psicológicos crece en los ancianos cubanos el sentimiento de soledad, el estrés, el agotamiento y la convicción de la incapacidad de poder acompañar y educar en estas condiciones a los más jóvenes, quienes gozan entonces de libertades excesivas que no pueden manejar con responsabilidad, por una parte, por su madurez insuficiente y, por otra, debido a  la objetiva falta de control familiar sobre ellos. También como resultado de estas realidades, crecen las diferencias intergeneracionales, la censura de los “anticuados valores y normas de los ancianos” y las críticas excesivas a su comportamiento.

Finalmente, deseo señalar que el hecho de predominar familias cubanas cada vez más cortas y viejas, junto con una pobre infraestructura social y médica para la población de estas edades, hace que sea creciente el número de ancianos insuficientemente  atendidos, mutantes, con una vida inestable en el ámbito familiar, reforzando en ellos la vulnerabilidad a la depresión, la enfermedad, la incapacidad y la muerte.