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Esta es la pregunta sintetizada que me hicieron algunos amigos. En Cuba tenemos infinidad de personas bien preparadas para ejercer el don de la palabra. El desarrollo de los medios de comunicación en el mundo ha dejado abierta una puerta ancha para que las personas se expresen libremente y con respeto, sin ofensas ni calumnias.
La palabra información implica enterar, dar noticia de algo o que representa datos de la realidad o instrucciones de funcionamiento de las máquinas. La tecnología permite cada vez más a las personas reunir información para tener ventajas de discernir, escoger o elegir ante un tema o una realidad específica de la vida. Nadie está facultado para violentar la privacidad ajena a la hora de hacer. Hay que dejar crear y ayudar a descubrir todo lo que brote de un sentimiento limpio y puro.
La Doctrina Social de la Iglesia reconoce la influencia positiva de los medios de comunicación en los diferentes ambientes de la sociedad en general y estimula su uso encaminado al bien común, buscando apoyar a las familias, las buenas relaciones entre todas las personas, la responsabilidad a lo largo de la nuestra vida, la promoción de la esperanza, la persona y la dignidad, y el respeto a la autoridad. También es necesario compartir con los necesitados trabajando en conjunto, ellos con sus pesares y agonías y nosotros con la pluma enérgica y viva.
Dijo Félix Varela: “No hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad”
Mi caimán verde, que surca las aguas del Caribe, quiere educar para liberar, para engendrar un mañana hermoso, para no ser engañado, quiere educar para la pluralidad de pensamiento, de elección, para no ser sometido por un poderoso a su antojo. Quiere viajar para conocer todo lo que nos rodea y nos es prohibido, para emerger de la inocencia impuesta con toques de nobleza y sencillez, y olvidar sus antecedentes coloniales y serviles, abrirse al mundo con inteligencia y sabiduría, con libertad e independencia.
Ahora seguro me dirás:
-Tú sabes lo que te espera si publicas algo salido del plato en este país.
-Oye, no sirvas de escalera para que otro sea el que se lleve el gato al agua.
-¿No te sirven de escarmiento los presos que cumplen condenas ilógicas por decir lo que nadie se atrevía tiempos atrás?
-Te estás metiendo en las patas de los caballos. Lo que te espera es tremendo.
-Y si no te lo aceptan, pasaste trabajo por gusto. ¿A ti qué te pagan al escribir?
Martí dijo:
“Trincheras de ideas valen mas que trincheras de piedra”
” Un principio justo, desde el fondo de una cueva, puede más que un ejercito”
Lo que pasa es que la palabra es tomada como delito en Cuba, para así difundir la desconfianza a toda la sociedad y sirva de escarmiento. Detrás de ese terror está el pánico por la pérdida del miedo y que el descontento popular crezca a la par con la prensa independiente. No se pueden resolver los miedos metiéndoles miedo a los demás.
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Los cubanos de hoy sufrimos en carne propia las prohibiciones impuestas por personas temerosas de la verdad o de una supuesta calumnia propagada. Se duda de la capacidad de discernimiento de la sociedad cubana. Se hace imprescindible la creación de espacios de diversidad de ideas y de opinión en nuestros medios de comunicación, dígase la radio, la prensa (revistas, prensa plana, libros, etc.), la televisión e Internet.
-¿Por qué no se ofrecen espacios de esta índole en nuestros medios?
-¿Qué ocurre si yo opino diferente y lo quiero decir?
-¿Por qué hay temor cuando las personas no opinan igual que la mayoría?
-¿Hay miedo al contagio de un virus llamado libertad?
Las personas y la comunidad son el fin y la medida del uso de los medios de comunicación. Cada grupo emplea los medios según sus propios intereses a partir de su visión de la persona y el mundo que los rodea. Ninguna persona o institución puede poseer el control de los medios de comunicación, ni tener ventajas preestablecidas en el acceso y utilización de los mismos.
Nunca la palabra puede ser tomada como delito. Recapaciten los que tienen el poder en sus manos para que el futuro sea más nítido y más valeroso frente a la incomunicación.
Ahora cierro dejando una incógnita para otra vez:
¿Estamos preparados para la libertad?
Gracias y que Dios los bendiga. |