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El pasado 30 de agosto dimos inicio a las celebraciones por los 400 años del hallazgo y presencia entre nosotros de la Imagen de la Virgen de la Caridad. La experiencia vivida ese día y las opiniones expresadas en nuestras comunidades y por personas ajenas a las mismas nos dicen que ha sido un buen comienzo. No cabe la menor duda que estas celebraciones serán un tiempo de gracia que el Señor, dueño de la mies, regala a nuestro pueblo e Iglesia.
En el comienzo es natural que surjan interrogantes: ¿Podremos cumplir con todo lo planificado y aprobado?, ¿Los materiales llegarán a su tiempo?; las acciones pastorales escogidas exigen, por lo menos al inicio, un esfuerzo extra a los agentes de pastoral y a las comunidades ¿Podremos mantener un ritmo fuerte de trabajo pastoral?; es evidente que el buen logro del plan implica una nueva dinámica pastoral y esto obliga a un cambio de mentalidad. ¿Costará mucho lograr esto? Y así, pueden surgir muchos cuestionamientos.
Quiera Dios que la conversión pastoral propuesta por Aparecida como premisa y tarea para la Misión Continental se vea como una necesidad insoslayable entre nosotros. Además, pidamos a Dios para que: obispos, sacerdotes, religiosas, religiosos, diáconos y fieles comprometidos en las diócesis, parroquias, comisiones y comunidades alcancemos un entusiasmo apostólico tal que, a partir del conocimiento del Programa para el trienio preparatorio, logremos con nuestra creatividad, suplir los fallos e incumplimientos que la Comisión Ad hoc pueda tener y así, aprovechemos mejor este tiempo de gracia para hacer presente a Jesús en nuestro pueblo a través de María de la Caridad.
Le detallo algunas cuestiones prácticas para los temas de formación:
1.- Tener una reunión diocesana con los agentes pastorales cualificados para estudiar el mejor modo de hacer llegar los temas de formación a todos los fieles. Teniendo en cuenta que hay un mes para cada tema y que el método propuesto es participativo pero que se deben usar todas las oportunidades para transmitir el mensaje a los fieles: homilías, afiches, canciones, videos, etc.
2.- Es de desear que, previamente, cada tema se estudie y prepare en la parroquia con la participación del sacerdote, las religiosas y los animadores de la comunidad para que después puedan ser los multiplicadores del mismo. Esto favorece a que toda la comunidad se ponga en sintonía con el tema y ayuda a lograr el otro objetivo del primer año: Fortalecer la vida comunitaria.
3.- La Comisión Ad hoc mandará a las diócesis el primer, segundo y tercer tema, tanto el nivel 1 como el 2, en formato digital para que se multipliquen en las mismas según sus necesidades. Esto nos permitirá saber cuánto material hay que preparar en el futuro y tomar una decisión al respecto. El objetivo es que los temas lleguen a todos los miembros de las comunidades y no sólo a los que están en algún equipo parroquial. (Aclaramos que cada tema de formación tendrá dos niveles: nivel 1 dirigido principalmente a los animadores y el nivel 2, más popular, dirigido a todos los fieles).
4.- Los 10 temas están programados, y es lo ideal, para impartirse durante los meses de octubre a julio, correspondiendo un tema para cada mes. Como vemos hay cierta amplitud que permite acomodarlos en el tiempo según las necesidades específicas y extraordinarias que se puedan presentar en las diócesis.
5.- Para impartir los temas de formación en las parroquias y comunidades, no es necesario programar nuevos encuentros y reuniones, sino que debemos utilizar, en lo posible, los que ya se tienen pero con este nuevo contenido y método.
Seguro de la bendición de Dios y unidos en el amor a nuestro pueblo y a su Patrona.
+ Mons. Dionisio García Ibáñez
Arzobispo de Santiago de Cuba
Presidente de la Comisión Ad hoc
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