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La deuda quedó saldada, Samuel Concepción rindió tributo a su ascendencia española en el teatro José Jacinto Milanés, en un concierto con ribetes de inolvidable para el público pinareño. Se caracterizó por la selección exquisita de los temas y organicidad en el orden, una maestría interpretativa sólo comparable con los grandes y la sensación desde el inicio de ser testigos de un acontecimiento trascendental.
Este proyecto tiene sus antecedentes en la infancia de Samuel; abuelos, padres y familiares fieles a sus tradiciones, crearon un ambiente fértil a sus raíces españolas y cubanas, en un lugar sencillo como Cabaiguán de Sancti Spíritu. La adolescencia fue el momento oportuno de conocer, disfrutar y cantar la música popular de la España de los años sesenta y setenta; compositores e intérpretes como Nino Bravo, Joan Manuel Serrat , Rafael y otros muchos, marcaron un hito en lo que sería luego Samuel artista, un agraciado en el difícil oficio de componer e interpretar bien sus canciones. Así llega a la madurez profesional, con una obra reconocida por nacionales y foráneos, laureada en eventos y certámenes, pero acompañado constantemente por una deuda de gratitud cultural con su mitad española. Y le brotó del alma, su querida España, a la manera de canciones, provocando este interesante concierto con música de dos décadas de oro de la cancionística ibérica. Sin renunciar nunca a su peculiar estilo, respetó no solo la estética, sino, dejó casi intacta la filosofía musical de la época, logrando salvar con acierto las diferencias generacionales y mostrar un producto legítimo, creíble y de calidad.
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Samuel Concepción con invitados al Concierto. |
Una propuesta semejante fue presentada en septiembre del año pasado en el mismo teatro. La estructuró en forma de popurrí según el artista a recordar, dándole un carácter más dinámico pero limitando de cierta manera la interpretación. La segunda edición, la que estamos comentando, prescinde de ellos y va por más, se compromete y arriesga al contar historias (temas completos) ya estereotipadas por quienes marcaron la época y las ofrece con toda sinceridad desde quien es, funcionando de tal manera al ser aceptado por el público coma dueño también de esas canciones.
El programa abrió con los temas: Te quiero te quiero, América, Un beso y una flor y Noelia, conocidos en la voz de Nino Bravo y así lo reconoce Samuel como la voz. Para recordar a Rocío Jurado, a quien llama señora temperamento, invitó a la intérprete pinareña Ana Cristina Pozo en: Mi amante amigo y Señora, luego él defendió Como yo te amo y a dúo Como una ola.
Le tocó el turno al que es puro sentimiento, el señor José Luis Perales, hizo cuatro temas coreados por los presentes: Por amor, Y cómo es él, El amor y Te quiero. No pudo faltar la otra Rocío, la Durcal, la versátil, catalogada de esta manera por Samuel, Como tu mujer fue escuchada en la voz de la señora María Antonia Lóriga, en Costumbres y Se me olvidó otra vez regresó de solista para terminar este bloque a dúo con la Lóriga en Ya te olvidé. Camilo Sesto, el romántico, lo incluyó con los temas: Algo de mi, Vivir así es morir de amor, Quieres ser mi amante y Perdóname.
Serrat, el poeta, con Penélope, Con olor a yerba y se unió en trío a las invitadas en Aquellas pequeñas cosas. Julio Iglesias, el universal, lo recordamos en: Quijote, Hey y La vida sigue igual. Concluyó con Rafael Martos, de quien habla con profundo respeto, admiración y lo titula el artista. Desde aquel día, Cierro mis ojos, Digan lo que digan y Yo soy aquel representó el momento culmen del espectáculo, cerrado con A mi manera en versión del mismo Rafael.
A nombre de los amantes de la buena música quisiera felicitar a Samuel y a todo el equipo técnico que hicieron posible de una u otra manera despertar ese sueño. Cosas como estas llenas de talento, perseverancia, profesionalidad y a pesar de todas las cosas mucho amor, el público pinareño las agradece y apoya. |