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En estos días difíciles para todos los cubanos, para unos más que para otros, pero no fáciles para nadie, tuve el gusto de releer un cuento de Spencer Johnson: ¿Quién se ha llevado mi queso? Este es mucho más que un cuento, es una narración de profundo significado acerca de actitudes ante la vida, el autor, psicólogo de profesión, lo escribió para mostrar algo que es una actitud frecuente en los seres humanos: “La Resistencia al Cambio” Quisiera que todos dedicaran unos minutos a leer este magnífico relato, pero por si no les es posible, añado un breve resumen del mismo.
Dos pequeñas personitas (Kif y Kof) y dos ratones vivían en un lejano país, su vida se desarrollaba en un laberinto en el cual encontraban el queso que constituía su alimento. Ambos grupos aplicaron sus propios métodos en la busca del alimento y encontraron un lugar con grandes reservas de queso, que los tornó felices. Esto hizo que las dos personitas escribieran en las paredes una frase: “TENER QUESO HACE FELIZ”.
Los ratones iban todos los días, comían el queso que necesitaban y regresaban al día siguiente. Las personitas, llevaron para su casa cantidades de queso que reponían cuando lo necesitaban. La gran diferencia entre ambos era que los ratones viven intuitivamente, no piensan y no tienen convicciones, por eso se adaptan tan fácilmente a los cambios, las personas en cambio viven de acuerdo con sus convicciones y esto les dificulta aceptar cualquier cambio.
Un día, cuando llegaron al depósito, los ratones encontraron que el queso había desaparecido, como desde varios días antes notaban disminución de las reservas, no los tomó por sorpresa del todo, inmediatamente se pusieron en marcha para buscar otro depósito. Poco después llegaron las personitas, que no se habían percatado de los síntomas de cambio, así que se sorprendieron mucho por la desaparición del queso. Comenzaron a quejarse y discutir sin saber qué hacer, regresaron a su casa hambrientos y desilusionados, pero escribieron en la pared lo qué sentían en ese momento: “CUANTO MÁS IMPORTANTE ES EL QUESO PARA UNO, MÁS SE DESEA CONSERVARLO”
Durante muchos días las personitas siguieron visitando el depósito en busca de su queso, reclamaban derechos, discutían y perdían el tiempo haciendo análisis de la situación y volvían siempre al mismo lugar, reclamaban el queso que ya no les daban. Al cabo de varios días una de ellas quería salir a buscar queso, pero la otra personita no quería, decía que tenían que llevarle el queso al depósito porque ese era su derecho y esperaban. Buscaron soluciones, pero todas en el mismo lugar y todas con igual inutilidad en sus resultados. Al fin, hambreados, desesperados, sin poder hacer otra cosa, Kof escribió en la pared: “SI NO CAMBIAS, TE EXTINGUES”. Y salieron a buscar queso, caminaron por las partes que conocían, pero al llegar a lo desconocido, Kif sintió miedo y no quería seguir, entonces Kof escribió: ¿QUÉ HARÍAS SI NO TUVIESES MIEDO?
Y decidieron seguir, caminaron y fueron encontrando pequeños pedazos de queso, pero no eran suficientes para satisfacerlos, además cada día era más escaso y ya no sabía igual, se dieron cuenta que el queso no estaba bueno y Kof escribió: “HUELE EL QUESO A MENUDO PARA SABER CUÁNDO EMPIEZA A ENMOHECERSE”.
Siguieron y llegaron a un lugar donde parecía que podía haber queso, pero no encontraron. Kif no quiso seguir y se quedó atrás, Kof siguió y por si su amigo se decidía a buscarlo, escribió en la pared:“AVANZAR EN UNA DIRECCIÓN NUEVA AYUDA A ENCONTRAR UN NUEVO QUESO”.
Kof llegó a un pasillo nuevo y oscuro, no sabía qué hacer y consideró regresar, tenía miedo. Se decidió y avanzó por el pasillo y a medida que caminaba se sentía mejor, entonces escribió:“CUANDO DEJAS ATRÁS EL MIEDO, TE SIENTES LIBRE”.
Comenzó a pensar en el queso nuevo que iba a encontrar y se sintió estimulado a seguir, entonces escribió: “IMAGINARSE DISFRUTANDO DEL QUESO NUEVO ANTES INCLUSO DE ENCONTRARLO CONDUCE HACIA ÉL”.
En ese momento encontró un lugar donde había algunos pedazos de queso nuevo, era un gran depósito, pero le quedaba poco queso, comprendió que alguien había pasado antes por allí y se había comido casi todo el queso, al demorarse en salir había perdido la oportunidad de aprovechar ese queso, entonces escribió: “CUANTO ANTES SE OLVIDA EL QUESO VIEJO, ANTES SE ENCUENTRA EL NUEVO QUESO”.
Regresó en busca de Kif, al que le llevó un poco del queso nuevo, pero éste se encontraba molesto y rechazó el queso nuevo porque él quería que le devolvieran el queso viejo, no quería cambiar de queso. Kof salió de nuevo, comprendió que el cambio de su amigo era cuestión de tiempo y escribió: “ES MÁS SEGURO BUSCAR EN EL LABERINTO QUE QUEDARSE DE BRAZOS
CRUZADOS SIN QUESO”.
Se decidió a salir, entonces notó que había cambiado su forma de pensar en relación con la de su compañero, por eso había encontrado queso y escribió: “LAS VIEJAS CREENCIAS NO CONDUCEN AL NUEVO QUESO”. Y también: “CUANDO VES QUE PUEDES ENCONTRAR NUEVO QUESO Y DISFRUTAR DE ÉL CAMBIAS DE TRAYECTORIA”. Y además, reflexionó acerca de lo que había pasado y llegó a la siguiente conclusión: “NOTAR ENSEGUIDA LOS PEQUEÑOS CAMBIOS AYUDA A ADAPTARSE A LOS CAMBIOS MÁS GRANDES QUE ESTÁN POR LLEGAR”.
Kof notó que ya no era el mismo que estaba sentado esperando que le llevaran el queso, la búsqueda no había sido suficiente para conseguir todo el queso que necesitaba, pero lo había cambiado a él, a diferencia de Kif que seguía sentado confiando en que algún día se acordarían de él y le llevarían nuevo queso, mientras pasaba hambre y necesidades. Se percató también que si uno comprende los pequeños cambios que se van produciendo, puede ir cambiando y al llegar el gran cambio, estar lo suficientemente adaptado para aceptarlos y no sufrir con ellos.
Sus reflexiones lo llevaron a conclusiones que escribió en la pared para Kif, cuando se decidiera a seguirlo:
“EL CAMBIO ES UN HECHO. El queso se mueve constantemente”.
“PREVÉ EL CAMBIO. Permanece alerta a los movimientos del queso.
CONTROLA EL CAMBIO. Huele el queso a menudo para saber si se está enmoheciendo”.
“ADÁPTATE RÁPIDAMENTE AL CAMBIO. Cuanto antes se olvida el queso viejo, antes se disfruta del nuevo”.
“¡CAMBIA! Muévete cuando se mueva el queso”.
“¡DISFRUTA DEL CAMBIO! Saborea la aventura y disfruta del nuevo queso”.
“PREPÁRATE PARA CAMBIAR RÁPIDAMENTE Y DISFRUTAR OTRA VEZ. El queso se mueve constantemente”.
Así llegó Kof a un nuevo depósito de queso que tenía suficiente para resolver sus necesidades, pero con la experiencia adquirida comprendió que no podía mantenerse quieto, si no que debía estar constantemente previendo los cambios en el queso y tratar de buscar por sí mismo no esperando a que otros se encarguen de él, por eso, a pesar de contar con queso suficiente, siguió explorando en busca de nuevas opciones de queso. Kof continuó esperando a Kif para compartir con él.
Este es un breve, muy breve resumen de ¿Quién se llevó mi Quién queso?, espero que sea suficiente para un comentario acerca de esta narración. Comencemos con un fragmento de A. J. Cronin, el gran escritor y médico inglés, fragmento que Spencer Jonson colocó al inicio de ¿Quién se ha llevado mi queso?: “La vida no es un pasillo recto y fácil por el que viajamos libres y sin obstáculos, si no un laberinto de paisajes en el que debemos hallar nuestro camino, perdidos y confundidos, una y otra vez atrapados en un callejón sin salida. Pero, si tenemos fe, Dios siempre nos abrirá una puerta que aunque tal vez no sea la que queríamos, al final será buena para nosotros”. A. J. CRONIN.
Repito lo que escribí al inicio, este es un momento en que alguien se ha llevado nuestro queso, ¿Quién? Tal vez Gustav o tal vez Ike, o tal vez una suma de factores de los que estos dos meteoros fueron el factor precipitante.
Para los que saben ver y tienen los ojos abiertos, el desastre económico secuela de los dos huracanes no es más que el momento de crisis de una desaparición del queso de la que, desde hace mucho tiempo, existen signos premonitorios. El queso viejo ya se fue y solo el emprender nuevos caminos puede llevarnos a mejorar el queso que comemos, sentarnos a lamentarnos o a esperar que nos devuelvan nuestro queso, nos llevaría a ir agonizando poco a poco. Un cambio se impone, las fórmulas gastadas e ineficientes no son capaces de mejorar la economía ni de satisfacer las necesidades cada vez más crecientes de la población, solo cambios radicales en todos los aspectos de la sociedad y la economía, solo cambios radicales en nosotros mismos, nos pueden llevar a encontrar queso otra vez y sobre todo, a encontrar queso nuevo con mejor sabor.
Los invito a leer el original y no solo esta breve versión que no es más que un pálido reflejo de lo que la pluma de Jonson describió magistralmente como “Resistencia al cambio”, reacción psicológica que marca la diferencia entre los que cambian y viven y los que se estancan y mueren. Escojan.
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