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Encuentro del equipo diocesano de laicos donde se desarrolló un Taller sobre:
El amor todo lo espera a 15 años de su publicación
En la mañana del sábado 13 de diciembre, en la casa de Nuestra Sra. De Loreto, el equipo diocesano de formación de la diócesis de Pinar del Río analizó en fructífero Taller, la vigencia del documento de los Obispos cubanos “El amor todo lo espera” a 15 años de su publicación, aquel 8 de septiembre de 1993.
En la capilla de la casa se llevó a cabo la oración inicial de la mañana rogando por la calidad y los resultados de la jornada para el servicio de los resultados y su multiplicación en las diferentes comunidades. La oración fue conducida por el P. Juan Carlos Carballo
La presentación e introducción al desarrollo del encuentro-taller estuvieron también a cargo del P. Carballo, momento significativo por la claridad, coherencia y profundidad de la exposición brindada a los talleristas sobre la realidad histórica y actual, las implicaciones y vigencias del documento que facilitaron posteriormente seguir las pistas para abordar la esencia del contenido del documento eclesial, el espíritu dialogante y reconciliador de la Iglesia manifestado en la transparencia de “El amor todo lo espera”.
En la segunda parte del desarrollo el laico Sergio Lázaro Cabarrouy presentó una síntesis acerca de los aspectos fundamentales abordados por el documento en su momento e invitó a considerar cuáles de ellos se mantenían, han sido atenuados, han desaparecido o por el contrario, continúan aún en franco deterioro.
En un tercer momento Justo Rodríguez, (Tito), condujo el debate sobre los aspectos esenciales propuestos por Sergio Lázaro en cuanto a la desaparición, mejoría, o agravamiento de los conflictos y problemas que en su momento planteó el histórico documento presentado por los Obispos de Cuba, en cuanto a lo económico, lo social y lo político.
Cuando el debate alcanzaba su máximo desarrollo, visitó la reunión de los talleristas diocesano el Sr. Obispo de la Diócesis de Pinar del Río Monseñor Jorge Enrique Serpa, quien se dirigió a los presentes proponiendo las necesidades y urgencias que exigen el momento actual en cuanto a la responsabilidad en el testimonio y protagonismo cotidiano donde cada laico se instituya como Iglesia que es, y de forma dialogante, gradual y reconciliadora se manifieste con su andar y vivir, con sus obras de donación y servicio, y junto a sus acciones y oraciones puedan hacer presente el Evangelio entre los hombres y las familias de este pueblo, es necesario dijo, entre otras cosas, el compromiso y la fidelidad para llevar adelante la coherencia necesaria entre nuestras vidas y la fe que profesamos y de lo importante de iniciar el diálogo y la reconciliación con nosotros mismos, con la familia, con todos los hombres y mujeres que componen la sociedad, con la naturaleza y con nuestro trascendente.
El debate continuó con el consenso de que el documento de hace 15 años parecía estar escrito en algunos aspectos para los tiempos presentes, salvo algunas excepciones como han sido la mejoría en el servicio eléctrico y algunas medidas y proyectos para una mejor eficiencia en los servicios del transporte y los viales, se aprecia una pérdida gradual del miedo en el pueblo a decir y expresar sus ideas y criterios, así como el despertar de la esperanza en cuanto a los signos propuestos por el actual presidente del país para las transformaciones y la transparencia en las estructuras y en las medidas y disposiciones que no han llegado hasta el momento a materializarse sí y solamente en palabras que parecen haberse quedado en el tintero, se señaló también un despertar y renacimiento de la fe popular en cuanto a los sentimientos y necesidades de los servicios y las ideas religiosas.
Se mantuvo el consenso que solamente a través de la opción de la Iglesia en su actitud serena hacia el diálogo sincero y respetuoso se podía aspirar a alcanzar de forma gradual, que este se desarrolle de forma gradual y sus resultados han de ser fructíferos.
De forma unánime todos coincidieron en lo necesario y eficaz del diálogo constructivo entre todos los cubanos, única manera de alcanzar la labor reconciliadora sanadora de las heridas entre las víctimas y los victimarios durante este largo proceso que vivimos.
Se planteó la pregunta ¿Qué hacer en cuanto al diálogo y la reconciliación?
- Que el diálogo debe partir de cada uno de nosotros, con nosotros mismos, con la familia, con la Iglesia y hacia todo los que nos rodean y con los cuales nos relacionamos en la vida religiosa, personal, profesional y social y lograr así una reconciliación verdadera y armoniosa.
- Que no es un diálogo para alcanzar cambios radicales.
- Que se debe practicar en todos los espacios y a todas las instancias que sea posible y aprovechar y propiciar otros momentos y oportunidades que a veces se desperdician, por ejemplo: los debates sobre la ley de seguridad social, sobre la responsabilidad de las familias en la educación de sus hijos, el control de la natalidad, el derecho a la vida, sobre la responsabilidad y la vocación para el matrimonio, la maternidad y paternidad compartida, los temas sobe la sexualidad responsable y los peligros del SIDA. los temas sobre el alcoholismo, la corrupción y lo delitos.
- Crear grupos de laicos para propiciar espacios y compartir la práctica del diálogo interactivo y multiplicar esas experiencias e irlas inculturando en los ámbitos comunitarios, profesionales y en los ambientes sociales que les corresponda.
- Multiplicar estas experiencias del diálogo y la reconciliación intraeclesial, en las comunidades y parroquias de la diócesis
La evaluación del encuentro estuvo a cargo del laico Vicente Concepción de la Parroquia de San Juan y Martínez, la asamblea concluyó en la evaluación y valoración y lo positivo, la coincidencia con muy pocas diferencias en cuanto a la unidad de criterios y de pensamiento del grupo-taller, así como su estabilidad.
Fue evaluado de positivo el tema escogido por su importancia y trascendencia. Se planteó como negativo la pobre participación de jóvenes tanto en el número de participantes como en su limitada manifestación a la hora de emitir criterios y valoraciones.
Se propuso que se dieran a conocer los temas con cierto tiempo de antelación para poder debatir y participar con mayor calidad sobre los mismos.
Se planteó que se emplearan métodos más prácticos para mejorar la calidad en el desarrollo de ideas, criterios, y valoraciones mediante el trabajo en talleres por equipo y luego compartir los resultados en plenaria.
Se expuso la necesidad de trabajar con las pastorales juveniles acerca de los temas del documento episcopal “El amor todo lo espera” por su trascendencia e implicaciones históricas relacionadas con la realidad social y eclesial cubana.
El encuentro culminó en horas de la tarde con una oración invocando ante la presencia del Señor y de Nuestra Madre María su intercesión para la disposición de todos en la voluntad de asumir la responsabilidad como Iglesia, de llevar la Palabra del Evangelio, en los servicios y las obras para de esa forma cada laico sea germen y testimonio en la vocación y el compromiso con nuestras realidades para el bien de Cuba, su pueblo y de su Santa Madre Iglesia, así sea.
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