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Desde las primigenias ciudades de Eridú, Uruk, Nínive, Babilonia, las esquinas constituyen la aguja que permite hilvanar ese perpetuo diálogo entre Arquitectura y Urbanismo.
Clave en la psicología del barrio, las esquinas son puntos de encuentros y desencuentros, perspectivas, valoración instantánea e inconsciente de la historia económica, familiar, espiritual, a partir de sus edificaciones, según el diseño de calles, aceras, jardines, portales, formas que, de diversa manera, transitan por la Antigüedad y emergen entre los siglos XI-XIII con el renacimiento de las ciudades, ya bien establecidas en 1492 y exportadas a los nuevos territorios conquistados por cada metrópoli.
En nuestro caso, poco se interesó España durante los siglos XVI-XVII por la Llave del Nuevo Mundo, hasta que corsarios y almirantes le hicieron ver que las grandes potencias europeas se interesaban demasiado por este Antemural de las Indias Occidentales. Se apresura a construir más fortalezas: Baracoa, Santiago, Jagua, Matanzas, La Habana, y es en esta arquitectura militar donde los baluartes permitirán la otra mirada, un adelantarse al ángulo de dos muros creando un tercero, algo que, en lo civil, el Manierismo —de un Europa en franco intercambio cultural con Oriente— había introducido con los chaflanes de las iglesias San Carlo alle Quattro Fontane y Sant'Ivo della Sapienzia, lo sinuoso del Barroco, acallado en Cuba por un Neoclásico símbolo sobre todo de férrea voluntad militar paralela, no obstante, a una segunda mitad decimonónica con Ildefonso Cerdá y sus chaflanes en las intersecciones del ensanche de Barcelona hacia 1859, también con el París moderno de Haussmann y las esquinas de comercios norteamericanos cuya influencia no hallamos en el mercado de Tacón (1836) ni en el de Colón (1882-1884), pero sí en el teatro Payret (1877) y la manzana que luego sería llamada de Gómez (1890-1894).
Como mismo Europa bebió de los estilos orientales y americanos mucho más desde 1492, Cuba, en sus dos primeras décadas del siglo XX, se transforma a ritmo acelerado, en contradanza de estilos arquitectónicos para los que el chaflán (del francés chanfrein: corte oblicuo) es solución idónea mayormente en comercios, hoteles, al eliminar la estrechez de dos accesos esquineros con la introducción de un tercero que permite más visualidad a los clientes, un descubrimiento progresivo de la realidad ya no sólo en ciudades de urbanismo laberíntico como Camagüey, Sancti Spiritus, Trinidad. Ahí están los hoteles Plaza, Ambos Mundos, también el teatro Auditorium, nuestra primera casa art déco en Quinta y 22, el Centro Asturiano, El Floridita, La Moderna Poesía, intersecciones en otras provincias, a lo que Güines, emporio económico, exhibe toda una transición desde el clásico chaflán de corte recto (Reina y Cuatro Palmas) al redondeado de los '40-'50 (La Balear), conviviendo ambos en Clemente Fernández y Concha.
a lo que Güines, emporio económico, exhibe toda una transición desde el clásico chaflán de corte recto (Reina y Cuatro Palmas) al redondeado de los '40-'50 (La Balear), conviviendo ambos en Clemente Fernández y Concha.
Quizás, donde mejor se aprecia el pensamiento arquitectónico del comercio sea en el cruce de Valdés y Almohalla. Frente a la achaflanada tienda “La Victoria” (1923) erigió Simón Amich la art déco bodega de Amadeo Pardo, para luego, en “La Espiga de Oro”, acudir a un chaflán de ascendencia románica en coqueteo con el Neocolonial tan a la moda entonces. Todo un discurso socio-espacial que aguarda por nosotros en cada una de estas esquinas.
Símbolo de Modernidad, como la Villa Rotonda de Palladio en aquel siglo XVI tan semejante al nuestro, el chaflán merece un detallado estudio, que incluiría su regreso en la arquitectura hotelera, los comercios estatales por divisa y hasta las edificaciones domésticas de nuevo tipo. Quizás resulte otro sendero para una mejor comprensión de la historia de nuestras ciudades, sus esquinas, la trama urbana que, desde la antigua Mesopotamia, nos acompaña y volvió a florecer en esa Edad Media que, por supuesto, no fue la noche oscura de la Humanidad.
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