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SUICIDIO ASISTIDO

ANTONIO PADOVANI

Año XV. no. 90
marzo - abril
de 2009

BIOÉTICA


ÍNDICE

editorial
.La defensa de la vida

nuestra historia
.La Carretera Central en Cuba por Lic. Sergio R. San Pedro del Valle

galería
.Una Semana Santa para todos por Maricarmen Díaz

literatura
.De la ciudad
.Ave gris por Humberto J. Bomnin Javier
.Poema segundo de la nostalgia y el asombro por José Garrido

cine
.Los Oscar por Rayko J. Díaz

reflexiones
.Seminario internacional Periodismo y Ética palabras de Orlando Márquez

carta desde La Habana
.Magisterio no es imposición sino amor por Félix Sautié Mederos

educación cívica
.Simulación social, el modelo del mitómano por Lázaro Gómez Piquero
.La trascendencia como sentido de la vida por Roberto Morejón
.La familia y los “derechos relacionados con la orientación sexual” por Carlos A. Amador

justicia y paz
.Keynes Redivivo por José A. Quintana de la Cruz
.La practica de la tolerancia para una co-existencia en paz por Pbro. Blas Silvestre

bioética
.Sí a la dignidad de la persona y a la biomedicina por Mons. Juan A. Martínez
.Suicidio asistido por Antonio Padovani

religión
.La Virgen de la Caridad Reproducción de una crónica de Fermin Valdés Domínguez
.El darwinismo, entrevista con el profesor Marc Leclerc S.J.

ecos diocesanos
.Crónica del IX seminario diocesano de educadores
.Celebran jóvenes retiro de cuaresma
.Reflexión sobre la encíclica Redemptor Hominis
.Ha cumplido Mirella sus 80 años
.Anunciar a cristo en todo momento.
.Celebran Viacrusis en ELAM 12
.Celebrada la eucaristía en la Prisión Kilo 5
.Concierto de Pascua de resurrección.

22 de octubre del 2008. Estado de Oregón, EEUU, llega la noticia, uno de cada cuatro pacientes con enfermedades terminales en Oregón, que optan por suicidio asistido por médicos, tienen una depresión clínica y la Ley de la Dignidad de la Muerte de ese estado, no los protege de forma adecuada, concluye un estudio de la British Medical Journal.
La prestigiosa revista británica plantea que muchos de estos pacientes optaron por el suicidio asistido bajo la influencia de una depresión tratable que, caso de haber mejorado, pudiera hacerles cambiar de decisión. En el 2007 solo nueve de los 46 oregonianos que optaron por un suicidio asistido fueron evaluados por un psiquiatra o un psicólogo. Investigadores de la Universidad de Ciencias y Salud de Oregón, realizaron un estudio en 53 personas que solicitaron ser sometidos al suicidio asistido y encontraron que al menos 15 presentaban depresión y 13 estados de ansiedad. Los autores de este estudio consideran que esos pacientes no estaban en condiciones de decidir por sí mismos y plantean que requerían ser tratados por personal especializado antes de permitirles tomar esa decisión. A su juicio la Ley no protege a los pacientes con perturbaciones mentales. Todo esto ha impresionado a muchos norteamericanos, pero en Nueva Zelandia, donde la eutanasia es legal, una revista publicó un editorial donde dice que el estado mental de los pacientes no es un obstáculo para el suicidio asistido, pero que deben ser informados debidamente!!!
El 12 de diciembre del 2008 se publicó que en el estado de Montana se estaba pendiente de una decisión judicial para autorizar la aplicación de la Ley de la Dignidad de la Muerte.
Contrapuesto a esto el Gran Duque de Luxemburgo se negó a firmar la ley que autoriza la eutanasia en ese país, precipitando una crisis constitucional ya que es inusual que esto ocurra. El Primer Ministro de Luxemburgo se ha opuesto también a la ley, pero el Parlamento votó en mayoría por ella. El Gran Duque alegó problemas de conciencia para negarse a firmar la ley. ¿Cómo se resolverá la crisis? El Parlamento debe discutir y aprobar la ley en tres ocasiones y entonces no será necesario el consentimiento del Gran Duque. Otra posibilidad es hacer lo que en 1990 hizo el rey Balduino de Bélgica, tío del Gran Duque, el que, a fin de no firmar la ley que legalizaba el aborto, abdicó por dos días hasta que esta se aprobó. Curiosa manera de salvar su conciencia.

Aborto

Hemos visto tres problemas bioéticos, el suicidio asistido, la eutanasia y el aborto, todos ellos tienen en común que persiguen terminar con la vida humana.
Ahora: ¿Qué semejanzas y diferencias existen entre el suicidio asistido y la eutanasia? En ambos encontramos semejanzas, los dos persiguen poner fin a la vida humana planteando que son vidas que “no vale la pena vivirlas por baja calidad de las mismas”. En ambos es necesaria la existencia de una ley previa; que en el caso del suicidio asistido se la ha dado el nombre de Ley de la Dignidad de la Muerte a la que lo autoriza y regula, como si suicidarse fuese la forma digna de morir. En ambos los pacientes deben estar en estado terminal, es decir, “Afectados de una enfermedad necesariamente mortal, en un estado tan avanzado de la misma que sea de suponer que el final debe producirse a corto plazo y sin que existan complicaciones o enfermedades concurrentes que, caso de ser tratadas, puedan modificar el pronóstico a corto plazo” Otra semejanza en que en ambos participan terceras personas, por lo general, al menos en los casos que se aplica una ley, personal de salud. Es decir, en ambos casos se mata legalmente a personas que deben morir en corto plazo de todas formas. Diferencias, en el suicidio asistido es el mismo paciente quien solicita la muerte, en la eutanasia puede ser un familiar o incluso, puede decidirlo el médico en algunos casos; la otra, en la eutanasia el papel activo de matar lo desarrolla el personal de salud y el paciente se limita a una actitud pasiva (muchas veces está en coma) mientras que en el suicidio asistido el personal de salud se limita a conectar un equipo especial en la vena del paciente y el que decide en qué momento abrir la llave que permite la entrada de sustancias letales al cuerpo del paciente es él mismo.
En un Congreso Internacional (celebrado en Cuba) el año pasado, escuché  a un médico holandés pronunciar una conferencia donde planteó las ventajas de la eutanasia, donde decía que la más reciente era que podían tomarse los órganos del paciente que sufre la muerte para donación, así con la muerte de una persona podemos resolverle el problema a varios otros necesitados de órganos. Si el gran negocio de los trasplantes necesita de la eutanasia, mal veo a los pobres pacientes con alguna enfermedad crónica, porque pienso que un paciente realmente terminal, difícilmente pueda tener órganos que sean aptos para trasplantar y me temo por tanto que se esté precipitando el diagnóstico de enfermedad terminal en personas que realmente no lo están, en aras de salvarle la vida a otras personas que puedan pagar lo que cuestan estas intervenciones. Además, volvemos a las noticias, ya dijo alguien en Nueva Zelandia que no importaba el estado mental del paciente (por tanto no importa si tiene o no capacidad de discernir), si no el haberlo informado de ello. Curiosa manera de quedar bien con la conciencia, informar de algo al que no tiene capacidad de entender o de decidir.

Craig Ewert, profesor universitario,
quien recibió una dosis letal de barbitúricos.

Los atentados contra la vida se suceden con frecuencia, muchas de las personas que abogan por el fin de los conflictos del Medio Oriente, por el de las guerras en varios países, por el cese del terrorismo internacional; son en muchas ocasiones defensores de otras formas de atentados terroristas y genocidio, la eutanasia y el suicidio asistido. Me parece poco coherente que estemos lamentando la pérdida de vidas humanas en conflictos bélicos como guerras regulares o irregulares o como atentados terroristas y sin embargo defendamos «El derecho a decidir cuándo morir», sobre todo en personas indefensas, en coma o perturbados psicológicamente por conocer que padecen de una enfermedad mortal a corto plazo. Alegan que la vida de esas personas “no tiene calidad” pero, ¿Qué cosa es «Calidad de Vida»?  La respuesta es que toda vida tiene calidad y que al arrebatarla estamos atentando precisamente contra la calidad de la vida en general defendiendo, presuntamente, la calidad de una vida en particular. Se habla también de «Muerte digna», pero en aras de la dignidad de la muerte hacemos de ella un espectáculo público, la anunciamos, publicamos en los periódicos los casos más llamativos y le arrebatamos privacidad al momento de la muerte, además, cabría preguntarse si las muertes que no son por eutanasia o por suicidio asistido son o no dignas, porque aplicar este término solo a las muertes con ayuda médica para matar, sería restarle la dignidad a las muertes con ayuda médica para tratar de salvar, de aliviar o aunque sea de consolar ¿Cuál de ellas es una muerte más digna? A mi juicio la Dignidad de la Muerte reside en que se hayan tomado todas las medidas necesarias para intentar curar, que se procura aliviar y que siempre se consuele a quién va a morir de todas formas, respetándolo como ser humano, ayudándolo a que el deceso ocurra con la debida asistencia médica, en ambiente de privacidad y rodeado de los familiares y amigos del que muere. No en matar al que sufre.
Otro tema ético a considerar hoy es el de la objeción de conciencia. Cada uno tiene un amigo que nos ama, pero que al mismo tiempo es quién más nos reprocha, un amigo que nunca se separa de nosotros, nos dice qué debemos hacer y qué no, y nos conoce mejor que cualquier otro: NUESTRA CONCIENCIA. Ese amigo nunca nos traiciona, nunca vela por otros intereses que los nuestros y si nos dice que algo está mal es porque lo está. No pensemos que está bien todo lo que los demás (o la mayoría de los demás) dicen que está bien, preguntémosle a nuestra conciencia que estoy seguro de que nunca nos va a engañar.
Vivir de acuerdo a nuestra conciencia y tener conciencia para vivir. Eso es algo que les recomiendo a todos los que lean este pequeño trabajo.