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Vicente Concepción
introduce la reflexión
El taller de reflexión se desarrolló en la casa diocesana Nuestra Señora de Loreto, el sábado 28 de marzo, a 30 años del especial acontecimiento de esta genuina expresión del magisterio evangélico de la Iglesia, la encíclica Redentor hominis.
Una sentida oración colectiva fue invocada para iniciar la jornada reflexiva, estudio y debate de uno de los documentos más sobresalientes del magisterio de la Iglesia católica.
La exposición y desarrollo de la reflexión estuvo a cargo de Gustavo Andujar, laico de la arquidiócesis de La Habana que nos brindó su disposición y servicio, nosotros, nosotros tuvimos el honor de tenerlo en Pinar esta mañana de sábado.
En su exposición, Andujar expresó entre otras cosas que esta encíclica es una exhortación apostólica de Juan Pablo II y una muestra de su fidelidad a los postulados del Concilio Vaticano II en la que llama al compromiso de los creyentes con la evangelización, es una nueva mirada a la naturaleza humana divinizada por Jesucristo en la encarnación, por lo que se centra en Jesucristo Salvador del hombre, de la persona humana, de todos los hombres.

Gustavo Andújar, laico habanero,
presidente de SIGNIS - Cuba,
animó
la reflexión
Nos habló del interesante contexto histórico en que se publican su proféticas reflexiones, entre ellas: Jruschov critica la dictadura estalinista, inicio de la guerra fría, época del marxismo triunfante, Cuba había ganado conflictos militares en Angola, fracaso de los Países No alineados, la URSS invade Afganistán, Juan Pablo II realiza la primera visita a Polonia donde proclama: “Sólo la verdad os hará libres” y otras.
El documento cuestiona: ¿Qué es el hombre? ¿Qué somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Para qué? ¿Por qué? ¿Cómo puede vivir el hombre? ¿Quién puede enseñarnos a vivir? ¿Quién nos enseña a ser más plenamente humanos? ¿Cómo mostrar al hombre los caminos que conducen a la vida? Respuestas a cuestionamientos que no pueden darle a la persona humana ni la ciencia ni la técnica.
En la encíclica se proclama a Jesucristo “Salvador del hombre, centro del cosmos y de la Historia” en ella se aprecia el carácter y la unidad antropocéntrica y cristocéntrica del documento magisterial.
Proclama la encíclica refiriéndose al Evangelio, como el Evangelio de la dignidad humana ante los males, y a la Iglesia, centinela permanente de los Derechos Humanos Ampliar.
Juan Pablo II llama la atención de la Iglesia Católica y de la comunidad internacional sobre el misterio de Cristo. Se trata de un misterio de redención, una verdad del mundo que llama a un futuro de abundancia, como la entrada de Dios en el corazón del hombre. La misma conciencia de que con la venida de Cristo “Dios se ha unido en cierto modo a todos lo hombres” impulsó a Su Santidad a afirmar que la misión de la Iglesia consiste en hacer que cada hombre pueda encontrar a Cristo y, al mismo tiempo, hacer que, en su ser personal, comunitario y social el hombre represente el primer y fundamental camino de la Iglesia”. Tras repasar las amenazas que se ciernen sobre la dignidad humana y los distintos peligros de “alineación” presentes en la realidad contemporánea (hedonismo, autodestrucción, predominio de la técnica) la encíclica recordaba que “en la búsqueda de la verdad, en la insaciable necesidad del bien, en el ansia de libertad, en la nostalgia de la belleza, en la voz de la conciencia” se experimenta esa fuerza del espíritu de Cristo, que transforma al hombre hasta convertirlo en el “hijo de Dios”.
Al final de la exposición, luego del debate fructífero, nos exhortó a releer el documento, a estudiarlo con detenimiento y compartirlo en nuestra comunidad cristiana, ponerlo en práctica en la vida familiar, comunitaria y social de todos los días, para inculturar esta grandiosa riqueza del magisterio del Papa bueno, Juan Pablo II, así sea.
Se cerró la reflexión con agradecimientos al expositor y a los participantes y unidos en oración ante la presencia del Señor rogamos para que acogiera nuestras oraciones y súplicas relacionadas con las intensiones de la reflexión realizada y sus resultados para nuestras comunidades en la misión evangelizadora de nuestra Iglesia.
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