Números, avenidas y teléfonos,
objetos, luces de semáforos,
el ruido atronador de los aviones,
nostalgia que sigue pisando mis talones
Entre las nubes de una tarde sin color,
Cuando la luz del sol se va
Y el lujo del confort se torna gris
Y la angustia se antoja en habitarme el pensamiento,
Y no se acalla la rebelión en mis recuerdos,
Me sigue sigilosa en el azul sin sol
Y a veces parece que se aviva,
Y ni la mesa siempre henchida
Que sacia el apetito, descolma mi ansiedad
Ni tanta vanidad de edificios y mansiones,
De tanta acera blanca y desolada
De tanto auto oscuro y veloz
Que apenas deja ver quien los conduce
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