“Yo no digo esta canción
sino á quien conmigo va”
Romance del conde Arnaldos.
¿Quién llama?
¿Quién llama en la reja?
¿Quién llama en la reja allá en la izquierda en la ventana?
Por las aceras que en la tarde se van de gris a malva,
vienen subiendo las gentes del trabajo.
Yo he puesto el pan al centro de la mesa y el mantel
se entibia de tu espera. No hay abejas aquí, mas
quién podrá dormir ahorita en esta casa
cuando llegues con la miel y los gorriones.
¿Eres tú? Entra. Entra ya.
Mira que de pronto arrecia el vendaval y arrasa las palabras,
y así: ¿quién canta? ¿quién acaricia los tórtolos?
¿quién enciende en ascuas la noche entera?
Que no entre el vendaval. Que no entre ese silencio
que nos traen la cal y la madera.
Tú convocas a su nombre el canto primero de los pájaros.
Yo les llamo presuroso:
que vengan, vengan: no palomas, no gaviotas,
vengan blancos alcatraces de vuelo bajo
salpicado de mar: mas no silencio.
Que griten, griten los alcatraces.
Que no dejen oír los alcatraces.
Que no llegue ese silencio hasta la mesa en que está caliente el pan.
Te vas. Pero ¿por qué? No dejes solo el bando de gorriones.
Quién llenará, entonces, de agua las vasijas.
Quién comerá de nuestro pan.
Quién guardará la astilla levísima de luz para la noche.
Vamos a ver: que luzcan las lámparas.
Que traigan, traigan hasta el polvo de la casa.
Palabras. Y que te acurruquen, te susurren,
que te duerman.
Te vas. Yo no sé cómo se escapa
tanta luz de mi ventana.
Mira: ahora ya no hay más colores y no podré buscarte hasta mañana.
Pero mañana, cuando vengan subiendo las gentes del trabajo,
yo pondré el pan caliente al centro de la mesa
y te cortejaré con rejas y gorriones.
16 de agosto de 1978.
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