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ANÁLISIS DE LOS DERECHOS DE LA FAMILIA EN RELACIÓN CON EL SISTEMA EDUCATIVO EN CUBA

CARLOS ANTONIO AMADOR RODRÍGUEZ

Año XV. no. 91
mayo - junio
de 2009

EDUCACIÓN CÍVICA


ÍNDICE

editorial
.La recuperación de la disciplina laboral, tarea de todos

nuestra historia
.Cafetal Angerona. Crónica para un símbolo cafetalero del occidente cubano por Berta S. Martínez Páez
.Crónicas de la República. Un libro desde el amor y la inteligencia por Jorge A. Núñez Hernández
.La República de Cuba por Uva de Aragón

literatura
poesía
.Una deuda con la poesía cubana del siglo XX: Julia Rodríguez por Jesús J. Barquet
.Esta cavidad
.Montaje de Granada por Julia Rodríguez Tomeu

Crónica Literaria
.La octava gorra de Felo Puntilla por José Antonio Mtnez. Coronel

cine
.Declaración de SIGNIS sobre la película Ángeles y Demonios

carta desde La Habana
.Realidad, deseos e imposición por Félix Sautié Mederos

reflexiones
.”Nuevas tecnologías, nuevas relaciones. Mensaje de S.S. Benedicto XVI

educación cívica
.Análisis de los derechos de la familia en relación con el sistema educativo en Cuba por Carlos A. Amador Rodríguez
.La libertad no tiene apellido, la democracia no tiene colores por Antonio Padovani
.¿Como descubrir las mentiras? por Herminio Josué Peña Otero
.Egoísmo, el bálsamo del mal
por Lázaro Gómez Piquero

justicia y paz
.La tortura por Sergio Lázaro Cabarrouy
.El estado y el control social por Sc. Roberto Morejón
.Crisis y soluciones por José A. Quintana
.¿Cómo surgió la actual crisis global? por Orestes Puentes

religión
.La Iglesia es esencialmente misionera por Mons. Jorge E. Serpa Pérez
.Con paso firme por José Luis Galarzaga

ecos diocesanos
.Concierto de Pentecostés
.Celebrado XI Encuentro Continental de la RIIAL
.Para una vejez de alta calidad.
.Crónica del Taller: “Estilos de vida saludables.”
.Despedida de tres sacerdotes pinareños de corazón
.Una tarea ineludible: la catequesis
.Celebran Viacrusis en ELAM 12
.Celebrada la eucaristía en la Prisión Kilo 5
.Concierto de Pascua de resurrección.

Soberanía de la familia  
A comienzos del siglo XIX los estados nacionales descubrieron la gran capacidad de influir en las masas por medio de la educación y establecieron los  primeros sistemas nacionales de escolarización. El siglo XIX fue el periodo en que los sistemas nacionales de escolarización se organizaron en el Reino Unido, en Francia, en Alemania, en Italia, en España (Ley Moyano, de 1858) y en otros países europeos. Las nuevas naciones independientes de América Latina, especialmente Argentina y Uruguay, miraron a Europa y a Estados Unidos buscando modelos para sus escuelas. Japón, que había abandonado su tradicional aislamiento e intentaba occidentalizar sus instituciones, tomó las experiencias de varios países europeos y de Estados Unidos como modelo para el establecimiento del sistema escolar y universitario moderno.(1)
En todos los Estados modernos los mismos buscan controlar, de diversas maneras y mediante distintos resortes, los contenidos y la manera de impartirlos y que respondan en última instancia a la ideología de los que detentan el poder político. Esta también ha sido una pretensión de instituciones de la sociedad civil como las mismas Iglesias, en determinados momentos y circunstancias, a fin de difundir y afianzar sus doctrinas y enseñanzas. Cuando nos acercamos al terreno de la relación de la familia con el sistema educativo resulta útil repasar y dejar claro el ¿quién es quién? en estos asuntos.
Tradicionalmente cuando se habla de los soberanos en la sociedad actual se piensa inmediatamente en el individuo y el Estado. “El reparto de poderes, la libertad de discrecionalidad, los ordenamientos legales y penales, reflejan con acierto que efectivamente en las sociedades modernas superestructuradas no parece haber espacio vital para terceros soberanos. Tanto las diversas proclamaciones de los Derechos Humanos, como las constituciones de los distintos estados nacionales independientes, defienden respectivamente este monopolio de la soberanía para el individuo y el Estado”. “En este contexto, la familia, como realidad cultural y social, se abre paso solo a duras penas”.(2)
Pero como ya está claro y cada vez se hace más patente, la familia no admite equivalentes funcionales, es decir lo que está llamado a hacer por ella no lo puede hacer nadie mejor que ella. Es por eso que “el reconocimiento público de la libertad de acción familiar implicaría repartir soberanía. Algo que tanto el individuo como el Estado no pueden apoyar demasiado pues efectivamente les quita el monopolio del poder que el proyecto ilustrado les había concedido”.(3)
Intentaré en lo que sigue analizar si puede la familia ejercer la soberanía que le es propia en el ámbito educativo en Cuba hoy.      

Referencias al papel de la familia en la educación en Convenios y Pactos internacionales, en la Constitución, Código de Familia cubanos y otros documentos oficiales
En la Declaración Universal de Derechos Humanos encontramos que “Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (Art. 26. 3).
Por su parte la Convención sobre los derechos del niño también dispone que “los Estados Partes respetarán las responsabilidades, los derechos y los deberes de los padres” e “incumbirá a los padres o, en su caso, a los representantes legales la responsabilidad primordial de la crianza y el desarrollo del niño” (art. 5).
En el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos encontramos que “Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones”. “Los padres, y en su caso los tutores, tienen derecho a que sus hijos o pupilos reciban la educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones” (Art. 18.4).
Demos ahora una mirada al papel asignado a la familia en la Constitución cubana y en otros documentos.
En la Constitución, el capítulo referido a la familia afirma: “El Estado reconoce en la familia la célula fundamental de la sociedad y le atribuye responsabilidades esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones”(4)
Más adelante al referirse a los deberes de los padres dice que deben: “… contribuir activamente a su educación y formación integral como ciudadanos útiles y preparados para la vida en la sociedad socialista”(5)
En el capítulo siguiente referido a educación y cultura dice: “El Estado orienta, fomenta y promueve la educación, la cultura y las ciencias en todas sus manifestaciones”.
Entre los postulados de su política educativa(6) están, entre otros:

  1. fundamenta la política educacional en el ideario marxista, entre otros elementos,
  2. la enseñanza es función del Estado,
  3. promueve la formación comunista y la participación en actividades políticas, sociales y de preparación militar.

Finalmente en capítulo referido a los derechos y garantías se establece que todos tienen derecho a la educación y luego se detalla todo el amplio espectro de servicios estatales referidos a la educación desde los niños hasta los adultos.(7)
Por otra parte en el Código de Familia (Ley No. 1289 de 1975 con varias modificaciones en años sucesivos) se reafirma que: “Ambos cónyuges están obligados a cuidar la familia que han creado y a cooperar el uno con el otro en la educación, formación y guía de los hijos conforme a los principios de la moral socialista”(8)
En el área referida a la patria potestad se presentan, entre otros, los siguientes derechos y deberes de los padres: “atender la educación de los hijos; inculcarles el amor al estudio; cuidar de sus asistencia al centro educacional donde estuvieren matriculados; velar por su adecuada superación técnica, científica y cultural con arreglo a sus aptitudes y vocación y a los requerimientos del desarrollo del país y colaborar con las autoridades educacionales en los planes y actividades escolares”(9)
Respecto al papel del educador resulta relevante leer detenidamente la siguiente afirmación extraída de un material para la formación continua de los educadores en Cuba: “El educador debe ser además un activista de la política revolucionaria de nuestro Partido; un defensor de nuestra ideología, de nuestra moral, de nuestras convicciones políticas”(10). En ese mismo material más adelante se afirma que se debe trabajar para conseguir “el fortalecimiento de la labor político-ideológica para garantizar la formación en nuestros niños y jóvenes de los valores revolucionarios que los identifiquen con nuestra sociedad socialista y los hagan ser portadores de las ideas y sentimientos que harán perdurar la Revolución en cualquier circunstancia”.
Resulta evidente la contradicción existente entre las responsabilidades esenciales reconocidas a la familia y plasmadas en la Carta Magna y su concreción práctica donde queda como mero colaborador y cooperador a los dictados y principios ideológicos del Estado.

Los derechos de la familia en relación con el sistema educativo
Siendo las principales responsables de la educación de sus hijos, las familias tienen el deber y el derecho de tomar las decisiones últimas en esta materia.
Este deber y derecho se ejercita a través de algunas conductas concretas que se muestran a continuación(11)
En primer lugar, la de intervenir como agente primario de educación en el hogar, rechazando cualquier pretensión de invadir su papel.
En segundo lugar, la de elegir qué educación quiere para sus hijos y en este sentido poder seleccionar la institución educativa a la que van a enviarlos (lo que supone cierta oferta educativa plural), de decidir sobre la permanencia de aquéllos en ésta, y de exigir que la misma actúe con coherencia respecto de los compromisos asumidos al momento del ingreso.
En tercer lugar, el derecho de ejercer cierto control o supervisión de las prácticas educativas escolares a fin de poder actuar de la manera que se indica en los puntos anteriores. Ello supone un trabajo preciso para asegurar que el necesario vínculo que debe existir entre la familia y la escuela no se traduzca en una invasión recíproca que atente contra las propias y específicas dimensiones y responsabilidades de cada una de ellas.

Relación familia-sistema educativo y niveles de participación
El vínculo entre la familia y la escuela supone participación de la primera en la segunda. Básicamente, existen 3 niveles de participación.
Participación en la información: consiste en tomar parte conociendo lo que se está haciendo. Es la base de toda posterior participación, a veces demasiado descuidada. Se hace hincapié en planificar acciones tendientes a asegurar niveles de participación más comprometidos, cuando ni siquiera se ha garantizado este nivel. La participación en la información debe ser amplia y se extenderá a todos los interesados en la acción educativa. Puede tener lugar a partir de boletines, notas, carteleras, reuniones, etc. Muchos inconvenientes entre la familia y la escuela se dan por la falta de una debida información, que alienta los rumores que habitualmente deforman la realidad.
Participación en la consulta: aquí se le pide opinión a la familia sobre los asuntos escolares. Lógicamente, para ser consultado, además de estar interesado, supone cierta capacidad o idoneidad del consultado para responder a lo que se le requiere. En este marco, la familia es la indicada para abordar las cuestiones emocionales, afectivas, que tienen que ver con la intimidad de los niños. Por eso es indispensable la consulta en estas materias. Otros temas, en cambio, que hacen a cuestiones técnico-pedagógicas, o de organización y gestión escolar, son más bien ajenos a sus competencias.
Participación en la decisión: tomar parte en la decisión es ya una cuestión más relevante. Supone que quien participa, además de estar interesado, de tener conocimiento del tema, sea el responsable de las resoluciones que se adopten y que se encuentren dentro de los límites de su competencia.
Si no queremos confundir la escuela con la familia, la participación de los padres en la decisión debe limitarse a:

  1. decidir la institución a la que enviarán a sus hijos, incluyendo la modalidad y el Proyecto Institucional que prefieran, como también su permanencia en aquélla o en determinadas asignaturas y actividades;
  2. aceptar o no el abordaje por parte de la institución de temas o cuestiones íntimamente vinculadas con las competencias propias de la familia, como son los temas relacionados o vinculados con el sagrado recinto de la conciencia y la libertad personal: la Fe religiosa, la sexualidad, o la orientación ideológica o política específicas.

En estos temas son comunes algunos errores, que conspiran contra una adecuada participación y llevan a la confusión de roles o responsabilidades:
-Pretender reconocer participación en la decisión, cuando ni siquiera se ha  informado adecuadamente.
-Reconocer a los miembros de la familia participación sólo en la decisión de cuestiones específicamente vinculadas a la gestión escolar, asociándolos, por ejemplo, al equipo de conducción.

Análisis de la realidad en Cuba.
Antecedentes históricos.
Cuba posee una larga tradición en campo de la educación desde la época colonial, con precursores como el presbítero José Agustín Caballero, que creó las bases para que el Padre Félix Varela, quien fue "el primero que nos enseñó a pensar en cubano", creara las bases para la lucha contra la enseñanza memorística y propugnara el racionalismo y la experimentación como métodos pedagógicos.
La escuela educacional fundada por Varela tuvo magníficos continuadores en José Antonio Saco, el presbítero José de la Luz y Caballero y Rafael María de Mendive, entre otros insignes intelectuales, ejerciendo una enorme influencia en José Martí —también educador— en cuyos escritos se observa la importancia que concedía a la docencia como elemento esencial para el progreso de las naciones.
Durante la época de la república, luego de la influencia positiva de la intervención norteamericana en materia educacional, una serie de buenos cubanos se encargó de hacer avanzar la educación, citemos por ejemplo: nuestro primer presidente, Don Tomás Estrada Palma, y  Enrique José Varona, quien con el plan que llevó su apellido dio un vuelco radical a la enseñanza, tomando como elemento de referencia nuestras tradiciones y las mejores experiencias mundiales.(12) Otros relevantes maestros y reformadores fueron Alfredo M. Aguayo, Arturo Montori y Ramiro Guerra Sánchez.
Las estadísticas demuestran un continuado progreso en los niveles educacionales del pueblo cubano a partir de 1902. Según el censo de 1899, sólo el 43.2% de la población de 10 años o más estaba alfabetizada. En 1931 alcanzó el 71.7%, y según el censo de 1953 fue de 76.4%, un indicador únicamente superado en el área entonces por Argentina (87%), Chile (81%) y Costa Rica (79%). Los analfabetos urbanos eran 11.6% y los rurales 41.7%. Ya en 1953 Cuba tenía menos analfabetos mayores de 15 años que varios países latinoamericanos en los años 1990.
Se había creado una educación pública poseedora de una aceptable calidad, que competía ventajosamente con las escuelas privadas. En la mayor parte del país era posible estudiar desde la primaria hasta la universidad en la enseñanza pública, aunque no resulta menos cierto que la población rural de algunas zonas enfrentaba serias dificultades para instruirse, debido al aislamiento y la pobreza. (13)
Existía también una extensa red de escuelas privadas dirigidas por órdenes religiosas católicas, por congregaciones evangélicas y otras por personas y patronatos que ejercía con absoluta libertad su derecho a participar en la enseñanza.
A partir del triunfo del 1959 en Cuba se realizó un proceso de extensión y diversificación de los esfuerzos educativos que ya existían.
Se desarrolló una Campaña de Alfabetización en 1960 para eliminar este flagelo. Se impulsó la incorporación de cientos de maestros a cursos acelerados para cubrir hasta el último rincón del país.
Basados en las premisas de que quien controla la educación tiene en sus manos la posibilidad de adoctrinar convenientemente a las nuevas generaciones se realizó en 1961 la intervención y estatización de todo el sistema educacional.
Fueron implantados entonces métodos pedagógicos que separaban a los niños de sus familias por períodos prolongados de tiempo, siendo los más significativos los de la red de escuelas secundarias y preuniversitarias en el campo donde en muchos casos los estudiantes sólo estaban con sus familias en las vacaciones de verano y alguna semana durante el año. Por muchos años este fue el paradigma de la “nueva escuela cubana” y ha sido presentado ante el mundo entero como un modelo a imitar.
Período actual.
El sistema educacional ha acusado un deterioro progresivo desde comienzos de la década de 1990, bajo la influencia de la crisis económica resultante del fin de las subvenciones del bloque soviético, por la disminución de los recursos materiales y el éxodo masivo de maestros y profesores a otras profesiones, fundamentalmente el turismo para alcanzar mejores salarios y reconocimiento social y para evitar la excesiva politización e ideologización de la enseñanza. En tanto, se intensificó el envío de maestros y profesores a Venezuela y otros países, como exportación de servicios.
La respuesta gubernamental: la instrucción masiva en pocos meses de miles de “maestros emergentes” con jóvenes a partir de noveno grado.  Para incentivarlos se facilitó la continuación de estudios universitarios, sin suficiente base, y mientras debían continuar su formación docente, preparar  clases, impartir todas las materias y adaptarse a vivir en albergues a cientos de kilómetros de sus hogares.
El resultado ha sido superficialidad en la instrucción, la falta de disciplina y respeto entre  maestros y alumnos con edades y madurez similares, falta de estímulos para continuar estudios superiores, con especial rechazo a la pedagogía.(14)
Se constata un uso indiscriminado de las nuevas tecnologías de la información, TV y computadoras, con excesiva cantidad de horas de clase por televisión, con un solo docente para orientar el estudio y aclarar las dudas de todas las asignaturas. Como se puede descubrir, esto ocasiona que los maestros en muchas ocasiones se sientan incapaces de asumir los desafíos del proceso de enseñanza.
Desde hace años se deteriora  la impartición de conocimientos, la formación de valores, la disciplina y el respeto que crean las bases para el desarrollo de la sociedad. La ideologización del sistema educativo ha llegado a un punto en que la profesionalidad cede ante los intereses políticos del Estado. El objetivo primario de la educación es la formación de futuros revolucionarios comunistas. La carga ideológica provoca rechazo en los alumnos que como reacción rechazan en bloque todo lo que pueda provenir del maestro.
Actualmente hoy en Cuba la casi totalidad de la enseñanza preuniversitaria y vocacional y parte de la enseñanza media y profesional se encuentran concentradas en centros con régimen de internado que separan al adolescente del entono familiar en este momento crucial de su vida. En muchos de estos centros se da una total permisividad sexual y moral, con elevados índices de alcoholismo, tabaquismo y violencia y hasta presencia del consumo de otras drogas, predominando en su vida diaria patrones de comportamiento carcelarios como son el servicio a los mayores, la agrupación según áreas de influencia y la compra de protección.
Los elementos mostrados no son un secreto para nadie y se han presentado públicamente en reuniones oficiales como el recién concluido Congreso de la UNEAC. El Estado ha tomado medidas como han sido la destitución del Ministro de Educación y la oferta de salario y retiro para los maestros jubilados que se reincorporen al trabajo en las escuelas. A mi juicio son medidas parciales que no implican a la familia y al resto de los actores sociales que podrían aportar en la solución de estos problemas.
Desde la sociedad civil se escuchan también voces de preocupación y sugerencias de soluciones que pasan por una reforma gradual, amplia y profunda del sistema educacional cubano.(14) Pero también se articulan ya pequeños esfuerzos en esta área. Entre ellos se pueden citar la realización en el año 2005 por parte del Centro de Formación Cívico y Religiosa de Pinar del Río de un “Itinerario de reflexión para un proyecto educativo para Cuba”(15), se ofrecen Escuelas de Verano para educadores en varias diócesis, así como diplomados gestionados por Ordenes religiosas (Hermanos de la Salle, Escolapios y Salesianos entre otros) y avalados por reconocidas universidades para la superación de los maestros y profesores que lo deseen. Son muy apreciados los esfuerzos por crear centros dependientes de estructuras de la Iglesia Católica donde se privilegia la formación humanística y en valores (por ejemplo, Centro Letrán de los Dominicos, Centro Calazans y Centro San Agustín, en la Habana, el Centro La Salle en Santiago de Cuba).
Sirva de resumen a esta mirada el reciente editorial de la revista Vitral donde se afirma: “Los procesos educativos, incluyendo el cubano, no priorizan el desarrollo de los valores morales, éticos y cívicos que garantizan el amor a la vida, a la familia y a vivir una sexualidad responsable. No educamos para superar la violencia que cada día es mayor, a adquirir actitudes y virtudes que conviertan a nuestros niños, adolescentes y jóvenes en constructores de la paz, la felicidad y del futuro social… En nuestro país, miles de familias quisieran que sus hijos se educaran formalmente bajo estilos pedagógicos de inspiración cristiana.”(16)
En Cuba hoy la familia debe batallar fuerte para poder ejercer su derecho a ser el agente primario de educación en el hogar pues se encuentra bombardeada constantemente por los medios de comunicación con mensajes cargados de constantes contenidos ideológicos y criterios de valoración que privilegian este aspecto por encima de cualquier otro. La posibilidad de elegir qué educación quiere para sus hijos es totalmente inexistente pues como se puede ver es un precepto constitucional el de ejercer el monopolio sobre la educación no permitiendo otras opciones. El derecho de ejercer cierto control o supervisión de las prácticas educativas escolares es muy escaso y va a depender siempre del grado de conciencia por parte de los padres y tiene que ser ejercido de manera individual al no existir la posibilidad de agrupaciones verdaderamente independientes que ayuden a las familias en este sentido.
Retomando los niveles de participación de la familia en la gestión de la escuela podemos ver como a lo sumo se le informa a la familia cubana sobre los contenidos educativos que reciben sus hijos. Existen los llamados Consejos de Padres pero que se limitan a ser una repetición de las orientaciones de la dirección escolar y no voceros y garantes de la voluntad familiar.
Resulta una aspiración hoy inalcanzable pretender que las familias sean consultadas sobre los asuntos escolares. Un botón de muestra lo tenemos en la educación sexual que se ofrece en las aulas sin preguntar a los padres si están de acuerdo y sin tener en cuenta los criterios con que desean sean manejadas estas cuestiones. Esto se hace más crítico en los niveles secundarios y preuniversitarios donde la participación de la familia es minimizada a cuenta de la «consulta» con los propios alumnos a los que se les hace creer que son los protagonistas de los procesos de adoctrinamiento ideológico a que son sometidos. De esto se concluye que la participación en las decisiones que se toman dentro de la escuela cubana por parte de la familia es nula.
Quisiera terminar esta sección volviendo al citado editorial de Vitral donde con respecto a la familia sentencia: “La Iglesia Católica siempre tendrá como principio irrenunciable la libertad de enseñanza, como una condición para su auténtica realización. La familia, al darle la vida a su prole, asume la total responsabilidad de su educación por derecho propio, derecho que ningún estado puede arrebatarle. La sociedad y el Estado deben reconocer a los padres como los primeros y principales educadores, ya que la familia es la primera escuela de virtudes sociales que no puede suplirse. Este principio, reiteramos, es irrenunciable, y si la familia está en crisis, es porque la educación también está en crisis.”(17)

Propuestas concretas. 

  1. Eliminación del adoctrinamiento ideológico y de las premisas políticas en la contratación de maestros y en los contenidos a impartir (rediseño de los fines).
  2. Mejorar el reconocimiento social del maestro. Ofrecer salarios dignos, condiciones laborales adecuadas, posibilidades de especialización y actualización y recursos materiales para su labor.
  3. Debe recuperarse el papel de la familia en la decisión de la educación e instrucción de niños y adolescentes
  4. Facilitar la creación de escuelas sin régimen de internado y bajo la conducción de iglesias, asociaciones de padres, asociaciones fraternales, asociaciones de profesionales, enfatizando en el encargo social de la enseñanza y contando con la contribución de fondos estatales, privados, de agencias de cooperación, etc.
  5. Creación de un sistema fiable e independiente de control y evaluación de la enseñanza que asegure la calidad de la instrucción.
  6. Propiciar el debate público, abierto y participativo de las leyes que afectan, directa o indirectamente, a la educación y al papel de la familia en su desarrollo.
  7. Establecer el chequeo escolar para que la familia sea capaz de decidir cómo y en qué escuela desea educar a sus hijos.
  8. Difundir los principios básicos de la modalidad del «home schooling».
  9. Entrenar a las familias en el ejercicio de sus derechos, por ejemplo sobre el decidir qué educación sexual reciben sus hijos.
  10. Promover en las publicaciones católicas la difusión de materiales que abran horizontes y ayuden a «empoderar» a la familia en esta área.
Referencias

1. Artículo Historia de la educación. Enciclopedia Encarta 2004. Microsoft Corporation.

2. Pérez Adán, J. Ros Codoñer, J., Sin fecha, Cuestiones de sociología de la familia, Materiales de la Unidad 2 del DPAF de la ULIA.

3. Pérez Adán, J, Sin fecha, La familia, Materiales de la Unidad 1 del DPAF de la ULIA. Pág. 10

4. Constitución de la República de Cuba, Capítulo IV, Art. 35.

5. Constitución de la República de Cuba, Capítulo IV, Art. 38.

6. Constitución de la República de Cuba, Capítulo V, Art. 39.

7. Constitución de la República de Cuba, Capítulo VII, Artículo 51.

8. Código de Familia Título I. Capítulo II. Sección primera. Art. 26

9. Código de Familia Título II. Capítulo II. Sección primera. Art 85

10. Castro Ruz, Fidel, Discurso pronunciado el 07.07.1981 tomado de Seminario Nacional para Educadores. Noviembre 2001. Editado por Juventud Rebelde.

11. Morelli, MG. La familia y la escuela. Aspectos socio-político-jurídicos. (marianomorelli@cablenet.com.ar) Materiales de la Unidad 6 del DPAF de la ULIA.

12. Pero viciado por un positivismo a ultranza que derivó entre otras cosas en el fortalecimiento de las carreras técnicas y científicas por encima de las humanidades que quedaron relegadas (esta situación se agudizó después de 1959). Otra consecuencia fue el materialismo y el ateísmo así como la difusión de un agnosticismo práctico. En esta nota hago patente mi agradecimiento a José Manuel Fernández-Vega Barreto, amigo y compadre, por sus atinadas sugerencias a este material.

 13. Espinosa Chepe, Oscar; Cuba en los Objetivos y Metas del Milenio (VII). Cubanet, 9 de noviembre del 2005.

14. Leiva, Miriam: Crisis en la Educación, La Habana, Cuba, noviembre 2008 (www.cubanet.org)

15. Gálvez, Livia. “El sistema educacional cubano en crisis total y profunda”. Revista digital Convivencia. Año 1. No. 2. Pág. 53 y 54.  www.convivenciacuba.es  Un artículo pequeño pero conciso con una aguda mirada e interesantes propuestas de reforma.

16. Propuesta ética para un proyecto educativo de inspiración cristiana para CUBA. Grupo de Educadores del Centro de Formación Cívico y Religiosa de la diócesis de Pinar del Río. 2005. Email:gedu@obipinar.co.cu  Web: www.vitral.org

17. “El Estado y la Educación Católica”. Editorial. Revista Vitral no. 87. Septiembre - octubre de 2008.

18. “El Estado y la Educación Católica”. Editorial. Revista Vitral no. 87. Septiembre - octubre de 2008.