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“Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”(He 4, 20)
Para descubrir las mentiras en las que vivimos sólo basta una única premisa, vivir aquí, en el ahora, como viven los de a pie, recibir solamente y en moneda nacional un salario único, sin remesas, sin inventos ni negocios, pagar mensualmente los artículos eléctricos que no pedimos, luego pagar el gasto mensual de electricidad que ahora supera hasta el 200 por ciento del gasto anterior, ejemplo, personas que antes gastaban 12.00 ó 20.00 pesos ahora gastan hasta 100.00 pesos por concepto de electricidad, sumemos, además, el pago mensual de los efectos eléctricos entre ellos el refrigerador que nunca baja de los 60.00 pesos mensuales por familia.
Recientemente se habla de la creación de un decreto o resolución que va a exigir a los morosos el pago de los mismos.
Si a las manos de los que vivimos, como describo al principio, nos llega por alguna suerte, casualidad o regalo algún dólar, euro u otra divisa convertible, al cambiarlas primero nos la gravan en un 20 por ciento y luego por la calidad y el precio de lo que compramos en la tiendas por divisas, vuelve a ser gravado el valor de ella, al menos en un 30 por ciento, lo que hace un total de un 50 por ciento de depreciación de lo recibido por un familiar obrero o profesional, o lo que sea que abandonó Cuba por problemas económicos y ahora nos quiere ayudar y se encuentra que le merman su ayuda en la mitad, pues los productos de las tiendas los venden casi todos el doble del precio y de menor calidad que lo que se ofertan, en EEUU o en Europa o en cualquier país de Suramérica.
Por ejemplo, las personas cuando van de misión a Venezuela llevan dólares y mandan a buscar dólares a Cuba o a sus familiares en EEUU o en otro lugar del mundo, ¿qué significa esto? que allí, en Venezuela, los productos son más baratos en dólares que aquí, usted puede comprar dos computadoras en Venezuela y con ese mismo dinero aquí puede comprar solamente una, por citar solo un artículo, en cuanto a los alimentos, ropa y calzado ocurre por el estilo.
Por eso la verdad es que mientras la libra de malanga esté a 4.00 pesos, la libra de pepinos a 3, la libra de frijoles a más de 5 pesos, el arroz a 3.50 ó más, una cabeza de ajo a tres pesos, la libra de fruta bomba a 3.00, un plátano vianda a 3 pesos y un plátano fruta a peso, no hay manera que dé la cuenta, ni podrá estar al alcance de los más desposeídos lo imprescindible para vivir; sin embargo, da la impresión que esto no está pasando ¿por qué será que las cosas ocurren y parece como si no ocurrieran? ¿Será por el ocultamiento, por el triunfalismo, por ceguera? ¿en qué foro, espacio o tribuna se ventilan estas realidades tan duraderas que parece que no son, que no ocurren? A veces por momentos da la impresión que van a ser develadas y resueltas y todo se esfuma como por arte de magia,
Parece como si aquí todos tuvieran acceso a alguna moneda fuerte y esta permitiera a todos sufragar, al menos, sus necesidades más perentorias: al menos la comida diaria, sin pretender incluir ropa, calzado, entretenimientos y gustos que son también necesidades humanas.
¿Dónde queda la calidad de vida de la que tanto se habla?
¿Y el desarrollo? ¿Se puede traducir el desarrollo solamente por la atención médica «gratuita» y la «educación» para todos? porque gratuito es también el adoctrinamiento educacional que propugna el sistema para la perpetuidad del poder político, sin otra alternativa.
Acaso los sistemas cerrados son los que más duran; al menos, parecen ser los más tranquilos, donde existe la mayor quietud, donde los medios publican en una sola línea, en los que a pesar de que no hay una violencia visible aparente, no existe paz en los corazones, en los sentimientos y los deseos de las personas, las acciones son hostiles, apáticas o irresponsables y muchas veces violentas, pues la inteligencia y la conciencia lógica y razonable de las personas es constantemente agredida. No es menos cierto que estas fórmulas y sistemas compulsan al fingimiento, la doblez, la inmoralidad o doble moral, así como a la ilusión de una falsa unanimidad y triunfalismo
Da la impresión de que no estamos capacitados para hacer nuestras propias reflexiones, ni nuestros propios discernimientos, y mucho menos, que nuestras conclusiones sean publicadas, leídas y debatidas por los demás, porque este es el único lugar en el mundo donde existe la total unanimidad, apoyo irrestricto e incondicional de todas las personas vivas alrededor de un mismo objetivo, de un mismo ideal y de una misma ideología, porque el mundo concebido para nosotros, es un mundo donde reina el maniqueísmo de los buenos y los malos o estamos con los buenos que nos adoctrinan, «nos curan y nos educan» gratis, o nos meten en el saco donde van a parar los del bando de los malos; en realidad es muy feliz esa alternativa, al menos para los que detentan el poder.
Ahora me resta lo más importante, y debe ser lo más importante para los amigos lectores, “tengo fe en el mejoramiento humano, —como decía Martí— en la vida futura, en la utilidad de la virtud y en ti”, respetable lector.
Y profeso mi fe en el Señor de la Historia y su Evangelio e invito a los demás al compromiso de poner nuestras vidas en las manos del Mesías, el amigo que nunca falla. Él, sí es el camino, la verdad y la vida, lo demás lo estamos cambiando hasta donde den nuestros sentimientos, nuestras fuerzas y nuestra inteligencia, siempre con los ojos puestos en la reconciliación, el diálogo, el amor y la esperanza de que una vida mejor para nosotros en este mundo, también es posible.
Amén.
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