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Debo (y agradezco) a la investigadora y poetisa Milena Rodríguez Gutiérrez, el aldabonazo no sólo sobre la obra de la poetisa cubana Julia Rodríguez Tomeu (Camagüey 1913 – Buenos Aires 2005), sino también sobre la inmerecida desatención que la misma ha tenido entre los críticos e investigadores cubanos, incluso fuera de la Isla.
Contribuyeron quizá a dicho desconocimiento los siguientes factores: su residencia en Buenos Aires —ciudad no focal en cuanto a la concentración cuantitativa de intelectuales cubanos de la diáspora posterior a 1959— desde 1970 hasta su deceso, su desconexión con la intensa actividad literaria cubana y su silencio poético en cuanto a publicación en revista o libro desde los años sesenta hasta los años noventa, la publicación de sus dos poemarios fuera de las centros editoriales y poblacionales del exilio cubano y, al parecer, su desinterés por distribuirlos personalmente entre sus compatriotas del ramo.
Tras muy escasas y breves apariciones, a veces de los mismos poemas, en revistas y antologías cubanas del período republicano (revistas como Verbum [1937], Gaceta del Caribe [1944] y Nuestro Tiempo [1955]; y antologías famosas como La poesía cubana en 1936 [1937], de Juan Ramón Jiménez, y Cincuenta años de poesía cubana 1902-1952 [1952], de Cintio Vitier), desaparece la autora del mundo de la poesía impresa hasta que en los años noventa agrupa toda su obra en dos títulos difíciles de conseguir fuera de Buenos Aires, ciudad donde aparecieron bajo el sello Ediciones del Dock, colección de poesía dirigida por Joaquín O. Giannuzzi, al parecer amigo de la autora: Poemas y grafías (1990, 152 pp.) y De otro tono (1993, 82 pp.).
Para el futuro estudioso o interesado, ambos tomos incluyen al final unas bastante detalladas “Notas” bio-bibliográficas sobre la autora. Por dichas notas sabemos que, entre otras labores, perteneció al servicio diplomático cubano de 1945 a 1961 y fue miembro, en diversas ocasiones, de la Junta Directiva de la Sociedad Lyceum de La Habana durante la República. Otro dato de interés, aunque no recogido en las notas, es que fue hermana del intelectual cubano Humberto Rodríguez Tomeu.
Quisiera, pues, con este breve homenaje, comenzar a hacer más accesible la poesía de Julia Rodríguez Tomeu. O, en otras palabras, subsanar una deuda como crítico y poeta.
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