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Los resultados de la selección nacional brasileña hablan por sí solos, acaban de titularse en la copa de las confederaciones y están en la primera posición de las eliminatorias sudamericanas con vistas a la próxima copa mundial en Sudáfrica, sin embargo esto no ha impedido las críticas a su director técnico. Es por ello que quiero compartir con los lectores de Vitral las últimas reacciones de Dunga al hablar de su sistema de juego e incluso del futuro de la selección.
Estoy aquí para trabajar, no para ser simpático. Muchos dijeron que llegué para pasar dos meses en la Selección y ya llevo tres años." Carlos Caetano Bledorn Verri, conocido como Dunga en el planeta fútbol, no es un hombre condescendiente. Todo lo contrario. Desde que asumió como DT de Brasil en lugar de Parreira, en su primer trabajo como entrenador, tuvo varios enfrentamientos dialécticos con la prensa brasileña. En la tierra de los cracks, los periodistas no le perdonan su filosofía más cercana al resultado que a las formas. Lo mismo sucede con la gente: Dunga no toma decisiones populistas con tal de ganarse el corazón del pueblo futbolero. Un ejemplo: no dudó cuando tuvo que sacar a Ronaldinho del equipo.
Pero el técnico está logrando algo inédito. Conduce un equipo que camina por un sendero distinto de lo que marca la tradición del jogo bonito . Es un estilo más europeo que brasileño. Ahora sus compatriotas no exigen sus raíces futboleras, que aparecen cada tanto, y caen rendidos ante los números: el entrenador ganó la Copa América 2007 (3-0 en la final ante la Argentina), el equipo está primero en las eliminatorias sudamericanas, y se acaba de titular en la Copa de las Confederaciones, con un impresionante triunfo ante Estados Unidos (3-2).
Los números son contundentes: entre partidos oficiales y amistosos, desde que asumió Dunga condujo al scratch en 44 partidos: ganó 30, empató 10 y perdió sólo cuatro. Este año jugó nueve encuentros, con ocho victorias, una igualdad y sin derrotas. Lleva más de un año invicto: su última caída fue el 15 de junio de 2008, ante Paraguay, en Asunción, por las eliminatorias. Desde entonces jugó 15 partidos, con 11 victorias y cuatro igualdades.
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"Yo me ocupo de mi trabajo y no de caerle bien a nadie. Lo mío es agradar a la selección y por eso a veces tengo que decir cosas que algunos no quieren escuchar", es otra de las frases típicas de Dunga, que supo surfear en un mar revuelto de críticas casi un año atrás, cuando la Argentina le ganó 3-0 a Brasil en la semifinal de Pekín 2008. Hasta el presidente Lula lo atacó: "Nunca pasé tanta rabia en mi vida. Vi a un equipo sin ganas de ganar", expresó el mandatario aquella vez. Algunos meses después, cuando el equipo comenzó a sumar puntos rumbo a Sudáfrica, Lula cambió el discurso: "De la misma forma que un gobierno sólo puede ser evaluado al fin de su mandato, un entrenador sólo puede ser evaluado después de que termina su trabajo".
Como jugador y en la selección, Dunga era un mediocampista luchador entre habilidosos compañeros. Ahora, desde el banco, sucede algo similar: lucha por su estilo en el país del jogo bonito . Hoy Brasil tiene otro estilo. Es marca Dunga.
Ronaldo aplaude a Dunga
Mientras los medios congelan sus ataques al seleccionador pero no ocultan la desazón que produce su apuesta futbolística, Ronaldo aparece en escena y no duda en elogiarle. ¿Lógico? No lo parece demasiado pero al Fenómeno no le costó, sino todo lo contrario, hablar maravillas de Dunga.
“A cada día me sorprendo más con su calidad como entrenador y con sus elecciones. El equipo está muy bien armado por Dunga”, enfatizó un Ronaldo que calificó la victoria sobre Estados Unidos como “...preciosa. Fue un triunfo maravilloso e increíble. Una remontada sensacional”. El delantero del Corinthians, que en septiembre cumplirá 33 años, permanece alejado de la selección desde la conclusión del Mundial de 2006, cuando el propio presidente de la CBF Ricardo Texeira le desacreditó públicamente. Pero su regreso al fútbol brasileño se ha revelado como espectacular, hasta el punto de que hace cerca de tres meses que se rumorea su futuro retorno al equipo nacional, que ha recibido, incluso, el beneplácito del mismo dirigente que hace dos años le daba por muerto.
¿Tiene algo que ver toda esa historia con sus encendidos elogios a Dunga? Lo cierto es que el entrenador nunca ha ocultado una especial simpatía por un Ronaldo al que conoció en la concentración previa al Mundial de Estados Unidos, en 1994, cuando él capitaneó al Brasil que conquistó el cuarto Mundial con Romario como goleador... y Ronaldinho (así le llamaban en aquel entonces) como mascota de un grupo en el que Parreira no le dio ni la ocasión de debutar. Tenía 17 años y toda una vida por delante.
Ahora, cuando parece encaminarse a sus últimos años como profesional, Ronaldo se acerca de nuevo a la canarinha. “La echo en falta, pero todo tiene su momento”, reconoce un jugador que no duda en afirmar que “si consigo regresar, aprovecharé ese momento. Por ahora me consuelo como un hincha y me apasiono. La selección merece nuestra felicitación”.
Entre esta sinceridad y sus encendidas alabanzas a Dunga se descubre la realidad. Ronaldo sueña con el Mundial 2010 y sus goles en el Corinthians son su mejor pasaporte a la canarinha. A una selección en la que manda quien capitaneó su debut, hace ya 15 años.
Dunga abre las puertas de la selección a Ronaldinho
En la rueda de prensa previa a la final de la Copa Confederaciones, Dunga no descartó que tarde o temprano Ronaldinho vuelva a vestir la camiseta de la selección:"Me gustaría que volviera, pero si va a hacerlo, no lo sé. Quizá deberíais preguntárselo a Ronnie, porque su vuelta depende más de él que de mí, pero insisto en que me gustaría que volviera".
El seleccionador dejó fuera de la lista brasileña para la Copa Confederaciones al ex barcelonista. Sin embargo, su decisión no parece ser definitiva, al menos a tenor de sus palabras. El rendimiento de Ronaldinho en el inicio de temporada con el Milan será determinante para ver si Dunga puede satisfacer su propio deseo de ver de nuevo a Ronnie con la 'canarinha'.
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