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EL AMOR CRISTIANO

FRANK VEGA GONZÁLEZ

Año XVI. no. 92
julio - agosto
de 2009

RELIGIÓN


Solo se puede saber que es el amor si se ha amado, si se ha tenido amor. Para poder amar solo se necesita estar dispuesto a “…sufrirlo todo, creerlo todo, esperarlo todo, soportarlo todo.”(1 Co 13.7)
¿Acaso alguien nos ha amado así? El cristiano apuesta que sí, con la seguridad  de que Dios “…nos ama, en que, cuando todavía éramos pecadores, Cristo murió por nosotros.”(Ro 5.8)¿Cómo es posible que Dios sea capaz de morir por nosotros? Solo es posible debido a su amor “…porque él es bueno, porque su amor es eterno… ” (Eclo 51.12)
El que recibe mucho amor, mucho amor da, pues la razón del ser amado se convierte en retribuir ese amor. El que recibe, entrega y “El que no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor.”(1 Jn 4.8)
Los cristianos tenemos fe en que Dios nos ama a pesar de nuestro pecado, por lo que vemos justo y necesario aceptar la invitación de Jesús: “…Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.”(Mt 22.37) En la búsqueda del amor de Dios encontramos el amor de Cristo y el que ama a Cristo encuentra el reino de Dios y es Jesús el mismo que nos dice: “…El que me ama, hace caso de mi palabra; y mi padre lo amará, y mi padre y yo vendremos a vivir con él.”(Jn 14.23)
Sabemos que Dios nos ama ¿Cómo entonces podemos devolver su amor? Dios nos pide que su amor no quede encarcelado en nosotros, sino, que se irradie a los demás ¿Quién mejor que el que se sabe querido y amado por Dios? Jesús fue el primero que tomó la iniciativa; tomemos, pues, la nuestra y con nuestra cruz al hombro consolemos a todos aquellos que no han conocido su amor. Jesús lo quiere así y nos dice: “…si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a otros.” (Jn 13.14)
¿Acaso existe alguien que ame a Dios sinceramente y a la vez ame con reserva a los demás? Ciertamente no, “Si alguno dice «yo amo a Dios», y al mismo tiempo odia a su hermano, es un mentiroso. Pues si uno no ama a su hermano, a quien ve, tampoco puede amar a Dios, a quien no ve.”(1 Jn 4.20) En el mundo de hoy, muchos piensan que el que ama y es bueno con los demás, es débil, pero la verdad es que “El que ama  a su hermano vive en la luz, y no hay nada que lo haga caer.”(1 Jn 2.10)
¿Pero, los que nos hacen daño? ¿Debemos amarlos también? Si seguimos la máxima: “traten a todos con amor, de la misma manera que Cristo nos amó…” (Ef 5.2), la respuesta sería un rotundo SÍ. Esta es mi verdad y la de muchos: la persona que odia y usa, en tanto, la violencia consigo mismo y con los demás, sufre y es más digna de compasión que un ciego en medio de la oscuridad. Por eso creo en la palabra de Jesús cuando nos dice: “…Amen a sus enemigos, y oren por quienes los persiguen.”(Mt 5.44)
Es realmente difícil amar y aún más difícil amar sinceramente como Cristo nos ha amado. El camino es difícil y la puerta angosta, pero si queremos llegar al reino, no hay otra solución que seguir y practicar en el trayecto el consejo de San Pablo para convivir con las personas de este mundo: “no paguen a nadie mal por mal. Procuren hacer lo bueno delante de todos.”(Ro 12.17) “Tres cosas hay que son permanentes: la fe, la esperanza y el amor; pero la más importante de las tres es el amor.” (1 Co 13.13)

Enamorarse de Dios
El amor es amar y amar es darlo todo. El amor es también sinceridad y se es sincero si uno se entrega tal como es. Dios es amor y la fe la aceptación de ese amor. A Dios no se ve, pero se puede amar con la fe de “…no entender entendiendo…” (San Juan de la Cruz, Coplas hechas sobre un éxtasis de harta contemplación). Es una necesidad el amor: darlo y recibirlo. El amor con amor se paga. Dios nos ama y su amor se hace vida en nosotros y toma un espacio en nuestro ser. Espacio que se cultiva con la “…atención a lo interior, y estarse amando al Amado.” (San Juan de la Cruz, Letrilla Suma de la perfección). Si en ese espacio no has sembrado la semilla de tu voluntad porque no has aprendido a desearlo, entonces toma en cuenta este mensaje que puede servirte de enseñanza: “…Estando ausente de ti ¿qué vida puedo tener, sino muerte padecer la mayor que nunca vi?...” (San Juan de la Cruz, Coplas del alma que pena por ver a Dios). Cuando hay amor se soporta todo y cuando hay esperanza se camina hacia la luz. La mayor meta del amor es su conquista. En este mundo el amor del hombre tiene muchos enemigos. Pero el amor a Dios cabalga libre entre las adversidades, pues todo aquel que lo posee lo protege como su mayor tesoro y lo aviva como un fuego “En una noche oscura, con ansias, en amores inflamada…” (San Juan de la Cruz, Noche oscura). No pienses que se es necio por amar a Dios, porque la sabiduría es una espada de dos filos que penetra y discierne nuestra realidad y su empuñadura es el deseo del amor. Amemos a Dios. Démosle un espacio importante en nuestro corazón, en donde el pecado sea vencido por él y podamos verlo cara a cara y decirle  ”…ya no eres esquiva…” (San Juan de la Cruz, Llama de amor viva).  

            Consejos para un Joven

-Joven, no ahogues tu identidad en la multitud.

-Joven, no busques la adulación del espejo, sino la belleza del amor.

-Joven, sorpréndete cada mañana cuando seas mejor que ayer.

-Joven, no culpes a tu necesidad, todos comemos, pero el pan se puede elegir.

-Joven, castidad no significa suplicio, sino tesoro en abundancia de amor. 

-Joven, la creación no te quiere mentir, eres tú el que se deja engañar en lo creado.

-Joven, en los errores encontrarás la verdad  y en la aparente perfección  la mentira disfrazada.

-Joven, la hermosura de la vida no se arranca de los demás, sino que se consigue dándote, y así, dándola.

-Joven, no dejes tu amor en lo banal, que sería como ponerlo al borde de un precipicio.

-Joven, cree y crea, y encontrarás sentido a tu vida.

-Joven, no levantes muros en tus puertas, porque después ni tú mismo podrás pasar.

-Joven, la sabiduría a veces parece absurda en lo oscuro de nuestra realidad, sin embargo esta trasciende y brilla como una luz en el camino que deseamos andar.

-Joven, no seas eco de lo que te quieren vender en el mundo, y solo así, podrás encontrarte a ti mismo.

-Joven, alégrate cuando se rían de ti los que piensan que lo tienen todo, porque tu solamente tienes a Dios.

-Joven, vive un mundo interior que puedas amar.

-En fin, Joven, confía en tu amor, enamorándote de la voluntad de Dios.

-Y recuerda: la vida en ocasiones es cruel, pero la vida en si, es buena.