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Existen diferentes formas de manifestarse la violencia, y esta obedece por regla general al principio de acción - reacción. Las formas de manifestarse este fenómeno en la sociedad no escapan a este principio, si se produjeran algunas expresiones de violencia por generación espontánea, estas excepciones no constituyen regla alguna.
Por eso, se considera que todo lo que va contra el natural modo de proceder o actuar de las personas o hacia las personas, los colectivos o la sociedad, se considera acto de violencia o acto violatorio, cuando se produce no sólo contra la integridad física de las personas, sino también cuando se violan las normas, las costumbres, las leyes, la justicia, el orden, las disposiciones, los derechos, las libertades, la cultura, las creencias, las religiones, las ideas políticas, sus derechos humanos y deberes y derechos cívicos, laborales, profesionales, individuales, colectivos, institucionales o sociales.
¿Cómo se manifiesta en Cuba actualmente la violencia social

Cuando un padre de familia o responsable de núcleo familiar, no recibe salario justo por el trabajo que desempeña y su cuantía no le permite sufragar los gastos para la subsistencia de él y los suyos, se manifiesta violencia, pues lo justo conforme al derecho natural es que si alguien trabaja, pueda cubrir con el resultado de sus esfuerzos laborales, sus necesidades elementales y las de su prole.
Esta acción genera en las personas violentadas en su derecho, (el padre y su familia) una reacción virulenta provocada por: frustración, malestar, stress, impotencia, inseguridad e insatisfacción ante la realidad objetiva en que se encuentra sumido él y su familia. Esa reacción violenta se va a manifestar entre los integrantes de la familia, los más jóvenes en el medio familiar y estudiantil, los adultos en el medio laboral, familiar y social.
Estas personas violentadas viven en ascuas y esa especie de incendio solapado lo van propagando por sucesivas oleadas en sus conductas, tendentes por reacción a violentar también normas, leyes, disposiciones, para alcanzar así, por vías no naturales de proceder, la suplencia de la ineficacia del salario percibido e intentará cubrir sus necesidades, siempre que pueda, mediante acciones como negocios ilícitos, conductas marginales, sustracción o tenencia ilícita de productos ilegalmente obtenidos para su venta ilícita, etc.
Estas actitudes traen como consecuencia indisciplina laboral y social, pérdida de la cultura del trabajo y el sentido humano de realización del mismo, conduce en muchos casos al delito e involucra fatalmente muchas veces a la familia haciéndole caer en un profundo relativismo, otros se refugian en la evasión y la alienación en hábitos y vicios como el juego, el alcohol, o las drogas.
Todas estas acciones van generando una cadena, o efecto dominó, que se esparce por toda la sociedad, por razón del número considerable de personas que sufren esa violación.
Otro ejemplo lo constituye, entre otros muchos, la violación de las normas de respeto, consideración y convivencia colectiva de las relaciones interpersonales, la violación del espacio auditivo por personas, jóvenes y no jóvenes, que imponen a otros a cualquier hora del día o de la noche, estridencias y ruidos de una gama que va, desde la vociferación estridente, discusiones acaloradas y groseras en un tono excesivamente alto, también los “reguetones” en las reproductoras de todo tipo de vehículos con textos obscenos reproducidos a altos decibeles insoportables al oído humano, sin contar los claxon, los escapes de humo y los ruidos de la mayoría de los camiones y vehículos que circulan por la ciudad.
Qué decir de la necesidad de obtención de productos alimenticios de primera necesidad, a precios inaceptablemente astronómicos, verlos, necesitarlos y seguir adelante como si no viéramos.
Los casos en que alguien en un litigio de naturaleza laboral o civil, ve violados sus derechos por diferentes razones como abuso de poder, el burocratismo, la corrupción, el amiguismo, el nepotismo, la negligencia por incompetencia, el favoritismo, la corrupción, la irresponsabilidad, el sociolismo, esas personas son también violadas y generadoras de violencia.
Cuando muchas personas durante un largo tiempo de sus vidas, han tenido que fingir, disimular o mentir en sus formas de pensar y de actuar por motivos de creencias religiosas, pensamiento político, criterios filosóficos, o políticos y han tenido que hacerlo para mantener su puesto de trabajo, su profesión y cierta consideración de aceptación para librarse de la exclusión política y social, esas personas han sido duramente castigadas con un rudo daño antropológico en sus conciencias, producido por la violencia de la exclusión, el miedo y la coacción, lo cual les ha compulsado a una conducta no natural que va contra la gnosis de su persona y le obliga a la sumisión, a la doblez y la anulación de la moral, de la sinceridad y la transparencia de su conciencia, violencia que conduce a las personas a sufrir el peor de los genocidios, el genocidio de la conciencia humana, que aparentemente no deja huellas perceptibles inmediatas, pero a mediano y largo plazo destruye los mejores valores humanos y los de toda la sociedad para finalmente destruir la sociedad misma.
¿Qué hacer para que la violencia no se manifieste y produzca reacciones nocivas en las personas, en la familia y en la sociedad? ¿Cómo hacerlo?
Primero: Se necesita mucho optimismo, fe y esperanza, se necesita mucho amor de todos hacia todos, mucha voluntad para las transformaciones y evitar todo acto, expresiones o comportamientos violatorios del derecho natural y legítimo que corresponde a las personas, conforme a su dignidad humana para que todos sus derechos humanos sean respetados sin excepción, ya que los mismos han sido proclamados y firmados por la mayoría de los integrantes de la Comunidad de las Naciones Unidas, incluyendo a Cuba.
Que el hecho de que una, varias o muchas naciones violen esos derechos, no faculta a nadie, a la luz de la justicia, del derecho y de la verdad, a que sean limitados o pospuestos para designar cuáles deben cumplirse y respetarse sin violarlos, y cuales no, porque ello constituye un acto en sí mismo violatorio, que no tiene justificación.
Que la persona humana y su derechos, sean el sujeto, principio y fin de todas las instituciones, organizaciones, proyectos sociales y políticos de nuestra nación y no como casi siempre ha venido ocurriendo hasta el presente, que la persona humana está supeditada, a los intereses, necesidades y prevalencia de los poderes políticos, de las instituciones y de las organizaciones oficiales que rigen la sociedad cubana; es necesario invertir la pirámide para que todas las estructuras de gobierno y dirección se pongan al servicio del bienestar y el progreso de los hombres laboriosos que constituyen la familia cubana como célula fundamental de la sociedad y principal educadora de los mejores valores y tradiciones que ninguna escuela puede suplir; esa es la fórmula mágica y perfectamente viable que necesita la raíz que aqueja hoy a nuestra sociedad cada vez más violenta, que clama con urgencia desde el silencio de las conciencias, cambios sustanciales que la reviertan.
Necesitamos la cultura del amor, la forja de hombres honorables que surjan de familias honorables, por su honradez, por su sencillez, por su transparencia, por su sentido de la responsabilidad y del deber, por la defensa y respeto a los derechos que conciernen al otro, que cada cual respete en los demás lo que desea que respeten en él, que los hijos de familia se eduquen en colegios donde los maestros y profesores respeten y defiendan a la familia y las cualidades humanas que han de transmitir, que sean también celosos defensores del amor, la vocación y la entrega a su familia, sean modelo del hogar, vivan y practiquen la fidelidad y el amor a sus parejas, a sus hijos, quien no ame, respete y sea fiel al calor del hogar y cuide de corazón a su familia, jamás amará, ni será fiel ni constante a nada ni a nadie.
¿Cómo lograr el triunfo del amor, el respeto y equidad que merecen todos los cubanos y cubanas para que la violencia contenida y manifiesta no siga desatando su destructiva reacción?
Es necesario legislar sobre nuestras propias leyes, con las mismas estructuras y los mismos gobernantes. Es necesario una apertura hacia un proceso de cambios que haga realidad con efectividad los mismos principios humanistas que rigieron desde los procesos iniciales en la lucha de este pueblo por una Cuba mejor, una Cuba en la que podamos seguir contribuyendo al logro de un mundo también mejor, basados en la justicia, la solidaridad, el respeto a los derechos, el espíritu de cooperación, el servicio a la paz y el amor. Quiera Dios que muchos cubanos estemos pensando, preocupados y ocupados, haciendo lo que hay que hacer para lograrlo con todos y para el bien de todos los cubanos.
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