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El hombre que ama la libertad,
aunque no sepa que la ama,
anda empujando por ella
y huyendo de donde no la halla.
José Martí
Revisando algunas estadísticas de las estampidas de cubanos hacia otros países, me quedé pensando en el problema de las salidas del país y me embullé a compartir mis ideas con usted. Le traslado estas interrogantes.
¿Por qué existen “algunos” cubanos que se quieren ir del país?
¿Será que se ha generalizado el deseo de viajar y conocer mundo?
¿Estamos en tan buenas condiciones de vida que pensamos que a donde lleguemos todo va a ser igual?
¿La situación para los que vivimos dentro es insoportable e insostenible?
Vamos a andar esos caminos siempre dejándole la decisión a usted para que vaya reviviendo el ejercicio pleno de democracia, aunque sea muy puntual.
En emigrar no existe nada malo porque es un derecho consagrado universalmente, toda persona tiene el derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y regresar. Pero esta no es la cuestión en la que estamos inmersos, necesitamos buscar más. Existe gran número de personas, en los últimos años, que no desea estar en Cuba y, en consecuencia, trata de viajar al exterior de diversas maneras, para establecerse como residentes permanentes o como ciudadanos en esos lugares. Muchos se casan con ciudadanos extranjeros y contraen la ciudadanía automáticamente, otros viajan de visita o como cooperantes y encuentran diferentes modos de poder establecerse, traicionando una confianza depositada de antemano, y otros ejercen el experimento del tráfico ilegal de personas para lograr su fin.
Después del año 2002 es un hecho que muchos cubanos han escogido el camino del escape hacia diversos confines, siempre hacia países capitalistas (que contradicción), muchas más personas que en las estampidas a lo largo de la historia de la revolución cubana: Mariel, Camarioca, aperturas para balseros, etc. Ahora cabe preguntarnos una cosa.
¿La salida de Cuba es la solución actual para los cubanos y para el gobierno?
Una de las frases que se escucha a diario por el cubano de a pie es: “O te adaptas al entorno, o te vas del país.” La situación actual de la economía mundial cada día se empeora y no se perciben cambios positivos a corto plazo.Como dije no pretendo un único dictamen, hay que manejar 2 corrientes reales, huir a extrañar, o quedarse a resistir.
Esta forma de proceder, la de escapar, trae consigo la salida del medio que nos rodea para comenzar a adaptarnos a otras costumbres y modos de encaminarse en la vida, dejando atrás nuestra historia, nuestros familiares vivos y muertos, los recuerdos de la infancia, las amistades, sabiendo que nunca más tendremos en nuestro interior, vivir con el sentido de pertenencia en la tierra que nos vio nacer.
Para el gobierno cubano es muy cómodo el éxodo masivo y organizado de una parte de la población, aún siendo personal calificado, puesto que, a pesar de radicar de manera permanente en el exterior, ellos tratarán de ayudar a sus familiares que quedaron en Cuba de muchas formas, y vendrán de visita si se les consiente, para así, de manera indirecta, ser explotados económicamente. También le alivia el asunto del desempleo en un país con baja producción, ratificada y publicada en todos los medios de comunicación, además de los altos subsidios de alimentos, servicios y otras compras que se practican a diario en los comercios, hospitales, escuelas, hoteles, transporte y más.
Buscar fuera de Cuba la solución del problema le compete a cada individuo de forma particular, y no es que tengamos que imponer un solo criterio para la generalidad, pero es que si todos nos hubiéramos quedado aquí, sintiendo en nosotros el compromiso de ser parte del futuro de Cuba, y así hubiéramos construido un futuro a nuestra forma, con las ideas de nosotros, estoy seguro que otra seria nuestra realidad actual.
¿Y si me quedo tranquilo en mi país?
Con el abandono de Cuba de muchas personas, el gobierno cubano construyó una apariencia de molestia permanente para así tener un enemigo al cual atribuirle cada desmejoramiento paulatino de la situación y aceptar todas las ayudas económicas venidas de los que huyeron.
Gran cantidad de cubanos que viven actualmente dentro de la isla, cultivan diariamente la doble moral y la hipocresía como premisa en la relación con las demás personas, trabajan por un espejismo, por una utopía o por una ilusión, tienen que adquirir un sentido de compromiso imaginario con un futuro que está casi muerto o ahogado, deben aprender violentamente a saber fingir ante la mirada de un hijo al pedirle un juguete o un dulce y que no se lo puedas comprar, porque solo los que se fueron a buscar fortunas poseen esa posibilidad. Tendríamos que tener un reparador de sueños a nuestra disposición, para que arregle las pesadillas habituales que veremos en la cotidianidad del vivir en Cuba, en la calle con los comentarios de desconocidos y transeúntes, en los ámbitos que necesiten disposiciones, para lavarnos la cara y despertar de nuestra realidad.
En general, cualquiera de estas decisiones trae consigo dificultades y sufrimientos inevitables, derivados de las circunstancias de ser cubano. Una vecina de mi barrio me diría así: “Ahora sí estamos embarcados con esta herencia que nos cayó del cielo”, pero no miremos así. El pesimismo y el espanto que hoy nos aqueja necesitamos sacarlo de la cabeza si se quiere continuar la vida felizmente, en cualquier circunstancia, para saber elegir cuál corriente de pensamiento es mejor para todos y aprender a descubrirnos por dentro.
A lo largo de nuestra historia después del 59, hemos resistido todo tipo de privaciones y dificultades, solo aguantadas por un gran poder de recuperación que posee el cubano, y el deseo de ver nuevos horizontes, de asimilar la vida con optimismo, unida a la sencillez y nobleza criolla.
¿Nos faltan fuerzas para seguir hasta el final?
Parece que nada cambia pero siempre que llueve, escampa. Mientras más larga sea la noche, más cerca se halla el amanecer. La angustia de hoy pasará tanto más rápido si desterramos de nuestras caras la careta y el disfraz para ser nosotros mismos.
Se está arrimando el día feliz en que todos los cubanos no tendremos que huir más de nuestros sentimientos, sin contradicciones ni negaciones, y viviremos felices aquí y allá, trabajando por un brillante porvenir. Vale la pena fomentar, entre todos los cubanos, nuevos espacios donde podamos ser y expresar lo que somos y queremos ser, con respeto y pluralidad, donde las palabras diferencia e inclusión sean de referencia, para realizarnos como personas y miembros activos de la sociedad en que vivimos. Hay que encontrarle el sentido a nuestras vidas y a nuestros entornos actuales de vida para poder llegar a ser partícipes de la promesa de bien común, para que nuestra luz insular se vuelva a levantar por entre las farsas y las artimañas y nunca más existan cubanos que se sientan mal dentro de Cuba, que estemos todos orgullosos de vivir en familia y felices.
¿En cual bando se coloca usted?
¿Entre los que se quedan a dar el pecho, o entre los que parten para extrañar?
Gracias y que Dios los bendiga.
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