Quiero lanzarle al tiempo una andanada de flores encarnada de afectos
sin coloraciones, sin luces, pintada por un beso en la trastienda del cariño,
azul de ensueño donde se esfumen los contornos, filtro de claridades
donde la realidad semeje una visión de objetos inventados,
donde la flor no sea flor ni el sueño sueño, donde nada fallezca
ni se deje gastar por las medidas; sin moldes, sin riberas, sin confines.
La libertad gravita en una órbita que no ha sido aún delimitada,
que no ha sido todavía sorprendida en su regalo en forma de conquista
para incendiar con ternuras de amor los corazones.
Humberto J. Bomnin Javier
Agosto 2008
Madrugada de 2009-04-29 2:15 A.M.
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