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LEMAY OLIVA Y LA TRADICIÓN
DE LA PERSEVERANTE BÚSQUEDA DEL RIGOR

SERGIO LÁZARO CABARROUY FERNÁNDEZ - FONTECHA

Año XVI. no. 96
marzo - abril
de 2010


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La tarea inconclusa 2007

La definición de una vocación pasa por una serie de pruebas que deslindan el mero “gusto” y la agitada simpatía con una determinada actividad humana que podamos considerar interesante en un momento de la vida.
El caso de Lemay Oliva, más que pintor artista plástico de apenas 25 años, es un buen ejemplo de ello, su condición de autodidacta no es resultado de un potenciado ego, ni de una temprana “genialidad” que hiciera prescindible cualquier asesoría o estudio, es producto de algo que él ha querido definir como “fatalismo geográfico” pero que en esencia es cortedad de miras y conservadurismo de quienes podían haber impulsado oportunamente esas capacidades. Dotado de una visión muy propia del entorno ha sabido adentrarse sin temor en asuntos ante los que otros hubieran reflexionado varias veces a la vez que se ha sabido reconocer deudor de cuantos le han precedido y tampoco ha temido hacer suyos procedimientos creativos que han sido «apellidados» en el arte cubano.
Tales razones creemos que sean suficientes para acercarlo a estas páginas pues resulta una figura digna de respeto no sólo por la variedad y fuerza de su joven obra sino también por su ejemplar perseverancia y sinceridad.          
- ¿Desde cuándo pintas?
- No estoy muy seguro de eso, pero según mis mayores mucho antes de aprender a caminar y hablar.
Me dediqué a la pintura como profesión a tiempo completo cuando terminé noveno grado. Aunque tuve que esperar hasta el 2008 para obtener la categoría de creador independiente, sin eso era solo un “aficionado” más.
- ¿Qué formación académica tienes en este campo?
- Académica ninguna. Tampoco fui recibido formalmente como discípulo por un artista en particular, si bien no puedo negar que he recibido consejos de muchos creadores profesionales. Pero sin duda mi mejor maestro es el trabajo en el taller, “a pintar se aprende pintando“. Ser autodidacta es como llevar una cruz, (una bedición y una condena) yo me siento orgulloso de serlo, pero debo confesarte que deseos de estudiar en una prestigiosa academia nunca me faltaron, solo que las circunstancias no me lo permitieron.

Piedad 2003. 54,5X42cm.

 

S.T. 2008.

 

Sociedad III 2004-2009

Impedimento

 

Tu huella 2004

 

Resignación

Entre 1990 y el año 2000 cerraron sus puertas la mayoría de las escuelas de arte en Cuba, San Alejandro y el ISA recortaron drásticamente sus matriculas. Se produjo un éxodo masivo de artistas hacia México y luego Miami que dejaron un profundo vacío institucional, sobre todo en las nuevas promociones. Yo provengo de una familia humilde en la que no hay artistas (a pesar de mis apellidos). Vivo en una pequeña ciudad de provincia La Habana y ya es conocido por todos como pesa el fatalismo geográfico en estos asuntos, súmale a eso mi carácter obstinado, porque en honor a la verdad, a fuerza de tantos obstáculos bien podía haber tomado otro camino y ahí tienes la fórmula perfecta para obtener un artista autodidacta. Aunque ojo, aún soy joven y no he renunciado a la posibilidad de formarme académicamente.
- ¿A qué le pinta Lemay?
- Al ser humano y a la vida.
- He visto en tu obra una marcada referencia a Cuba. ¿qué sientes cuando oyes la palabra Cuba?.
- Quizás esta pregunta sea más fácil contestarla el día que viaje fuera de mi isla. A veces tomar distancia ayuda a ganar una nueva y más coherente perspectiva del asunto. Martí comprendió mejor que nadie nuestra realidad y todos sabemos desde dónde lo hizo. Por ahora Cuba es para mí sinónimo de potencialidad, de terreno fértil y de semilla por germinar. Creo también que las islas poseen una energía renovadora muy especial, el mar puede ser una barrera natural o un puente más allá de cualquier frontera. Cuba aún está por abrirse al mundo, y cuando lo haga tendrá mucho que aportar, creo firmemente que nuestro momento de esplendor aún está por venir, yo espero ser testigo y protagonista de ese renacimiento.
- En tus pinturas he visto también el mar y los dramas sociales que vivimos. ¿Tiene tu obra algún metarelato, alguna intención trascendente que puedas expresar en palabras?
- Sé que te refieres a una obra muy particular mía que fue portada de Vitral hace algunos años, por cierto que en aquella ocasión se trocó el título de y apareció como “Ruega por nosotros” su nombre real es “Piedad”, que no es nada original pero cumplía el propósito de establecer una relación con una obra muy famosa del renacimiento italiano “La Pieta” de Miguel Ángel, mi apropiación era novedosa en tres sentidos, era una versión pintada en pequeño formato y de vivos colores de una escultura monumental hecha en mármol blanco, la Virgen María ahora es Virgen de la Caridad y ya no sostiene a Jesús muerto en la Cruz, sino a una madre con su niño rescatada de la furia del mar. Creo que no necesito explicarme, la imagen habla por sí sola. La cuestión es, que esta fue una pintura muy vista y casi todos creen que de eso trata el resto de mis trabajos pero no es así.
Mira, Sergio, a mí me gusta hablar empleando un lenguaje sencillo pero no siempre es posible como ahora que deseo exponer algunas ideas entorno a mi discurso visual. Mis obras transitan el universo de lo «real maravilloso», me apoyo en un personaje que surgiere mutación y deformidad en el hombre que piensa y sobrevive al margen del mundo real. Mi intención es cuestionar las causas de la violencia, la marginación, la incomunicación, el odio, las doctrinas ideológicas represivas y tantas posibles desviaciones de la conducta humana como me sean posibles. Para ello me valgo de mis propias histerias y obsesiones que llevadas al plano visual resultan ser una efectiva terapia emocional.
Empleo una técnica basada en la armonía de ocres y tierras, experimento con las texturas naturales, trabajo los planos bien marcados por luces y sombras para conseguir una atmósfera intensa en cada obra. La ejecución preciosista varía con las dimensiones y el soporte. Me interesa capturar la atención del público que visita el espacio expositivo y sensibilizarlo hacia su otra realidad… no la dura realidad del día a día sino la privada, la secreta realidad que constituye este universo para cada uno de los seres humanos que lo habitan y lo interpretan en la justa medida que los afecta. El paisaje rural gana de vez en vez especial protagonismo en mi obra, quizás como necesidad de “reconciliar” al hombre con su entorno, en ese aspecto me reconozco influenciado por la figura de Tomás Sánchez, pero al contrario de él yo no apelo al discurso medio ambientalista o poético como la mayoría de lo paisajistas sino antes bien al espacio mental donde habita mi alter ego, un ser con deforme y ambigua expresividad que se refleja como un demonio en ocasiones y en otras como un niño triste que recuerda al hombre torturado por su existencia apartado de toda la belleza y la perfección que significan semejantes paisajes, expresión y presencia divina. Es un ser que se aparta del Paraíso por su propia voluntad, quizás nunca fuimos expulsados quizás simplemente dejamos de creer en él.
- ¿Cuáles han sido tus principales apoyos y dificultades en el camino de la creación?
- Te agradezco que me hallas hecho esta pregunta, porque si he podido llegar hasta aquí sin renunciar a mi vocación, se debe al apoyo incondicional que me ha dado mi madre, a Bárbara Cabo Velásquez le debo mi vida, todo lo que soy y posiblemente todo lo que pueda lograr en el futuro. Cuando nadie confió en mí, cuando todos creyeron que renunciar a los estudios para ser artista era el sueño loco de un adolescente soberbio e inmaduro, ella tuvo el coraje de permanecer incondicional a mi lado, sin criticarme, sin reprochar mi decisión. Ahora no todo es felicidad pero al menos vivo de mi trabajo sin estrechez. En cambio cuando empecé me tuve que amarrar los pantalones y enfrentar la dura realidad que significa dedicar tiempo y recursos materiales muy caros y difíciles de conseguir a una obra que no rendía ningún beneficio salvo el propio orgullo del progreso alcanzado, y todo eso salía de la vieja máquina Singer de mi madre, que además encontraba suficiente tiempo para apoyarme emocionalmente cuando sentía que todo esfuerzo era inútil y el mundo literalmente se me venía abajo.
Existe el mito de que los artistas son espíritus libres e incomprendidos, que terminan entregados a una vida desordenada o excluidos de la sociedad por sus extravagantes ideas. Cualquiera que conozca algunos de los muchos creadores que viven y trabajan en nuestro país sabe que eso no es cierto pero los prejuicios son difíciles de romper. Por supuesto que un verdadero artista no es una persona común. Yo por ejemplo paso muchas horas solo en el taller con mis ideas, también dedico mucho tiempo a leer y a escribir los proyectos que voy generando, eso implica una fuerte deuda social y una aguda manera de observar la realidad que en ocasiones puede resultar incómoda. Pero ese es el precio que cada uno debe pagar por ser coherente con sus ideas. Tengo muchas amistades pero muy pocos amigos, a estos últimos les doy las gracias por todo, sin su oportuna ayuda las dificultades me superarían. Y ¿cuáles son las dificultades? Las de casi cualquier joven artista cubano de provincia, sin financiamiento, ni promoción para insertarse en el limitado epacio institucional. Pero lo que más afecta sin duda es sentir que es imposible crear un proyecto de vida y seguirlo, digamos que depende mucho del azar y poco del esfuerzo personal. Hay una apatía y un estancamiento generalizado que no es nada esperanzador, al menos a corto plazo.
- Eres católico comprometido con las obras de comunicación de tu parroquia, ¿Qué relación tiene este compromiso con tu obra artística?
- Aunque mi obra no aborda sistemáticamente el tema religioso si es portadora de un mensaje ético y espiritual de profunda motivación cristiana. Quienes me conocen saben que trato de predicar con el ejemplo. He enseñado lo que sé a cuantos se me han acercado con interés. Las puertas de mi casa y mi estudio han estado y estarán siempre abiertas para todos.
- ¿Cuáles son tus sueños y perspectivas inmediatas como pintor?
- Conseguir que algunas galerías representen mi obra en el escenario internacional y encontrar financiamiento para dedicarme a estudiar, estoy seguro que compartir un aula con otros jóvenes talentosos bajo la guía de un maestro va a enriquecer mucho mi obra y también creo que egresar de una academia facilitará mi acceso a los espacios donde se promueve y legitima el arte joven es decir ferias, bienales, salones de arte contemporáneo etc. Una vez más tendré que tocar muchas puertas, algunas estarán cerradas pero al menos una se abrirá. Lucas 11-9 me lo confirma: Pidan y se les dará, busquen y hallaran, llamen a la puerta y se les abrirá. No hay fallo posible porque no me mueve el egoísmo ni el afán de gloria sino el deseo de brindar algo valioso y bueno a mi gente. Y si algún día la fortuna toca a mi puerta tendré a bien compartirla con los más necesitados, porque yo he vivido la pobreza en mi propio carne y se cuanto se agradece una mano generosa cuando ya se ha perdido toda la esperanza. No quisiera terminar sin antes agradecer a Vitral la oportunidad que me da de comunicarme con miles de mis hermanos en todas partes, un saludo y un abrazo a todos.

Concesión, 2009