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Empecemos por comprometernos con la verdad,
a ver las cosas como son y a contarlas como son,
a buscar la verdad, a hablar la verdad y a vivir con la verdad.
Richard Nixon, 1968
Cuantas cosas nos vienen a la cabeza en el diario quehacer de estos tiempos críticos y difíciles de vivir: problemas y soluciones, caos y bonanzas, malas y buenas intenciones, donde ni al más inteligente y capaz de los matemáticos le alcanza el dinero para terminar el mes, ¡qué digo mes!, ni siquiera los 14 días de las dos primeras semanas, en esta incertidumbre que estamos inmersos actualmente en Cuba y que muchos opinamos es producto de una mala administración de los recursos que hemos tenido y del ya innegable fracaso del estático modelo económico impuesto a todos, afectando de manera directa al cubano humilde y generando miedos sobre el rumbo de nuestra economía particular, asunto del que hablamos diariamente en nuestros hogares, en nuestros centros laborales, en la calle, es el tema que nos angustia, nos preocupa y queremos solucionar.
Yo no soy economista de profesión, pero me duele la realidad actual, tal vez como le duela a usted también y por eso le invito a reflexionar sobre algunas opiniones y posibles soluciones que hoy se manejan por la población en la calle, en la casa, en el parque, en todos los sitios donde dos o más cubanos se reúnan a conversar. Hace un mes, más o menos, que tenía deseos de hablar del carácter de la economía en Cuba junto con sus ventajas, pesares, muchas exigencias y caprichos, unido todo a los sueños y esperanzas de un cubano común de tener, de ser, de existir, pero con las necesidades básicas cubiertas o casi resueltas.
Hace más de 50 años montamos un tren que iba en un solo sentido, directo a la sociedad de la verdad y la aparente humildad social, apostando por un estado que nos resolvería sino todas, al menos la mayoría de nuestras necesidades, básicas y más allá, porque lo que había anteriormente no garantizaba un crecimiento del nivel de vida de la población y nos dejábamos explotar económicamente por una potencia imperialista, los Estados Unidos, de los cuales éramos neo colonia. Al pasar de los anos aparecieron jóvenes revolucionarios muy bien intencionados y nos organizaron un único y verdadero modelo económico a seguir por nuestra sociedad para fundar la esperanza que por tantos y tantos años una serie de héroes habían entregado hasta su vida para hacerlo realidad en un país libre económico, político y social.
¿No cree usted que a estas alturas debíamos estar con una alta solvencia económica real, ya que estamos probando hace más de medio siglo?
En los diferentes escenarios de reuniones gubernamentales celebrados recientemente se ha manejado el tema «Economía» como de vital atención y no ha habido una respuesta efectiva por los principales representantes del pueblo, al menos palpable en el diario devenir del cubano común. Esa supuesta minoría en el poder no se inmuta, no se cuestiona con efectividad el por qué de las quejas, no actúa en consecuencia. No podemos trabajar o sacrificarnos para que la economía mejore, si esa mejoría no es para mejorar todos, si no es palpable en la cocina nuestra, en nuestro estómago y en nuestro bolsillo. Pero en la calle la gente de a pie sí pregunta y se cuestiona el silencio habitual al clamor popular.
Vamos a empezar comentando algunas de las inquietudes que se escuchan en nuestro medio habitual:
1.¿Cómo pago todas mis deudas habituales, electricidad, teléfono, alimentos, etc.?
2.¿Qué cosa hago si me quedo sin trabajo, o si trabajo por muy poco?
3.¿Es la solución a mi situación económica una salida del país de uno de mis familiares, o de todos en conjunto?
4.¿Por qué en mi país no coexisten empresas foráneas para diversificar la oferta al consumidor nacional?
5.¿Y mi jubilación alcanzará para cubrir mis necesidades?
6.¿Para que voy a estudiar una carrera universitaria si cuando termine me van a pagar la cantidad de ,,,?
7.¿Y si siguen aumentando las diferencias entre los cubanos ,,,?
Hay que empezar a pensar en las oportunidades que se pueden abrir para mejorar las dificultades que se viven diariamente y olvidar ese supuesto miedo al cambio en la vida económica de Cuba. En las palabras de muchos se habla de miedo hacia donde vamos económicamente, claro está que el miedo nos paraliza, nos seca la boca, nos hace un nudo en la garganta, nos hace pensar que hay que temerle al ineludible cambio económico que se nos avecina, pero tenemos que estar bien seguros de que es inevitable y que si no lo hacemos ahora y rápido, fracasamos. Hay que buscar herramientas seguras para vencer nuestros miedos y la principal es saber reconocerlos y enfrentarlos porque cuanto más rápido se comience el trabajo, más rápido se termina la labor. La economía debe ser para procurarle bien a las personas, no las personas alimentar a la economía.
En nuestro país existe una gran cantidad de instituciones encargadas de monitorear, evaluar, ejecutar y controlar el desenvolvimiento cotidiano de las escasas reformas llevadas a cabo por el Partido a las empresas, los comercios, las compañías y demás establecimientos. Si cooperamos con buena voluntad con lo bien vista que es Cuba por lo atrayente de su posición geográfica y lo atractivo de su situación social, todo esto complementaría la posibilidad legal de invertir en abundancia en todos los sectores con la consecuente mejora del nivel de vida. La igualdad de oportunidades es conveniente y justa para desarrollar un modelo económico diverso que se fortifique y se amplíe en la medida que se sepa encauzar.
¿Y por dónde estamos en este momento preciso?
Se nota la actual situación delicada en la que se encuentra la infraestructura del comercio en nuestro país, comercios de todo tipo con bastante poco que vender o ventas encauzadas a un solo producto y limitadas, tiendas recaudadoras de divisas con las dependientes sentadas con caras largas, poca venta y poca oferta, las cafeterías destartaladas y mosqueadas, los mercados estatales del agro semi-vacios y con productos con una calidad en duda y largas colas para obtenerlos, el transporte casi omitido mientras el poco que existe es muy intermitente (en algunas ciudades florecen y se desarrollan los carretones con caballos, los bici-taxis y hasta motos-taxis), las carreteras y puentes están en pésimas condiciones pidiendo a gritos una reparación, la industria inmersa en un plan de ahorro que tiene a los trabajadores sin producir en sus casas para cumplir el plan de ahorro energético (no gasto electricidad aunque no produzca), la masa ganadera y avícola disminuyendo sin esperanzas visibles de que pueda elevarse su natalidad y su comercialización es casi exclusiva de la red de tiendas en divisa, hasta el turismo ya va cayendo en un retroceso continuo.
La decadencia puede constatarse en toda la actividad nacional y a lo largo de todo el país, resulta impactante la situación de las telecomunicaciones, no todos quienes necesitan pueden disfrutar de teléfono en casa, porque no hay capacidad, solo 15 abonados a teléfonos móviles y 19 usuarios de Internet por cada 1000 habitantes, sin hablar de que están suspendidas las entregas de nuevos servicios al sector residencial, el 60 % del agua que se bombea se pierde por mal estado de las redes hidráulicas lo que se dice en todos los medios de comunicación y difusión pero no se remedia, la situación del sector inmobiliario es caótica y alarmante por lo antiguas y escasas que se encuentran las viviendas, unido a un enjambre de trabas y disposiciones que existen para entorpecer su construcción, proliferación y hasta el arrendamiento de estas. Muy unido a esto se realza una perdida de valores espirituales y morales, que desarticulan la sociedad cubana que trae como consecuencia el deterioro de la autoestima y el sentido de identidad nacional, a pesar de que usted coincide conmigo en que cuando nos dicen cubanos nos agrada en gran medida donde quiera que estemos.
Pero los cubanos hemos demostrado que no somos nada indiferentes y que tenemos unos deseos de salir adelante que al final será el recurso fundamental necesario para no perder la fe. No hay casi nada que desde este momento no podamos lograr. Aún en los momentos más difíciles y arduos hemos sabido cultivar con creatividad y constancia los oasis que el gobierno se ha visto en la necesidad de ofrecer en el sector de la pequeña empresa, orientado a que el mismo pueblo sea el protagonista principal para solucionar los problemas al pueblo.
Estas son algunas de las sugerencias que habla hoy en la calle la población cubana y que yo comparto con usted por lo novedoso y su facilidad para ponerlas en práctica. Se le escucha lo mismo al abuelo que va a buscar el pan todos los días que al ama de casa que se esfuerza porque le alcance el detergente para lavar, todos en general. Echémosle un vistazo y consideremos si es posible su aplicación a nuestra realidad, aquí van:
1.Eliminar la doble moneda existente hoy en la sociedad cubana ya que por todos es conocido que existe un precio en moneda nacional de los productos en el mercado que es equivalente con la divisa (CUC), dejando únicamente el peso cubano como moneda circulando, para así eliminar un sin número de trabas e intermediarios innecesarios y que entorpecen toda la dinámica del coexistir.
2.Reanimar el trabajo por cuenta propia en todos los sectores de la economía y los servicios para ciudadanos cubanos de nacimiento, facilitando, con adecuado control, la adquisición de materias primas para ejercer una efectiva labor, además de permitir el comercio entre todas las localidades y entre provincias, posibilitando que ese engranado de coordinaciones que hoy falla muy a menudo por excesivos controles, funcione eficazmente. Así el comerciante particular se vería inmerso en una competencia por lo mejor, lo más barato, la prontitud de respuesta en el servicio, defendiendo sus intereses y, colateralmente, los intereses del pueblo, sería el más interesado y responsable de su mercancía, la defendería con creces porque a él es a quien le dolerá el bolsillo.
3.Entregar a la población créditos por los bancos con poco interés y largo plazo para la devolución del mismo, para invertir en pequeños negocios familiares y así liberar la pequeña economía, dejarla en manos del particular, ya que en manos del Estado, como hasta ahora, no ha rendido frutos y va camino a un precipicio. Los pocos negocios particulares que coexisten actualmente demuestran el interés y la cohesión para afrontar cualquier tarea, a pesar de la continua persecución a que son sometidos por los inspectores y por la policía.
4.Creación de pequeñas empresas de producción e intermedio entre los productores y el pueblo, con el objetivo de garantizar una efectiva labor en la gestión de distribución y comercialización que hasta la actualidad está responsabilizada sobre los hombros del Estado. Estas deben de regirse por leyes y decretos que aseguren la calidad y el respeto al consumidor, razón de ser de su creación porque hoy en día, francamente, no se le tiene en cuenta. Hay que perder el miedo a las pequeñas empresas intermediarias que siempre surgirán, porque ese sería su objeto social y es una de las dimensiones de los servicios, sobre todo para los pequeños productores y trabajadores, los grandes transportistas servirán a los productores mayoristas y en todos los casos solo sería necesario aplicar un control de impuestos justos y éticos, movidos por el interés de ayudar al comprador y no de ahogar al productor o al transportista distribuidor.
5.Continuar y agilizar la distribución de terrenos arrendados para la actividad agropecuaria de quienes deseen convertirse en campesinos, facilitándoles la posibilidad de comercializar sus productos en todos los establecimientos asignados a este fin y con las pequeñas empresas privadas creadas para intermediar entre los productores y el pueblo.
6.Hace falta la creación de leyes en el aparato de justicia que le permita a los bancos conceder préstamos en efectivo para la inversión a los productores y trabajadores particulares, además de leyes integradas al sistema comercial y de producción que incluya al aparato estatal para proteger a particulares y a estatales de posibles extorsiones de los cuerpos de inspección, fenómenos muy frecuentes y nada ocultos hoy en día, amparados por trabas legales incomprensibles. En fin, garantizar las seguridades legales para negociar, trabajar y producir en bien de la economía cubana, se trata de ganar-ganar, con todos y para el bien de todos
7.Rescatar los contactos de futuras empresas mixtas que puedan aportar capital extranjero no solo para grandes empresas estatales, también para pequeñas y medianas empresas de particulares, a quienes se les posibilitaría desplegar las potencialidades de desarrollar algún producto propio que pueda expandirse mas allá de nuestras fronteras así como permitirnos a nosotros conocer y disfrutar de sus productos. La entrada de productos extranjeros no es malo, aparte de que frena un poco nuestra iniciativa criolla, mientras que también nos permite comparar las características entre uno y otro y así ver en la diferencia la búsqueda de nuestra mejor calidad y fortaleza.
No hay que temer, solo establecer justas pautas de negociación y globalizarnos en el buen sentido de la palabra. Sé que a usted se le pueden ocurrir otras tantas alternativas de solución, las aquí mencionadas las consideramos tan solo ideas esbozadas bastante primarias, se precisa afinarlas y ajustarlas por especialistas, se requiere de la verdadera escucha gubernamental y de su disposición al cambio para potenciar tanto el verdadero crecimiento de la economía nacional, como el florecimiento digno de los servicios en nuestro país, ahora agonizantes, observemos como han avanzado los vietnamitas quienes sufrieron agresiones más terribles que las recibidas por nosotros y sin embargo entre todos, sin temor a perder su identidad, por el contrario, reforzándola y dándose a respetar, han recuperado su sistema socioeconómico, sin dejar de ser solidarios con otros pueblos, ni perdiendo su soberanía, ni otros pretextos que se puedan decir.
Hermanos, hay que dialogar para aplicar las mejores alternativas, pero procuremos hacerlo ya, amigos y amigas, sino el descontento aumenta, los caminos se nos cierran y se nos agota el entusiasmo, se nos mueren los deseos de participar en la construcción de un mundo mejor en nuestro patio que sabemos sí es posible, es una deuda con nuestra historia y con nuestra meta de ser faro y guía para otros pueblos más atrasados que nosotros.
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