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LA POLÍTICA:
SE HACE O SE PADECE

JUAN GUTIÉRREZ GONZÁLEZ

Año XVI. no. 97
mayo - junio
de 2010

JUSTICIA Y PAZ


Siempre me ha contrariado profundamente la explicación que dan nuestros emigrantes en cuanto a sus motivos para dejar el país: “Yo no emigré por cuestiones políticas —dicen— yo sólo me fui por problemas económicos. Vine aquí para cambiar mi vida, para salir de la miseria de mi país. Allá yo no tenía problemas políticos. Es cierto que no me gustaba el sistema, pero mientras no lo dijera, nadie se metía conmigo. Mis razones son solo económicas: vivir como Dios manda y nada más.”
Pero… ¿Cuál es la causa de su fuga de la miseria? En otros lugares también hay bastante miseria —incluso peor repartida que aquí. Es un hecho conocido por todos que, salvo en las oleadas migratorias, el flujo normal de la emigración está compuesto por personas que disfrutan de un nivel de vida por encima de la miseria absoluta. Como se suele decir, son los que tienen dinero para pagarse un pasaje en lancha.
¿Qué sucede mientras con los más pobres? ¿Acaso no piensan en emigrar? Al parecer todos sus esfuerzos y energías se agotan en la lucha diaria por la supervivencia. Si logran concebir un sueño, este es tan pobre que se queda dentro de la isla.
“Los hombres que desarrollan su producción e intercambio material, cambian también, al cambiar esta realidad, su pensamiento y los productos de su pensamiento. No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia”. (Marx y Engels, La ideología alemana).
Al parecer tenemos que darle la razón a Marx. El hombre primero necesita ser —o existir— para luego convertirse en lo que piensa ser. Los individuos que disponen del famoso excedente material han demostrado ser los más propensos a contraer el síndrome migratorio.
Entonces ¿qué es la política? Del griego clásico politike: Arte de gobernar el Estado. Actividad vinculada con las relaciones entre las clases, las naciones y otros grupos sociales, cuya esencia consiste en conquistar, mantener y utilizar el poder estatal.
Las relaciones entre las clases y, por consiguiente, la Política que expresa sus intereses cardinales, se derivan directamente de su situación económica.  Las ideas políticas y las instituciones que las materializan son superestructuras que se levantan sobre la base económica.
Entonces ¿cómo quedan? Se van porque rehúsan asumir el deber cívico de elegir el gobierno de su país y transformar la superestructura que incide en el deterioro constante de la base económica que tanto los perjudica. Por tanto, no se inmiscuyen en política. Pero al abandonar su tierra están huyendo de la economía de su país, que, según Marx y otros, es la que determina el modelo político de éste.
Por tanto, opino que la política es algo con lo que nacemos. A quienes no la practican, se les aplica. Para muchos políticos, —fundamentalmente los de los extremos— las cosas son en blanco o negro. No existen términos medios. Quienes no los siguen incondicionalmente están en su contra y, por tanto, son enemigos.
Quienes no hacen nada, o muy poco, por cambiar el statu quo padecen la política con igual o más intensidad que aquellos que al menos están tranquilos con su conciencia, porque saben bien lo que quieren.
Cuando emigramos a un país con un régimen socio-económico diferente del que dejamos atrás, estamos haciendo política. Con ese acto —consciente o inconscientemente— le retiramos nuestro apoyo a un sistema económico, social y político, para dárselo a otro.
Del mismo modo, al participar en eventos deportivos en el exterior, o al brindar nuestra colaboración altruista como maestros, médicos, etc., no solo ganamos medallas, erradicamos la ignorancia, salvamos vidas… Con estas nobles acciones defendemos la política del gobierno que representamos.
¿Entonces qué? ¿Cómo definir nuestra situación? ¿Somos o no somos políticos? Si nos vamos ¿hacemos política? Y si nos quedamos y aparentamos mantener una posición neutral ¿apoyamos el sistema imperante y la padecemos.